Primer pleno del estado de Las Palmas de Gran Canaria: historia de dos ciudades

Gobierno y oposición chocan con sus visiones contradictorias de la situación de la capital | La alcaldesa anuncia un plan de repavimentación dotado con 40 millones de euros hasta 2031 para mejorar el estado de 400 viales

Canarias 7, Javier Darriba, 13-03-2026

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos». Como el inicio de la obra de Charles Dickens, ‘Historia de Dos Ciudades’, Las Palmas de Gran Canaria celebró este viernes su primer pleno sobre el estado de la ciudad, donde convergieron dos visiones no solo diferentes, como sería lógico por los posicionamientos dispares de gobierno y oposición, sino contradictorias. Sin ningún punto de encuentro, y más allá del valor enriquecedor intrínseco de cualquier debate, el análisis de la situación de la capital, que traslada la práctica parlamentaria de la dación de cuentas al ámbito municipal, quedó casi limitado a un choque de perspectivas.

No obstante, sí hubo algunos anuncios de cara al futuro por parte de la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, como la próxima licitación del macrocontrato de Recogida, la redacción de una nueva ordenanza de residuos sólidos, la puesta en marcha de un observatorio municipal de la vivienda, la constitución de comunidades energéticas, la creación de la primera ordenanza de fomento y protección del arbolado urbano, el impulso de una mesa de prevención y reducción del absentismo escolar y el abandono temprano, o la activación de un plan de repavimentación dotado con 40 millones de euros hasta 2031 para mejorar el estado de 400 viales en los cinco distritos de la ciudad.

El balance inicial lo ofreció la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, quien dispuso de 43 minutos. La regidora propuso hablar de «la ciudad que tenemos y la que queremos» y planteó la necesidad de forjar un «mínimo común de entendimiento».

Primero cifró el nivel de cumplimiento del programa de gobierno en un 70%. «Gracias al nivel alcanzado, podemos asegurar que la ciudad es más habitable, inclusiva, saludable, educadora y sostenible y ofrece mayor y mejor calidad de vida a los vecinos y vecinas», señaló la regidora socialista.

Le puso datos a esta afirmación. Repasó la situación del desempleo, cuya tasa es la menor en la última década; la del índice Gini, que mide la desigualdad económica, y que se ha reducido de 38,5 a 34,5 puntos; o los esfuerzos en la construcción de viviendas –pese a que no ha culminado ninguna promoción todavía. También elogió el contrato de emergencia de limpieza por haber incorporado 292 trabajadores y 41 nuevos vehículos, con un coste mensual de 2,5 millones de euros, y que ha permitido mejorar la frecuencia de recogida y la limpieza en las calles.

Hizo especial mención en dos aspectos: el gasto social y la seguridad. Respecto al primero, destacó el aumento de las partidas destinadas a los colectivos más vulnerables, que ha pasado de «121 euros en 2018 a 163 euros hoy en términos per cápita», lo que configura «la mayor inversión social en la historia de la ciudad». Y lo mismo hizo con el servicio de ayuda a domicilio, que subió más de un 90% hasta consignarse unos 75 millones de euros. Este nivel asistencial se refuerza con el 95% de las plazas de escuelas municipales bonificadas o el aumento de las partidas para las entidades del tercer sector.

También insistió en la idea de que vivimos en una de las ciudades más seguras del país, como señalan las estadísticas generales de criminalidad del Ministerio del Interior. La peculiaridad de Las Palmas de Gran Canaria –que en los últimos tiempos disputa a Zaragoza la primacía estadística- la situó en el sentido cívico de vecinos y vecinas y su modelo de convivencia; y el refuerzo de los servicios públicos de seguridad y emergencias. «Hay más policías patrullando nuestras calles y se cometen menos delitos que en etapas anteriores en las que no gobernaban gobiernos de progreso, pese a que hoy hay más habitantes, más visitantes y más actos públicos», sentenció.

Sin embargo, el principal grupo de la oposición, el PP, acusó a Darias de vivir en «una ciudad imaginaria». La concejala Jimena Delgado-Taramona aseguró que «tras once años de socialismo en la ciudad, su proyecto político está agotado y convertido en un lastre para los vecinos».

Esbozó un escenario oscuro en el que lo único que ha mejorado es la capacidad recaudatoria del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria sin mejora de los servicios que se presta a la ciudadanía. «Mientras tienen nuestro dinero está secuestrado en los bancos (816 millones de euros de saldo medio) perpetran un atraco fiscal a la familia» con la tasa de basura, la subida del agua… «Recaudan como nórdicos para darnos servicios tercermundistas», sentenció.

Denunció la disminución del personal público (700 empleados menos que hace diez años y más de 200 vacantes en Limpieza) y que se haya optado por privatizar el servicio de limpieza, que cuesta 300.000 euros diarios, después de la declaración de emergencia sanitaria.

Fruto de la mala gestión, el PP situó el vencimiento de contratos fundamentales, como el de vías y obras, desde 2018, que explica la profusión de baches y aceras rotas; o el de alumbrado público, que mantiene 37.000 luminarias obsoletas; o el de zonas verdes con jardines secos.

Donde hizo especial hincapié fue en la situación de la seguridad. «Están jugando a la ruleta rusa», afeó a la alcaldesa, por el déficit histórico de agentes en la Policía Local, la deuda en horas extras, el impago de la productividad, la sobrecarga de labores administrativas de 50 policías, el recorte (de 109 a 84 efectivos) de Bomberos o el cierre de sus parques zonales de Vegueta y La Isleta.

También mencionó el «agujero negro» de la MetroGuagua, al que no se refirió la alcaldesa y que Jimena Delgado-Taramona definió como «el mayor monumento a la incompetencia socialista de toda España».

Y situó en la vivienda el mayor fracaso del gobierno. «Prometió mil viviendas, pero no va a entregar ni una sola, mientras crecen los demandantes», expuso, «su posicionamiento ciego es la zona tensionada, que ha demostrado que hunde la oferta y dispara los precios».

En cuanto al gasto social, considera que solo es un eslogan porque en una ciudad donde el 25% de la población está en riesgo severo de exclusión social, se dejó sin gastar la mitad del presupuesto social, aunque luego la alcaldesa le recordó que ninguna ayuda se dejó de entregar.

Alberto Rodríguez (Vox) aprovechó sus quince minutos para exponer una realidad diferente a la del gobierno. Comparó a Darias con Hugo Chávez por extender la pobreza, a su entender. «Ha conseguido reducir la desigualdad porque ha conseguido empobrecer a la población, ha conseguido que la mayoría sea dependiente de ayudas sociales», expuso sin mayores datos, «los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria no son capaces de adquirir en propiedad su propia vivienda y esto es un dato sobre la pobreza». Como el PP, también advirtió de los efectos negativos de la declaración de zona tensionada.

También denunció la falta de crítica en materia de limpieza por parte de la alcaldesa. «Ha dicho que en este mandato vamos a vivir la mayor transformación en higiene urbana», le dijo, «después de haber negado sistemáticamente el deterioro del servicio de limpieza, han llevado a la ciudad a una crisis sin precedentes de acumulación de basura y plagas de ratas que ha devenido en un riesgo de salud pública». Y esto provoca un contrato de emergencia que cuesta más de dos millones de euros al mes, precisamente cuando entra en vigor la nueva tasa de basura.

Esa misma «burbuja del negacionismo» la ve Rodríguez también en seguridad porque el grupo de gobierno que las estadísticas oficiales apuntan un aumento en la comisión de delitos graves en la ciudad.

Mientras lamentaba la pérdida de la bandera azul de Las Canteras y relacionaba a los manteros que suelen ponerse junto al rastro con la degradación de este mercado, la reacción del concejal de Ciudad de Mar, Pedro Quevedo, generó el primer momento áspero del día. «¿Se descojona señor Quevedo?», le preguntó Alberto Rodríguez.

Esto provocó la interrupción de la sesión por parte de la alcaldesa, quien pidió a los concejales que no usaran palabras indecorosas.

El portavoz de Vox denunció entonces el desprecio de Quevedo hacia su formación. Luego criticó el fracaso de la MetroGuagua. Y criticó la zona de bajas emisiones por «restringir la movilidad de los vecinos en la ciudad con el aire más limpio de toda España».

Concluyó lamentando la falta de autocrítica del grupo de gobierno. «Tienen que reconocer que han fallado a la ciudadanía y que son los responsables de la degradación de los servicios de la ciudad», dijo.

Con solo cinco minutos, la visión de Coalición Canaria fue expuesta por David Suárez, quien criticó la inacción en vivienda, más allá de la declaración de zona tensionada, y lamentó que el Ayuntamiento se dedique a «hacer oposición al Gobierno de Canarias –en el que está su partido- no aplicando algunos artículos» del decreto «que permite hacer nuevas viviendas».

También mencionó los problemas de limpieza y el fracaso del proyecto de la MetroGuagua. Y recordó los problemas de efectivos que tienen Bomberos, donde «no se cumplen las determinaciones de riesgos laborales», y la Policía Local, lo que ocasiona retrasos en la respuesta a la ciudadanía. Esto lo relacionó con las estadísticas oficiales en materia de seguridad: «Los datos bajan porque los vecinos no denuncian al ver que no sirve para nada».

Ese mismo tiempo tuvo la concejala no adscrita Clotilde Sánchez, quien mantuvo el tono más propositivo de la bancada de la oposición. Aunque reconoció las dificultades que atraviesan Geursa y Promoción heridas por investigaciones judiciales y apuntó el problema de limpieza que ha habido en la ciudad, también señaló que «el contrato de emergencia ha atenuado esta crisis». Así, criticó a sus antiguos compañeros de Vox, sin nombrarlos, por sus «soflamas» sobre la inseguridad, y animó a reforzar los servicios sociales y a utilizar las inversiones financieramente sostenibles para desatascar los dos proyectos de viviendas sociales que están bloqueados por el corte de financiación desde el Gobierno de Canarias.

El debate también contó con la participación de los portavoces de los tres grupos que forman el pacto de gobierno. En nombre del PSOE intervino Francisco Hernández Spínola, quien trasladó que las cifras aportadas por la alcaldesa no pueden ser rebatidas, pese a los «discursos catastrofistas, que se descalifican en la medida en que no han sido capaces de reseñar ni un mérito de la acción de gobierno en tres años».

Acusó al PP, sin nombrarlo, de «tapar su incompetencia judicializando la vida municipal» embarrando y perturbando el normal funcionamiento de los servicios, que tienen que dedicar cientos de horas en atender los requerimientos de Fiscalía y tribunales.

Y defendió que, aunque quedan cosas por mejorar, es innegable que se ha producido una mejora de la calidad de la vida. Defendió la mejora en seguridad y anunció que en 2026 se adjudicarán los grandes contratos en nulidad: Recogida, Limpieza Viaria, Mantenimiento de Playas, Parques y Jardines, Vías y Obras y Alumbrado.

La concejala de Unidas Sí Podemos, Gemma Martínez, quien destinó casi la mitad de su tiempo en declarar su no a la guerra, defendió la necesidad de declarar zona tensionada y apostó por la sostenibilidad para guiar la primera ordenanza del arbolado de Las Palmas de Gran Canaria.

Desde Nueva canarias, Pedro Quevedo reiteró la necesidad de interpretar el turismo como un elemento que no debe tener un crecimiento ilimitado, pese a tener los mejores datos de la historia. Defendió la declaración de zona tensionada, alabó los buenos datos del paro y defendió la gestión de Guaguas Municipales, que ha transportado un total de 56 millones de viajeros en la ciudad frente a los 50 millones de Global en toda la isla.

La alcaldesa hizo uso de su turno de réplica lamentando que la oposición no realizara ninguna propuesta. A Vox le dijo que la dictadura estaba en la filosofía política de los ultraconservadores como respuesta a su comparación previa con Chávez; y al PP le acusó de «faltar a la verdad» y «decir verdades a medias, que son grandes mentiras».

Respecto a las críticas sobre la escasa inversión, aportó una comparación. « Hemos invertido 343,6 millones, cuando veníamos de 109 millones en 2016», expuso, «estamos hablando de inversiones en todos los barrios». Así, dijo que los barrios han recibido en este tiempo 266 millones: Vegueta-Cono Sur-Tafira, con 53 millones de euros; Centro, con 44 millones; Isleta-Puerto-Guanarteme, con 32 millones; Ciudad Alta, con 73 millones; y Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya, con 61 millones.

En su segundo turno de intervenciones, Jimena Delgado-Taramona lamentó que no hubiera habido «un mínimo atisbo de humildad» en el gobierno. «Está parapetada en su soberbia», le dijo a la alcaldesa, «pero la ciudad se cae a pedazos».

«Este despropósito marca el epitafio de su mandato, asediado por los tribunales porque son el gobierno de la Sociedad de Promoción y el caso Valka, que obligó a dimitir a Inmaculada Medina, que se enfrenta, y ojalá no suceda, a la durísima posibilidad de entrar en la cárcel», expuso la portavoz del PP, quien apuntó el «agujero negro» del carnaval.

«Su legado es una ciudad sucia, insegura, atascada, asfixiada a impuestos y bajo sospecha judicial. Es el fin de ciclo más triste y lamentable que podía tener Las Palmas de Gran Canaria. Toda su gestión son promesas rotas», continuó, «frente a este panorama de tanta tristeza y desolación, me dirijo a los vecinos y los empleados municipales. Entiendo su frustración al ver cómo la ciudad que amamos ha ido perdiendo brillo y alegría, pero les pido que no se rindan. Las Palmas de Gran Canaria tiene alma y fuerza, y es más grande que sus malos gobernantes. Esta oscuridad no será para siempre. En el PP asumimos este reto, venimos a decirles que conocemos el dolor y los problemas de la ciudad, pero, sobre todo, conocemos la soluciones».

Alberto Rodríguez (Vox) insistió luego en que la gestión ha resultado insuficiente para responder los retos que planteaba la ciudad. Y desde CC, David Suárez insistió en que la ciudad se hunde literal y metafóricamente. Repasó los baches en las calles, el colapso de la red, el «fracaso social» con cientos de personas durmiendo en las calles, parques agonizando y ni una nueva zona verde, el museo Néstor con ocho años cerrado, el patrimonio histórico de los riscos abandonado… «Tienen 764 millones de euros de presupuesto, el más alto, empiecen a limpiar y a cuidar la ciudad hoy», les pidió.

Por su parte, Clotilde Sánchez se desmarcó del escenario del miedo de sus antiguos compañeros de Vox y defendió que el catastrofismo se desmorona ante la estadística en materia de seguridad. «Alimentar el discurso de inseguridad artificial es atacar el empleo y al bienestar de las familias canarias que dependen del turismo», indicó, «yo vivo en Las Palmas de Gran Canaria, no como otros, paseo por sus calles y les aseguro que el escenario catastrófico que plantean quienes viven en la atalaya de la polarización, el insulto y la mentira es falso». Pidió trabajar por una ciudad equilibrada en la que las decisiones se tomen pensando a largo plazo.

En cuanto al segundo turno del gobierno, Spínola defendió el valor del debate y lamentó el catastrofismo en que se instaló la oposición, salvo la concejala no adscrita. Negó que el gobierno estuviera asediado por los tribunales. «No, está asediado por el PP que ha ido permanentemente a Fiscalía», sentenció, «habla de Valka como si afectara este gobierno, pero tiene implicaciones que llegan a fines del siglo XX con alcaldes del PP».

Defendió también la reacción del gobierno en la Sociedad de Promoción tras la investigación de la Fiscalía y criticó a Jimena Delgado-Taramona de irse cada semana tres días fuera de la ciudad (por su condición de parlamentaria nacional) en vez de dedicarse a los asuntos municipales de manera exclusiva.

Gemma Martínez reprochó a Vox que hubiera llevado racismo a La Isleta y al PP que votara en contra del escudo social.

Para Pedro Quevedo, el «populismo barato y peligroso que genera racismo» debe ser erradicado. Ridiculizó los peligros señalados por la oposición con relación a Las Canteras. «Yo me pongo en la posición de alguien que no conoce la ciudad y que escucha después de escuchar a algunos en este debate dice: mejor no vamos a Las Canteras no sea que nos asalte un mantero o nos coma una medusa, o mejor tenga cuidado al ir por la calle a ver si le va a saltar una rata y le va a morder la rodilla», ironizó, «este tipo de caricaturas son patéticas, irresponsables y son falsas; una cosa es que haya problemas y otra cosa es decir que cuanto peor, mejor».Y finalizó apuntando que el riesgo para la convivencia son la desigualdad, «que hace que alguna gente pierda la vivienda», y la vulneración de la legalidad internacional que va a acabar generado una crisis planetaria. «El campeón de eso es un partido que se llama Vox».

La alcaldesa, Carolina Darias, se reservó el turno de cierre del debate con una intervención en la que se le notó dolida por el tono de algunas intervenciones de la oposición y la referencia a su excompañera Inmaculada Medina. «He escuchado mentiras, inexactitudes, críticas lógicas y fango, que es lo que suele suceder», comenzó, «embarrar es la práctica favorita, especialmente del PP». A sus opositores les acusó de hacer gala de una dialéctica con espolones, recordando al machadiano Juan de Mairena.

A CC le pidió, en referencia a su frase de que la ciudad se hundía, que el Gobierno pusiera dinero, como hace en otros municipios, en la mejora de la red de saneamiento. Y a Vox le aconsejó abandonar «la fantasía neoconservadora y libertarista» porque es «pan para hoy y hambre para mañana»

Sin embargo, sus palabras más intensas las dedicó a Jimena Delgado-Taramona, a quien reprochó la mención a Inmaculada Medina. «No pensé que usted tuviera el cuajo. ¿Es humano lo que usted hace día a día? ¿Lo que ha hecho con una persona que estuvo aquí sentada? Es indecente. No quiero formar parte del paisaje que usted forma», le espetó, «si hablamos de fin de ciclo, hablamos de usted y esto lo sabe hasta su partido. Usted lo que tiene que decir es por qué no votó a favor de la revalorización pensiones, por qué vota en contra de los intereses de la gente de la ciudad».

Luego retomó el hilo argumental de su presentación para concluir que los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria «hoy disfrutan de mejores condiciones de la ciudad que quieren los de otras ciudades. Viva, con mejor carnaval del mundo, con la mejor navidad de su historia, que cuida sus barrios y sus gentes, sus celebraciones populares, que reivindica la paz, el no a la guerra, que reclama el fin del genocidio en palestina…».

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