Omar El Hilali no vino en patera y ya sufrió otro episodio racista
El futbolista del Espanyol nació en L'Hospitalet, hace dos años vivió otro incidente similar en Segunda y es internacional por Marruecos
Diario Vasco, , 02-03-2026Omar El Hilali fue el protagonista involuntario de la última jornada de Liga. El futbolista del Espanyol, siempre según su versión que fue recogida en … el acta por Iosu Galech Azpeitia, el colegiado del partido entre el Elche y el Espanyol, recibió insultos racistas por parte de Rafa Mir. El delantero del Elche, en los últimos minutos del partido, se enzarzó con el futbolista blanquiazul al que le habría dicho «viniste en patera».
Una frase que llegó después de que ambos tuvieran sus más y sus menos y se dijeran de todo con la boca tapada. La frase que denunció El Hilali, y que provocó que el árbitro activara el protocolo contra el racismo no pudo ser escuchada por el equipo arbitral y que ahora queda a expensas de lo que determine el Comité de Competición.
El árbitro mantuvo una conversación sobre el césped con futbolistas de ambos equipos y con los entrenadores antes de activar el protocolo específico para este tipo de situaciones y tras detener unos minutos el encuentro y la emisión de un mensaje por megafonía en el estadio Martínez Valero advirtiendo de la activación del protocolo contra el racismo, el choque se reanudó con normalidad. No hubo expulsiones ni sanciones disciplinarias inmediatas sobre el terreno de juego.
Pero si algo está claro de todo lo ocurrido en el partido entre ilicitanos y pericos es que Omar El Hilali no vino a España en patera. Nacido en L’Hospitalet, en 2001, tuvo una «infancia dura» junto a sus cinco hermanos y desde que comenzó a pegarle a la pelota en el parque con sus hermanos y un primo, tenía un objetivo en mente: «Hacer algo para que mis padres vivieran bien», como confesó en una entrevista a Relevo hace un año y medio.
El futbolista del Espanyol, internacional por Marruecos, empezó en el Hospitalet Atlètic y luego en Santa Eulàlia y siempre se ha mostrado orgulloso de sus orígenes. Sus padres vivían en una aldea hasta que su padre decidió coger el visado y llegar a Barcelona. Su madre se quedó en casa con sus hermanos hasta que su padre «logró ahorrar dinero y se pudieron trasladar todos aquí. Y luego nací yo», relataba.
«Mis tres hermanos mayores tuvieron que dejar de estudiar para trabajar porque mi padre no podía sacar a seis niños adelante sin ayuda», señalaba con orgullo hacia su progenitor, del que dice que siempre le ha apoyado desde que apostó por dedicarse al fútbol.
Curiosamente sufrió pocos episodios de racismo cuando era pequeño porque en su barrio había mucha gente de fuera de España y eso facilitaba que todos se relacionaran sin importar el color de piel, la religión o el país de procedencia. Sí lo tuvo vistiendo de corto en el campo del Cartagena, hace dos temporadas durante un partido de Segunda en octubre de 2023, cuando algunos aficionados comenzaron a realizar gestos e insultos racistas mientras sacaba de banda.
En mayo del pasado año, el Juzgado de Instrucción nº4 de Cartagena condenó a un aficionado por aquellos insultos racistas. Tras denuncia de LaLiga, el seguidor fue condenado por un delito contra la integridad moral conforme al artículo 173.1 del Código Penal, concurriendo la circunstancia agravante de discriminación por motivos racistas.
Fue condenado a 8 meses de prisión, inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo que dure la condena y prohibición de acceso a estadios de fútbol donde se celebren partidos de Primera o Segunda División, Primera o Segunda RFEF, además de Copa del Rey, Supercopa de España y de Europa. Todo ello durante un periodo de dos años.
La situación del racismo es una preocupación para la FIFA, que, por medio de su presidente, Gianni Infantino, declaró que «si un jugador se cubre la boca y dice algo, y eso tiene una consecuencia racista, entonces tiene que ser expulsado, obviamente. Debe existir la presunción de que ha dicho algo que no debía decir; de lo contrario, no habría tenido que cubrirse la boca».
Además, confesó que «hay situaciones que no habíamos previsto. Por supuesto, cuando se trata de un caso disciplinario, hay que analizar la situación y contar con pruebas, pero no podemos conformarnos con eso de cara al futuro».
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