Pedro en su esplendor

Los modos del presidente del Gobierno son cada vez más propios de quien lidera una autocracia

La Razón, José Antonio Vera, 12-03-2026

Quienes piensen que algo o alguien va a lograr desviar a Sánchez de su hoja de ruta, están equivocados. Nuestro líder gobierna en minoría como quien obtuvo mayoría absoluta en las urnas, de manera despótica y al margen de las normas más elementales de la democracia parlamentaria, a base de decretos y despreciando cualquier iniciativa de consenso que se pudiera plantear. Sólo el hecho de no tener presupuestos, algo constitucionalmente insoslayable, debiera servir para penalizar su gestión y su legislatura. No pasará nada, porque el Tribunal Constitucional de Conde-Pumpido funciona a su servicio y no va a permitir que ningún recurso o iniciativa nacida de la oposición pueda dañarle, haga lo que haga.

Los modos de Sánchez son cada vez más propios de quien lidera una autocracia. O sea, la sanchocracia. Maltrata a la oposición y también a sus asociados, empezando por Sumar y siguiendo por los demás. Estamos hartos de escuchar las letanías del izquierdismo extremo poniendo líneas rojas que al líder le resbalan.

Sumar ha pasado a ser más un estorbo que un apoyo. Sumar puede jurar por Lenin o por Stalin, que a Sánchez le da igual: les ha perdido el respeto, pues carecen de horizonte electoral. Apenas tienen cargos, y los cargos de que disfrutan dependen de Pedro, que por eso mismo los ningunea.

El César en su esplendor. Ahora se propone sacar adelante el paquete de medidas sobre la guerra sin contar con Sumar. Pueden gritar en arameo, que a Sánchez le importa un bledo. Pedro brilla en los telediarios y lo demás le viene al pairo.

La fórmula del decreto vale para todo. También para callar a Sumar, que a la postre no se atreverá a hacer nada. Prefiere seguir disfrutando de las prebendas antes que arriesgarse a una iniciativa de censura impensable. Nuestro timonel se ve cada día más asentado, pese a su manera displicente de gobernar. La ley de transparencia se la pasa por el forro y no informa de sus vuelos a Dominicana porque no le da la gana. Y al que no le guste, que reviente. Gobierna sin presupuestos gracias a que mantiene vigente la legislación extraordinaria de la Covid, lo que debería estar penalizado.

A Sánchez le da igual porque para él lo único importante es seguir usando el Falcón cual mandatario mundial crecido por su diatriba contra el Imperio y el Sionismo. Se siente tan Supersánchez que acaba de poner en marcha la iniciativa Hodio, instrumento de censura previa para perseguir a los disidentes digitales y a todos los que no piensan como él.

Nos venía avisando y nadie se puede llamar a engaño. Se propone medir «la polarización» que él como nadie alimenta. Sólo que, como no se va a perseguir a sí mismo, perseguirá a sus oponentes utilizando para ello el denominado Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, que medirá «los discursos de odio en las plataformas digitales». ¿Bajo qué normas? Bajo las suyas. Nadie tiene derecho a disentir y el que lo haga se expone a la cancelación.

Sánchez dándonos lecciones de Periodismo y moralidad. Quien creció junto a Ábalos y Cerdán, con la inestimable ayuda de su suegro, habla de «regeneración» para «salvar a la democracia». Los asociados silbando, mirando para otro lado, asintiendo en todo, incapaces de oponer la más mínima resistencia.

La regeneración del Hodio consiste en perseguir a quienes piensan diferente. Al PP no le han consultado nada y a Vox, menos. Y a Sumar le va a dejar fuera de las medidas antiguerra porque quiere. Unos y otros tendrán que asentir. Nadie se atreve a mover un dedo contra Pedro Sánchez, hoy más que nunca en el apogeo de su esplendor.

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