«No entendemos por qué ellos no pueden jugar. Ningún niño debería ser ilegal y ser discriminado»
Fallou y Sana no pueden federarse y jugar al balonmano porque no tienen la TIE (Tarjeta de Identidad de Extranjero) | Sus compañeros lamentan no poder disputar partidos junto a ellos
Canarias 7, , 23-03-2026Fallou y Sana acuden como cada lunes a su entrenamiento de balonmano en el pabellón municipal Jesús Telo de La Isleta, en Las Palmas de Gran Canaria. Allí, entre risas y botes de balón, se divierten con sus compañeros del equipo Canteras UD durante las tardes. Sin embargo, a pesar de entrenar de lunes a viernes, no pueden jugar los partidos que cada fin de semana disputan sus amigos y amigas porque no se les deja estar federados.
«Me parece que no tiene mucho sentido. Todos los niños y niñas tienen derecho a jugar, y uno no tiene que ser ‘legal’ para tener pasión por un deporte». Son las palabras de Isaac, de 12 años, que da una lección de madurez pese a su edad y ve con tristeza cómo sus amigos no pueden compartir con él, en la cancha, la alegría de las victorias y la lamentación en las derrotas.
Fallou y Sana, que están en Gran Canaria con sus padres, cuentan con NIE, pero no tienen el TIE (Tarjeta de Identidad de Extranjero). Sin esa documentación, no pueden federarse. El presidente del equipo, Tomás Peña, lamenta este hecho, ya que, opina, si se quiere integrar a estos niños y niñas en todos los ámbitos, «no debería existir esta discriminación».
Fallou y Sana, de 8 y 11 años respectivamente, corren por toda la cancha junto a sus amigos y amigas siguiendo las indicaciones de sus entrenadores. Empezaron en el equipo al inicio de la temporada, en septiembre de 2025. Representantes del club, con el inicio escolar, acudieron a los centros educativos de la capital grancanaria para despertar el interés por este deporte en los más jóvenes. Y también, en ese afán de integrar a los niños migrantes que residen en la isla, acudieron a los centros de acogida repartidos por Las Palmas de Gran Canaria.
En uno de ellos, habilitado para familias por la Cruz Roja, residen Fallou y Sana. Van al colegio, aprenden, juegan, y, en definitiva, conviven con otros niños y niñas como ellos después de una experiencia que ningún joven se tendría que ver obligado a vivir.
Fallou, el más pequeño, es de Senegal y vive con su madre y su hermana pequeña, mientras que su padre, dice, está en «la gran España», en referencia a la península. Lo que más le gusta en el mundo es el deporte, y no solo el balonmano, pues se declara un seguidor acérrimo del Real Madrid. «Vinícius, Mbappé me encantan, Lamine Yamal no», cuenta bromeando, aunque su verdadero ídolo es Cristiano Ronaldo. Como tantos otros jóvenes, el niño sueña con dedicarse algún día, de forma profesional, al fútbol, aunque aquí en Gran Canaria ha descubierto el balonmano, y también le apasiona. «Yo quiero ir a la gran España y jugar allí a las dos cosas», declara sin titubeos cuando se le pregunta qué quiere ser de mayor.
A pesar de que lleva solo unos meses en las islas, el niño desprende viveza y curiosidad, y cuenta orgulloso que ya sabe leer «un poquito» en español. «Al principio nos costaba un poco, y con gestos y palabras fáciles nos comunicábamos con ellos. Lo más importante es adaptarte a los niños para que se sientan bien e integrados», remarca Peña.
Sana es más tímido que Fallou, aunque, con pocas palabras, también transmite su pasión por la actividad física. Comparte con el más pequeño su afición por el fútbol y, desde que vive en Gran Canaria, descubrió el equipo del que algún día quiere ser jugador: la Unión Deportiva Las Palmas. «Me gusta mucho», dice tímidamente.
Fallou no deja de acudir al lugar donde está sentado Tomás Peña, el presidente del equipo, para preguntarle cuándo van a jugar un partido durante el entrenamiento de hoy. «Ahora, cuando termine el calentamiento», le responde Peña.
El presidente está más que implicado en que los chicos puedan acudir a los entrenamientos. Si los trabajadores de Cruz Roja no pueden llevarlos a la cancha, él se encarga de recogerlos personalmente en el recurso en el que se alojan para llevarlos a entrenar. Y también lo hace los días que hay partido para que los niños puedan, al menos, mostrar su apoyo a sus compañeros.
Uno de los momentos más especiales de esta temporada fue un partido amistoso que jugaron hace unos meses, y en el que Fallou y Sana pudieron participar. «Se lo pasaron genial. Ojalá fuera así siempre», comenta el presidente del club.
Peña define el Canteras UD como uno de los equipos más «humildes» de la isla. En este caso, compiten en la categoría de benjamines y en la de infantiles, y a lo largo de estos años, entre sus filas, ha habido niños y niñas como Fallou y Sana. De hecho, hace unos meses los chicos tuvieron que decir adiós a un compañero que fue reubicado en otro centro de la península. «Cuando se fue sentimos mucha tristeza. Al principio me comunicaba con él a través del WhatsApp, pero hace tiempo que no sé nada de él», asevera mientras enseña la conversación, que permanece sin respuesta.
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