«Cuando busco una habitación de alquiler y pregunto si me empadronan me dicen que no»
Cientos de personas se han sumado a la XXIX Marcha contra el Racismo y la Xenofobia desde Trintxerpe hasta el Boulevard donostiarra
Diario Vasco, , 22-03-2026No todas las barreras son tan visibles, pero miles de personas las sienten a diario: una puerta que no se abre, un trámite que se … alarga o gestos que marcan distancia.
Cientos de personas han salido este domingo a la calle para participar en la XXIX Marcha contra el Racismo y la Xenofobia en torno a una reivindicación común: ser reconocidas y poder ejercer sus derechos en igualdad. La movilización ha puesto el foco este año en las dificultades que atraviesan muchas personas migrantes a diario para acceder al empadronamiento, una «condición imprescindible» para acceder a derechos básicos.
Bajo el lema ‘Sin padrón no existo’, la marcha ha partido desde Trintxerpe y ha transcurrido hasta el Boulevard donostiarra para poner voz a realidades que a menudo permanecen invisibles. Resulta imposible resumir sus vidas en apenas unos kilómetros de recorrido pero cada historia deja entrever la magnitud de lo que han vivido. El hondureño Gerardo Zabala llegó hace dos años a Donostia y cuenta que «las oportunidades laborales son muy pocas y cuando se dan, te pagan muy poco incluso menos de las horas que has trabajado, son trabajos por muy poco tiempo además… se aprovechan y todas estas situaciones me hacen sentir mal, poca cosa, como que no valemos o somos menos que el resto y muchas veces me siento desmotivado y me entran ganas de regresar a mi país. La búsqueda de trabajo se me ha dificultado un montón. Venía en busca de oportunidades y todavía no he encontrado esa puerta», cuenta este hombre con un grado universitario de Ingeniería y Negocio, algo que considera que «no favorece nada porque a la hora de buscar trabajo de lo mío no consigo una oportunidad por lo que todavía no veo una luz en el camino para conseguir un trabajo estable».
En su caso, «con la cuestión del empadronamiento gracias a Dios no he tenido problema porque tengo un familiar aquí, vivo con él y me ha empadronado», afirma con cierto alivio aunque seguidamente denuncia la carestía de la vivienda, «las habitaciones te andan cobrando entre 450 euros más los gastos y el salario no da».
Unos metros más adelante, Gabi Grueso, oriunda de Colombia, rescata sus primeros pasos en Gipuzkoa, donde «no sabía dónde ir, no conseguía empleo, no sabía cómo empadronarme… fue complicado», al igual que a la hora de buscar piso. «Según te oyen la voz te dicen que no hay o te preguntan si tienes con qué pagar», expone esta mujer que lleva 24 años viviendo en Donostia y actualmente trabaja en el sector de los cuidados y limpieza.
Conseguir el empadronamiento no ha resultado fácil. «Cuando busco una habitación de alquiler, llamo y al preguntar si me empadronan me dicen que no pero yo no firmo en ningún sitio si no me lo dan», afirma rotunda, consciente de la importancia de un papel que va más allá de un mero trámite.
Según denuncian los convocantes de la marcha, en la práctica, «el padrón se ha convertido en una barrera que deja a miles de personas fuera del sistema, impidiendo su acceso a derechos sanitarios, sociales y jurídicos. Hablamos de vecinos y vecinas que hoy son invisibles para la administración». Y es que muchas personas se ven empujadas a vivir en condiciones precarias o en pisos compartidos donde no se les permite empadronarse. Asimismo, la falta de un padrón accesible favorece prácticas como la venta irregular de empadronamientos, situación que también han denunciado.
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