Entidades sociales de Gipuzkoa denuncian la falta de voluntad de los ayuntamientos con el padrón
Alertan de que las trabas actuales siguen dejando a personas vulnerables sin acceso a derechos básicos, pese a las directrices de Eudel
Diario Vasco, , 18-03-2026Las entidades sociales de Gipuzkoa denuncian que no perciben un compromiso real por parte de los ayuntamientos vascos para facilitar el empadronamiento de personas en … situación vulnerable. Según explica Shandra Lourido, con amplia experiencia en SOS Racismo Gipuzkoa, aún existen muchas trabas: «Por lo que hablamos con otros colectivos, siguen poniendo resistencias y buscando excusas para no empadronar».
Estas declaraciones contrastan con la postura de Eudel, la Asociación de Municipios Vascos, que la semana pasada aseguró a este periódico que el empadronamiento es una prioridad en la agenda municipal. Según indica este organismo, existe voluntad de facilitar este trámite a personas sin domicilio fijo o que viven en condiciones precarias, como infraviviendas, alojamientos colectivos o recursos sociales.
Eudel reconoce, sin embargo, que hasta ahora no ha habido un procedimiento claro para abordar esta situación. Por ello, un grupo de trabajo está elaborando un protocolo común que sirva de guía a los ayuntamientos, y que esperan tener listo antes del verano.
Las entidades sociales valoran positivamente esta iniciativa, aunque mantienen sus dudas. Recuerdan que Eudel puede proponer medidas, pero son los ayuntamientos quienes deben aplicarlas. «Todo depende de su voluntad real», señalan.
Además, subrayan que en junio del año pasado ya se aprobaron directrices comunes, pero que su aplicación ha encontrado obstáculos. Por eso, aunque ven con buenos ojos el nuevo protocolo, insisten en que su eficacia dependerá de si los municipios deciden aplicarlo.
«Ya veremos si los ayuntamientos lo asumen o no, porque al final son ellos quienes deciden, por muy bueno que sea el protocolo», apunta Lourido, mostrando su escepticismo.
Estas reivindicaciones se han planteado este miércoles por la mañana en una rueda de prensa en Donostia, donde varias organizaciones han anunciado la XXIX Marcha contra el Racismo y la Xenofobia. Bajo el lema «Sin padrón no existo», la movilización se celebrará el próximo domingo entre Pasaia y Donostia.
El mensaje es claro: cuando el acceso al padrón está bloqueado, se alimenta un mercado ilegal en el que se paga por una dirección. No se trata solo de un trámite, sino de poder existir oficialmente ante la Administración. «Muchas personas con las que convivimos a diario –que cuidan, trabajan o viven en nuestros barrios– no existen administrativamente», explica Lourido.
Estas personas, al no estar empadronadas, encuentran barreras constantes para acceder a derechos básicos. Por ello, las entidades reclaman que el padrón sea una herramienta efectiva para garantizar el acceso a la sanidad, la educación y la protección social. Lejos de ser un simple trámite, advierten, el empadronamiento se ha convertido en una barrera que impide a miles de personas acceder a derechos fundamentales.
Un total de 47 colectivos apoyan la marcha y reclaman criterios claros, transparentes y comunes que garanticen este derecho. La movilización partirá el domingo a las 11.30 desde el mercado de Trintxerpe.
Según Lourido, Euskadi vive una situación compleja: existe una importante población vinculada a la migración que reside y trabaja, pero no figura en los registros oficiales.
Esto genera una diferencia preocupante entre la población real y la registrada, creando un grupo de personas «invisibles» para la Administración.
El problema se agrava por el alto precio de la vivienda, que empuja a muchas personas a vivir en condiciones precarias o en pisos compartidos donde no se les permite empadronarse.
Esta falta de registro tiene consecuencias directas. Por ejemplo, en el sistema de salud: quienes no están empadronados no pueden obtener la tarjeta sanitaria, lo que les obliga a acudir a urgencias incluso para necesidades básicas, saturando así el sistema.
Las entidades exigen a los ayuntamientos la aplicación de los criterios comunes elaborados por Eudel, como el uso de domicilios ficticios para personas sin hogar o en infraviviendas.
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