Incendios en Donostia e Irun: el sinhogarismo aumenta en Gipuzkoa y multiplica las situaciones de riesgo

Más de medio millar de personas se encuentran en situación de calle, expuestas a condiciones de vida «tan extremas como invisibles»

Diario Vasco, Jorge Napal, 24-03-2026

Dos incendios en Donostia e Irun, con un saldo de una persona fallecida y dos heridas, vuelven a poner el foco en una realidad que crece en silencio: la de quienes viven en la calle y convierten cualquier espacio, como un sótano, un parking, una chabola o un local abandonado, en refugio improvisado. Lugares que habitualmente no ofrecen las condiciones adecuadas y en los que basta una chispa para convertirse en una trampa mortal. Lo ocurrido ayer se produce en un contexto de aumento creciente del sinhogarismo en Gipuzkoa. Y con él, las formas de vida marcadas por la precariedad y la ausencia de alternativas más seguras. «La verdad es que cada vez se ve a más gente viviendo en la calle. Es algo que se percibe a diario. En el cajero de La Caixa hay un hombre durmiendo todas las noches, y durante el verano también es habitual ver a muchas personas tratando de conciliar el sueño en la vía pública». Esta vecina del barrio San Miguel de Irun, que pide no revelar su identidad, es habitual en el recuento de la iniciativa Kale Gorrian, que lidera el Gobierno Vasco y puso sobre la mesa en noviembre de 2024 datos preocupantes: sólo en Donostia se localizaron en una sola noche 413 personas durmiendo en la calle, una cifra que casi dobla a la registrada hace dos años, cuando se contabilizaron 220.

La mujer lamentaba ayer el triste desenlace. El sinhogarismo se concentra principalmente en Donostia, «pero trasciende lo local», como advirtió a este periódico el obispo de San Sebastián, Fernando Prado, en una entrevista concedida el pasado mes de noviembre.

Los últimos datos disponibles reflejan que en Gipuzkoa hay actualmente más de medio millar de personas convertidas en la expresión más severa de la exclusión –524– de las que en torno a medio centenar han sido localizadas en Irun, si bien las entidades sociales que trabajan en la zona señalan que esa cifra registrada durante la noche del 23 al 24 de octubre de 2024 se ha quedado, «a buen seguro», pequeña.

«La verdad es que se ve cada vez a más gente pidiendo en la calle, muchos de ellos chicos jóvenes que atraviesan diferentes situaciones», asegura la voluntaria de Irun. Así se desprende del estudio de los recuentos nocturnos en toda Euskadi. El 45,9% de las personas sin hogar se encontraban en una situación de calle en sentido estricto, es decir, dentro del espacio urbano más visible de las ciudades. El 28,9% pernoctaba en lugares ocultos en edificios abandonados y en estado ruinoso o bien en lonjas o garajes. El 21% fue hallada en zonas boscosas o naturales, generalmente dentro de chabolas o tiendas de campaña en parajes aislados o bien alejados de las zonas más visibles de la ciudad. Finalmente, a un 2,5% se localizó durmiendo dentro de vehículos, ya fuera de forma aislada o dentro de zonas de aparcamiento.

A partir de la amplia serie de recuentos nocturnos, que abarca un periodo de 12 años, se percibe «una tendencia muy clara» en el aumento de las personas contabilizadas, según recoge el estudio, en condiciones de vida «tan extremas como invisibles».

Esta tendencia se ha intensificado en los últimos años en las tres capitales vascas, especialmente en Donostia. En el conjunto de Gipuzkoa, municipios relativamente grandes y próximos a Donostia, como Irun y Errenteria, no han experimentado el importante aumento registrado por la capital.

Mientras en Errenteria el número de personas localizadas se mantiene relativamente estable –en torno a una decena de personas–, «en Irun sí que se observa un repunte reciente», hasta superar el medio centenar.

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