Meloni pierde el referéndum de su reforma judicial con el 54% de votos en contra
La primera ministra ha desvinculado su futuro político al resultado del referéndum y agotará la legislatura en 2027, pero la oposición ahora lo ha planteado como un plebiscito contra su gestión
La Razón, , 23-03-2026La primera ministra italiana,
Giorgia Meloni
, fracasó en su intento de aprobar una controvertida reforma de la justicia, impulsando un referéndum que preveía cambiar varios artículos de la Constitución, pero que fue transformado en un plebiscito sobre su gestión.
La votación, celebrada este domingo y lunes en Italia,
dejó un país dividido en dos.
Según los datos difundidos por el Ministerio del Interior, más del 53% de los ciudadanos rechazó la reforma frente a un 47% que votó a favor. La afluencia a las urnas rozó el 59%; una participación histórica en comparación con referendos más recientes.
“La soberanía pertenece al pueblo y los italianos hoy se han expresado con claridad.
El Gobierno hizo lo que había prometido
: llevar adelante una reforma de la justicia que estaba escrita en nuestro programa electoral", aseguró Meloni en un vídeo publicado en las redes sociales, reconociendo su derrota. La separación de las carreras de jueces y fiscales era uno de los puntos cruciales de una reforma bastante técnica y compleja, que se convirtió en
un voto sobre la gestión de Meloni
, a pesar de los esfuerzos de la primera ministra por separar su futuro político del resultado que arrojaran las urnas.
La líder de Hermanos de Italia reiteró que “respeta la decisión tomada por los ciudadanos”, pero cerró las puertas a la
convocatoria de elecciones anticipadas.
“Queda claramente el pesar por una oportunidad perdida de modernizar Italia, pero esto no cambia nuestro compromiso para continuar, con seriedad y determinación, trabajando por el bien de la nación y para honrar el mandato que se nos ha encomendado”.
Según los analistas, con el elevado nivel de participación, especialmente intenso
en las regiones del norte y el centro del país
y entre los jóvenes, que votaron mayoritariamente en contra, los resultados tendrán efectos en la agenda del Gobierno. Meloni no dimitirá, pero muy probablemente algunas de las promesas electorales aún pendientes de cumplir, como la nueva ley electoral o la introducción de la autonomía diferenciada, tendrán que esperar.
La secretaria del Partido Democrático,
Elly Schlein,
aseguró que los italianos habían rechazado “una reforma defectuosa” y “un gobierno presuntuoso”. "¡Ganamos! Una victoria aún más hermosa porque partíamos de
una derrota prevista
, pero logramos revertir ese resultado", celebró la líder de la oposición, que destacó cómo el voto de los jóvenes fue fundamental, así como el rechazo de gran parte del electorado conservador. “Hubo más electores de derechas que votaron en contra, que al revés", señaló.
Aviso de desahucio
Por su parte, el ex primer ministro italiano y líder del Movimiento Cinco Estrellas,
Giuseppe Conte,
aseguró que el rechazo mayoritario de los italianos al referéndum era un “aviso de desahucio” a Meloni.
La victoria del ‘no’, apoyado por
la mayoría de los partidos de la oposición, los sindicatos
y las principales asociaciones de magistrados, reforzó a la oposición progresista, que desde hace meses trabaja para crear un frente alternativo a la coalición de derechas que lidera Meloni, de cara a las elecciones legislativas previstas para el próximo año.
Más allá de un programa común, el principal punto de fricción es
la elección del candidato a liderar esa hipotética coalición. Conte aprovechó el éxito en el referéndum para lanzar un desafío a la secretaria del PD y proponer unas primarias abiertas entre los representantes de las distintas fuerzas progresistas. Por su parte, Schlein recogió el guante y confirmó su disponibilidad a someterse a la voluntad de las urnas. “El país exige una alternativa y tenemos la responsabilidad de construirla”, defendió.
La propuesta de Meloni
La reforma impulsada por Meloni planteaba separar las carreras de jueces y fiscales en dos órganos distintos, con dos consejos superiores de la judicatura, en el que una parte de sus miembros serían
elegidos por el Parlamento y la otra por sorteo. Según el Gobierno, el objetivo era acabar con las corrientes ideológicas dentro del órgano de gobierno de los jueces y garantizar su imparcialidad, mientras que para la oposición, la reforma sometía la magistratura al Ejecutivo y ponía
en riesgo la separación de poderes.
Las principales organizaciones de magistrados también se habían manifestado en contra de una reforma que consideraban perjudicial para la independencia judicial.
“Si no se aprueba la reforma, nos encontraremos con magistrados aún más negligentes que harán carrera y decisiones aún más surrealistas que afectarán a la vida de los ciudadanos. “Inmigrantes ilegales, violadores, pedófilos, narcotraficantes liberados de prisión sembrarán el caos sin ninguna consecuencia judicial”, llegó a decir la primera ministra durante su último comicio en Milán, en un intento de justificar la iniciativa.
Sin embargo, ninguno de los aspectos incluidos en la reforma estaba dirigido a mejorar la eficiencia del sistema judicial italiano, como reconoció interviniendo en el Parlamento la senadora de la Liga,
Giulia Bongiorno. “Sólo un ignorante puede pensar algo así”.
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