Muere Umberto Bossi, fundador del partido italiano Liga Norte, a los 84 años

Para sus seguidores, Bossi era el intrépido defensor de los derechos del norte de Italia. Para sus detractores, era un provocador malhablado y demagogo

ABC, Javier Martínez-Brocal, 20-03-2026

Umberto Bossi ha fallecido este jueves a los 84 años en un hospital de Varese. Ha sido un poco de todo en la Italia de las últimas décadas: cantante su nombre artístico era ‘Donato’ comunista de juventud, ministro en dos legislaturas, condenado por la justicia y votante de Forza Italia como venganza contra Matteo Salvini. Pero la obra con la que más ha impactado en la historia de este país es su ‘Liga Norte’, el partido político independentista y antiinmigración que hasta hace unos años atacaba incluso a los italianos de las regiones del Sur.

La noticia de su muerte, pasadas las ocho y media de la tarde, corrió como la pólvora. Una de las primeras reacciones fue la de Giorgia Meloni que escribió en la red social X que «Umberto Bossi, con su pasión política, marcó una etapa importante en la historia italiana y realizó una contribución fundamental a la formación de la primera coalición de centro-derecha».

«Fue protagonista de una larga trayectoria política. Italia pierde a un líder político apasionado y a un demócrata sincero. El presidente de la República manifiesta su solidaridad con los familiares y con todos aquellos que compartieron su compromiso en su partido», aseguró el presidente Sergio Mattarella. Y eso que en 2018, a causa de sus insultos a Giorgio Napolitano, Bossi fue condenado por el Tribunal de Casación a 1 año y 15 días de prisión por desacato al presidente de la República.

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Ángel Gómez Fuentes
Su padre era obrero y su madre, portera. Él empezó a estudiar Medicina en Pavía, pero le atrajo más la política. A finales de los 80, con el derrumbe de la Democracia Cristiana y la caída de los partidos históricos arrastrados por problemas de corrupción, sus modales bruscos y su lenguaje directo dieron voz a los cabreos de los contribuyentes descontentos del norte del país, frustrados por la lentitud de la burocracia del sur y de las instituciones públicas en la capital. Así, en 1989 fundó el partido secesionista Liga Norte, cuyo grito de guerra era un insulto y una promesa de revancha: «¡Roma ladrona!».

«Cuando veo la bandera italiana me cabreo muchísimo», declaró durante un mitin celebrado en 1997. «Me limpio el culo con esa bandera», dijo. Por este insulto, se le impuso una pena de 16 meses de prisión, que fue suspendida. Tampoco era especialmente sutil con la UE, a la que llamaba «una nueva forma de fascismo».

La bandera que diseñó para la Padania la zona rica del norte de Italia, desde Venecia a Turín, que quería independizar llevaba como símbolo el sol de los Alpes. Tenía visión para detectar y diseñar símbolos, como el rito para recoger el «agua pura» de las fuentes del Po, río que señala la frontera que deseaba con el resto de Italia. El mito en el que se inspiraba es el caudillo legendario Alberto da Giussano, una especie de William Wallace que habría guiado en 1176 a la Liga Lombarda contra Federico Barbarrossa, símbolo de la resistencia de un pueblo contra un poder central. Y en contraposición con el himno italiano, en su formación se entonaba el ‘Va’ pensiero’ de Giuseppe Verdi, que canta la belleza de una patria «bella y perdida».

En 2004 sufrió un derrame cerebral del que no logró recuperarse por completo

En 1994 forjó una breve alianza política con Silvio Berlusconi, lo que ayudó a impulsar al magnate multimillonario de los medios de comunicación al poder apenas unos meses después de que este entrara en política. Pero Bossi mismo causó la caída de este gobierno, la primera caída de Berlusconi.

A principios de los 2000 se presentó de nuevo en coalición con il Cavaliere, esta vez en la ‘Casa delle Libertà’, lo que le llevó de nuevo al gobierno. En 2002, Bossi encabezó una dura ley de inmigración, que estableció que los emigrantes podrían entrar en Italia sólo si ya disponían de un contrato de trabajo e incluía medidas para tomar las huellas dactilares a los recién llegados y reforzar las patrullas a lo largo de la costa italiana. En 2004 sufrió un derrame cerebral del que nunca logró recuperarse por completo. Sin embargo, en 2008 regresó como ministro de Berlusconi.

Tras las acusaciones de que él y su familia habían malversado fondos del partido, en 2012 dimitió por sorpresa como líder de la Liga Norte. Aunque en 2017 fue declarado culpable de fraude y condenado a dos años y tres meses de cárcel, la sentencia fue anulada en 2019 porque el Tribunal Supremo dictaminó que había prescrito el delito.

En 2013 intentó retomar el poder en la Lega y se presentó a las primarias del partido, pero las perdió frente a un candidato desconocido apoyado por el resto de los líderes, un tal Matteo Salvini. Este reformó la formación, le cambió el nombre —pasó a llamarse La Lega per Salvini;— y apostó por cubrir el hueco a la derecha de Berlusconi y el que había dejado la desaparición de Alleanza Nazionale. De independentista, la Lega se transformó en soberanista y nacionalista.

Once años más tarde, en las elecciones europeas de 2024, Bossi dijo que votaría por un candidato independiente que se presentaba en las listas de Forza Italia y no por el del partido que fundó.

«Tu inmenso pueblo te rinde homenaje»
Salvini, viceprimer ministro, lo ha despedido este jueves dejando de lado las diferencias. «Valentía, ingenio, pasión, esfuerzo, amor, revolución, raíces, libertad. Tenía 17 años cuando te conocí y me cambiaste la vida. Hoy tengo 53 y te digo adiós, en el Día del Padre, con una lágrima, pero con la misma gratitud, el mismo orgullo y la determinación de no rendirme nunca, tal y como nos enseñaste. Tu inmenso pueblo te rinde homenaje y seguirá caminando por el camino que tú trazaste: el de la Libertad. Adiós, Jefe. A-Dios», ha escrito en redes sociales.

El pésame de la secretaria del PD, Elly Schlein ha sido un poco más frío: «Transmito mis condolencias personales y las de todo el PD a la familia, a quienes han estado cerca de él y a quienes han trabajado con Umberto Bossi, fallecido hoy». «Adiós a uno de los protagonistas más destacados, para bien o para mal, de la política italiana de los últimos treinta años. Tanto para quienes lo amaron como para quienes se opusieron a él, ha sido parte de la historia de la República. Lo conocí personalmente tarde, cuando ya estaba enfermo, pero, aun siendo su adversario, aprecié su temple y su pasión humana y política. Que descanse en paz», escribe Matteo Renzi.

Umberto Bossi fue reelegido diputado en 2018, pero apenas se le vio por la cámara tras sufrir nuevos problemas cardíacos en 2019. Su familia ha explicado que ingresó en el hospital este miércoles, y que ha fallecido 24 horas más tarde. Deja una Italia con una derecha que aprendió en su escuela, aunque acabara expulsándole de ella.

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