Irán: entre burkas y 'therians'
Público, , 02-03-2026Según el catecismo informativo, al menos dos nuevas epidemias amenazan la convivencia de la sociedad española: los burkas y los therians. No ganamos para sustos, joder. Aparte de en la tele y las películas, yo vi una vez un burka de lejos, durante un viaje a Tailandia, pero por lo visto esta plaga avanza muy rápido y en nada podríamos tener nuestras calles plagadas de señoras momificadas y carreras de sacos. Menos mal que Estados Unidos e Israel guardianes de la esencia democrática occidental están atentos a la jugada y este mismo fin de semana han empezado a liberar mujeres en Irán. Entre 70 y 80 niñas ya no tendrán que taparse la cara con el velo, ni sufrirán más en el futuro las torturas del ancestral machismo islámico. Si vamos a los detalles, tampoco tendrán que crecer más, ni futuro alguno por delante, ya que la democratización made in USA incluye siempre estos molestos efectos secundarios.
La penúltima vez que el sheriff global intentó erradicar la epidemia del burka fue en uno de los focos principales de la enfermedad: Afganistán. Es cierto que, allá por los setenta, cuando el país todavía estaba bajo la órbita soviética, las mujeres afganas podían llevar la cara descubierta, ir al colegio y a la universidad e incluso rechazar al marido antes de cumplir doce años, pero bueno, eso sería largo de explicar. El caso es que hubo una serie de malentendidos con los talibanes, gente de lo más desagradecida: que si primero eres mi aliado, que si después ya no te junto, que si te tiro abajo un par de rascacielos, que si te bombardeo Kabul, en fin, las típicas discusiones entre cuñados en política internacional. Al final, después de veinte años, el sheriff comprendió que no valía la pena seguir discutiendo a lo tonto y abandonó el país dejando a las mujeres reducidas a la condición de canarios. Como siempre, la operación de limpieza democrática le había quedado regular.
En Irán, esta campaña por la libertad comandada por un presunto pederasta violador y un genocida infantil ha empezado muy bien: de momento han liberado a unas doscientas personas entre hombres, mujeres, ancianos y niños. Teniendo en cuenta que, a lo largo del pasado siglo, a Irán ya lo habían liberado un par de veces, primero con el sha y luego con Jomeini, está claro que los iraníes tienen mucho que agradecer. Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea para política exterior, dice que el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jameneí, “es un camino abierto a un Irán distinto”, unas declaraciones que ha hecho sin necesidad de ponerse el burka ni de disfrazarse de perro para lamerle el culo a Trump. Distinto sí que va a quedar Irán, más o menos lo mismo que Afganistán, Irak, Libia o Siria después de recibir la visita de los bombarderos estadounidenses. Todo sea por la paz.
En cuanto a los therians, tampoco es que abunden los chavales a cuatro patas orinando en las farolas y en las ruedas de los coches, pero, al igual que los burkas, haberlos haylos. Iker Jiménez ya debe estar preparando uno de sus sesudos programas de análisis para anormales al tiempo que sus colaboradores no paran de visitar las tiendas de disfraces en busca de velos, burkas y caretas de bulldog. Hay que informar de estas plagas con el mismo rigor con que informaron de la catástrofe de la DANA en Valencia: embadurnándose de fango y mierda de arriba abajo. Por ahora, en España los therians están casi todos en Vox y en el PP, donde se han decidido a iniciar la metamorfosis paso a paso, al estilo de Kaja Kallas: ladrando de gusto ante el olor a muerto y oliéndole el culo a Netanyahu y a Trump, a ver si hay suerte y les tiran un hueso. Guau.
(Puede haber caducado)