Regresa Torrente: ¿se ha convertido el expolicía facha en un personaje real?

Santiago Segura estrena la sexta entrega de la saga de marcado contenido político en pleno auge de la ultraderecha

Diario Vasco, Oskar Belategui, 12-03-2026

Santiago Segura (Carabanchel, 1965) siempre tuvo claro que todo valía para hacer realidad sus sueños de rodar películas: desde reventar concursos televisivos a doblar películas porno. Tras Evilio, el maníaco protagonista de sus cortometrajes, llegó José Luis Torrente, la vergüenza del Cuerpo Nacional de Policía: vago, seboso, salido y del Atleti. Una sátira sobre las esencias fascistas, machistas y racistas de una España casposa que aún sobrevive. La diferencia es que si en 1998 la ultraderecha era motivo de burla, en 2026 tiene visos de constituirse en la tercera fuerza política.

La saga sobre su exmadero facha se extendió durante cinco títulos hasta 2014. Fue ganando en aparatosidad, pero perdiendo frescura. Su autor, con infalible olfato comercial, intuyó que en la era de la corrección política era mejor pasarse a la comedia familiar y el humor blanco en 2019 con ‘Padre no hay más que uno’, de la que también despachó cinco capítulos.

«Sería bonito que Torrente fuese un espécimen de museo», reconocía Segura en su día, sin saber que el personaje pasaría a formar parte del panteón del folclore nacional y haría millonario al actor y director. Su resurrección hoy, doce años después de ‘Torrente 5. Operación Eurovegas’, la de menor éxito de la saga, trae una novedad: un marcado carácter político ya desde su título, ‘Torrente presidente’. Nadie duda de que estamos ante el título más taquillero del año, pero, en pleno auge de la ultraderecha, ¿lo que antes era farsa ha devenido documental?

Sony acaparará más de mil pantallas, una cifra nunca vista para una película española. Se han vendido 150.000 entradas sin que Segura haya mostrado un solo fotograma. Tan solo existen imágenes captadas de manera furtiva durante el rodaje, en las que se ve a su protagonista lanzando un discurso tras una pancarta de un partido político llamado Nox, claro trasunto de Vox.

De pasearse por todos los programas con la camiseta promocional a ocultar absolutamente todo lo relacionado con la película. Segura no ha querido enseñar ‘Torrente presidente’ a los críticos, algo que ya hizo en la tercera entrega. Sony ha montado la broma de programar pases de prensa el próximo lunes, cuando la cinta ya llevará tres días en la cartelera. El junket o jornada de entrevistas será el martes. Una descortesía a los periodistas que el propio Segura justificaba a este periodista: «Lo de hacer algo sin precedentes me gusta, pero lamento que lo entiendas como una ‘descortesía’, preferiría que lo entendieses como lo que es, una ‘deferencia’ hacia los fans de la saga, que merecen ver este fin de fiesta como una gran sorpresa. En donde no conocen la sinopsis, no saben los actores y cameos que aparecen, no han visto mil tráilers y se encontrarán, tras más de una década, con el anormal de José Luis, intentando sorprenderles y dispuesto a proporcionarles unas buenas risotadas».

El primer ‘Torrente’ constituyó una gozosa sorpresa. Su costumbrismo exagerado rozaba lo inverosímil, aproximándose a la subversión del esperpento ya ensayada por Álex de la Iglesia en ‘El día de la bestia’. Berlanga citaba un brillante gag que, para él, definía a la perfección el carácter español: Torrente se acomoda en la barra del bar, coge un palillo, se hurga el sarro de los dientes y lo vuelve a colocar donde estaba. La recuperación de Tony Leblanc, la mirada lela de Javier Cámara y el strip – tease’ onírico de Neus Asensi se cuentan entre los hallazgos de este espejo deformante de un país, que no solo arrasó en la taquilla, sino que brindó el tercero de sus Goyas a su autor como director novel (también los ganó como director del corto ‘Perturbado’ y como actor revelación en ‘El día de la Bestia’). A Oliver Stone le fascinó (aparece haciendo un cameo en la tercera parte, borracho en una discoteca) y Sacha Baron Cohen hasta planeó un remake del que nada se supo.

Qué mejor sitio que Marbella, paradigma del lujo del nuevo rico, para el regreso de Torrente. Su entonces alcalde, Jesús Gil, le dio todas las facilidades a Segura, aunque no puso un duro. José Luis Moreno como villano de James Bond, Gabino Diego como escudero yonqui pidiendo un zumito de naranja natural con la jeringuilla colgando del brazo e Inés Sastre como objeto de deseo del gañán protagonista se cuentan entre los hallazgos de una cinta que vendió casi un millón de entradas el fin de semana de su estreno. No pudo, eso sí, con ‘Los otros’, de Alejandro Amenábar.

Torrente debe proteger a una eurodiputada italiana de visita a España en una secuela que no mostró a la prensa antes del estreno, como ha hecho ahora, y que copó las salas con casi 500 copias, una cifra récord para una cinta española. Un avión estrellándose contra una de las Torres Kio daba paso a un aluvión de papeles y cameos a cargo de ‘amiguetes’: José Mota, Tony Leblanc (travestido de anciana), Javier Gutiérrez, Carlos Latre, John Landis,Dani Martín, Fofito, Oliver Stone, Iker Casillas, Guillermo del Toro…

Tras unos títulos de crédito que, como en todos los capítulos, homenajean a James Bond, José Luis Torrente lloraba ante la tumba del Fary porque en España «los maricones se casan», en la Casa Blanca «han puesto un presidente negro» y la selección ganó el Mundial «con tantos jugadores del Barça». Kiko Rivera de ayudante en su primer y último papel en el cine o el cantante Francisco en el rol de villano nutrieron un reparto con gran presencia de famosos del corazón. El agente más grasiento y colchonero lanzaba pus y mocos a la platea en un desvergonzado empleo del 3D, con las mismas cámaras que James Cameron usó en ‘Avatar’ (no es broma). En su primer fin de semana amasó 8,4 millones de euros, casi la misma cantidad que costó.

La presencia de un perdido Alec Baldwin era lo más memorable de la quinta y última entrega (hasta ahora) de Torrente, ambientada en una España que en 2018 ha sido expulsada de Europa, perdido a Cataluña y vuelto a la peseta. Torrente se erige en cabecilla de un atraco a un casino de Eurovegas –sí, lo construyó la Comunidad de Madrid– al frente de un grupo de ‘freaks’ que simbolizan a los ciudadanos hambrientos y desencantados. El problema es que el director quiere complacer a un espectro de público tan amplio que el reparto parece confeccionado para no dejar a ningún espectador fuera. Desde el consumidor de telebasura y revistas del corazón que simpatiza con Jesulín de Ubrique (impecable en el filme), al chaval colgado de internet (aparece El Rubius) y el nostálgico de las películas de Esteso y Pajares. Hasta las coletillas míticas de la saga, el «¿nos hacemos unas pajillas?», están incluidas de modo mecánico. Su millonaria taquilla palideció ante las recaudaciones de ‘Ocho apellidos vascos’, que sigue siendo la película española más taquillera de todos los tiempos.

El malo: Espartaco Santoni; el ayudante: Javier Cámara; cameos de izquierda a derecha y de arriba a abajo: Javier Bardem, El Gran Wyoming, Poli Díaz y Tony Leblanc.

El malo: José Luis Moreno; el ayudante: Gabino Diego; cameos de izquierda a derecha y de arriba a abajo: Pepe Navarro, Inés Sastre, Andreu Buenafuente y Torbe (Nacho Allende).

El malo: Fabio Testi; el ayudante: José Mota; cameos de izquierda a derecha y de arriba a abajo: Iker Casillas, Fofito, Oliver Stone y Guillermo del Toro.

El malo: Francisco; el ayudante: Kiko RIvera; cameos de izquierda a derecha y de arriba a abajo: David Bisbal, María Patiño, Pablo Motos y Carmen Martínez Bordiú.

El malo: Alec Baldwin; el ayudante: Jesulín de Ubrique; cameos de izquierda a derecha y de arriba a abajo: Fernando Esteso, Ricardo Darín, Falete y Joaquín Sabina.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)