Vox hace equilibrios para adaptarse a su complicado «amigo americano»

Irán, igual que Venezuela o los aranceles, pone en un brete al partido de Abascal, que se debate entre la defensa de Trump y su rechazo al embargo

Diario Vasco, Álvaro Soto, 09-03-2026

Vox tiene en Donald Trump a ese colega muy querido, pero también muy tarambana, que no hace más que meterle en problemas. El partido de … Santiago Abascal es, entre las formaciones de la derecha radical europea, la más fiel a su correligionario americano, pero esa lealtad les ha obligado en más de una ocasión a hacer equilibrios para no justificar medidas que pueden dañar a España. Los aranceles, Venezuela, Groenlandia y ahora Irán han puesto en apuros a Vox, que se esfuerza desde hace meses en encontrar argumentos para adaptarse a su complicado «amigo americano».

Cuando en julio del año pasado Trump anunció los aranceles contra los productos de la Unión Europea y, por tanto, los españoles, y cuando esbozó la semana pasada la posibilidad de cortar las relaciones comerciales con España tras la negativa del Gobierno a permitir que Estados Unidos use las bases de Rota y Morón en su operación militar contra Irán, la respuesta de Vox fue la misma: la culpa es de Pedro Sánchez. Abascal ha acusado al presidente de «enfrentar» al país con su «principal socio comercial» fuera de la Unión Europea y ha tildado al presidente de «auténtico traidor y auténtico miserable» por «perjudicar» con sus decisiones políticas a los españoles, la clase trabajadora, los comerciantes y los exportadores.

Vox ha apoyado los bombardeos de Trump contra Irán y ha atacado a Sánchez con el argumento de que «ha sido el único líder europeo en entorpecer una operación contra unos ayatolás tiránicos que estaban masacrando a su propio pueblo». Pero en el partido de Abascal saben que por lo menos dos pilares de sus bases (los agricultores y ganaderos que pueden sufrir los aranceles y los soberanistas españoles que ven con recelo la cesión del uso de las bases militares) no entienden la supuesta docilidad de Vox con Trump.

«Trump defiende sus intereses, que es lo que debería hacer España. En cualquier caso, nosotros pensamos que es posible negociar con la Administración Trump. Lo que hay que tener es respeto mutuo y una relación de confianza porque los amigos negocian mucho mejor que los enemigos», apuntan fuentes de la dirección de Vox a este periódico.

En las últimas semanas, el imprevisible presidente de Estados Unidos ha comprometido a su aliado español en dos ocasiones más. A principios de año, Abascal se lanzó a aplaudir la captura del expresidente de Venezuela Nicolás Maduro, pero a las pocas horas, el partido tuvo que reajustarse para aceptar que su sustituta no fuera su admirada María Corina Machado, sino la ‘odiada’ Delcy Rodríguez, de la que Trump ha llegado a decir que era una «magnífica presidenta». Venezuela, además, abrió una sima con el partido hermano en Francia, la Agrupación Nacional de Marie Le Pen, que criticó la intervención norteamericana porque «no respetaba la soberanía de los Estados», un aspecto este, la soberanía nacional, que siempre ha defendido Vox, sobre todo, en confrontación con la Unión Europea.

Contorsionismos similares tuvieron que hacer los portavoces de Vox ante las amenazas de Trump contra Groenlandia, un territorio de la Unión Europea bajo la presión anexionadora de Estados Unidos. En ese caso, el partido se intentó zafar asegurando que no tenían la obligación de opinar sobre todos los asuntos, una manera de reconocer que el debate les resultaba, otra vez, incómodo.

«La polémica de los aranceles quizá ralentizó nuestro crecimiento electoral», admiten en Vox. «Pero Abascal fue a la CPAC (la Conferencia de Acción Política Conservadora) en Washington y dijo delante de todo el Partido Republicano y de Trump que no nos gustaban un pelo. Porque en España, los únicos defensores de la industria y del campo nacional somos nosotros», explican en Vox, donde niegan «entreguismo» del partido ante Trump.

«Cuando nuestros intereses coinciden, como en combatir las ideologías estúpidas, las agendas 2030, los fanatismos climáticos, el islamismo, la inmigración ilegal y descontrolada, la defensa de la libertad de pensamiento contra la dictadura de lo políticamente correcto o el multilateralismo que roba la soberanía a las naciones, nos beneficia. Y cuando nos perjudica o choca contra nuestros intereses, como con los aranceles, lo decimos», agregan en el círculo de Abascal.

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