El Gobierno lanza HODIO, una plataforma para fiscalizar el «negocio del odio» en las redes sociales y exigir responsabilidades a las tecnológicas
Pedro Sánchez anuncia un sistema de monitorización sistemática del discurso extremista en España y advierte de que las plataformas deberán «rendir cuentas» ante un indicador de impacto similar a la huella de carbono
Diario Vasco, , 11-03-2026El Ejecutivo español ha decidido elevar la presión sobre las grandes plataformas digitales en un intento por frenar lo que considera un vector crítico de … polarización social. Durante la inauguración de la primera Cumbre Internacional contra el Odio, celebrada en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentó este miércoles HODIO (Huella del Odio y la Polarización). Esta nueva herramienta pública nace con el objetivo de «monitorizar de forma exhaustiva el alcance de los discursos extremistas en el ecosistema digital nacional» y es un paso más en la batalla que Sánchez ha emprendido contra lo que denomina «el salvaje Oeste digital».
La iniciativa, que será gestionada a través del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), no solo busca medir la presencia de estos contenidos, sino establecer un sistema de rendición de cuentas transparente. Sánchez fue tajante al señalar que el tiempo de la impunidad para las tecnológicas ha terminado: «Ya no nos rendimos ante las plataformas; ahora son ellas las que tendrán que rendir cuentas ante las sociedades». La metodología, basada en criterios académicos y análisis cuantitativo, generará un ranking público que evaluará el comportamiento de gigantes como Instagram, TikTok, X, YouTube y Facebook.
Con esta herramienta Sánchez confía en que se podrá exponer «quién frena el odio, quién mira hacia otro lado y quién hace negocio con el odio», ya que el sistema combinará análisis cuantitativo y revisión experta para garantizar «precisión y representatividad».
El jefe del Ejecutivo comparó este nuevo indicador con la huella de carbono, buscando que el alojamiento de contenidos ilícitos suponga un coste reputacional y social directo para las empresas. Según los datos aportados, la situación es alarmante: tres de cada cuatro jóvenes españoles se cruzan habitualmente con discursos de odio en la red, y los delitos de esta índole han experimentado un incremento del 41% en la última década. «Se ha pasado de la libertad de expresión a la libertad de agresión verbal», denunció Sánchez, quien vinculó esta deriva a una estrategia política deliberada que utiliza el algoritmo como arma electoral.
El objetivo con ‘Hodio’, según ha indicado Sánchez, es «sacar el odio de la sombra, hacerlo visible, y exigir responsabilidades a quienes no actúan». Ha citado a Gisèle Pelicot, y ha deseado que «la vergüenza cambie de bando», pues considera que el entorno digital «no puede ser un espacio sin reglas» y que, a partir de ahora, las redes sociales «tendrán que rendir cuentas públicamente por cada contenido de odio que permitan».
La iniciativa surge pocas semanas después de que el Gobierno anunciara la prohibición de acceso a las redes sociales a menores de 16 años. También se englobará dentro de la nueva ley de protección a la infancia en el entorno digital que prepara el ejecutivo español, contempla la obligación para las plataformas de implementar sistemas de verificación de edad eficaces, así como todos los mecanismos necesarios para la detección precoz de los daños que causa el uso problemático de móviles, tabletas u ordenadores en los menores. Recientemente además, Sánchez recriminó a Elon Musk y otros «tecnoligarcas del algoritmo» la falta de controles en las redes sociales y el peligro que suponen para la democracia.
El plan gubernamental no se detiene en la monitorización. Incluye la creación de un nuevo tipo delictivo vinculado a la amplificación algorítmica, con el fin de responsabilizar a quienes diseñan los sistemas que propagan contenidos de odio. Sin embargo, pese a la contundencia del anuncio, el proyecto se encuentra todavía en una fase técnica preliminar.
Desde el Ministerio de Inclusión han matizado que la herramienta aún no está plenamente activa, mientras que diversos sectores críticos ya advierten sobre los riesgos de subjetividad en la definición de «odio» y la posibilidad de que el sistema derive en un mecanismo de señalamiento contra voces disidentes.
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