El nuevo negocio de vender citas falsas a extranjeros: 1.000 euros por un papel mojado

La Policía Nacional detiene a una mujer madrileña por estafar a un inmigrante tras entregarle directamente una fecha ficticia

ABC, Aitor Santos Moya, 02-03-2026

La imposibilidad de adquirir una cita de extranjería en la web del Ministerio de Administraciones Pública, cuyo sistema lleva años colapsado por la acción de las mafias, provoca que cada vez sean más los inmigrantes que recurren al pago de las mismas para poder ser atendidos. De tal desesperada circunstancia se aprovechan los que bloquean la agenda de fechas, con reventas que van desde 30 a 200 euros (aunque en los casos más apremiantes la cifra es mucho más abultada); pero también los estafadores que han visto la ocasión de ofertar citas falsas. Un doble engaño, este último, que la Policía Nacional ya trata de cortar de raíz.

Prueba de ello es la reciente detención de una mujer madrileña tras cobrar hasta 1.000 euros por un papel mojado. Un trabajo, el del Grupo VII de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras, que esconde detrás una gran dificultad, dado que las víctimas de este tipo de tretas casi nunca denuncian. Los factores son obvios: estar en situación irregular, unido en algunos casos a la barrera del idioma o el simple desconocimiento al vivir en suelo foráneo. Por eso, recuerdan los expertos, es tan importante tirar del hilo hasta el final cuando uno de los afectados se atreve a dar el paso, como ocurrió el pasado 3 de noviembre.

En comisaría, el denunciante relató que necesitaba obtener una tarjeta de residencia, pero ante la dificultad de obtener una cita, acabó aceptando el ofrecimiento de la ahora detenida. Bajo el supuesto pretexto de realizar el trámite, la mujer le pidió primero numerosa documentación, para después emplazarle a quedar en persona y hacerle entrega del justificante. No sin antes llevarse los 1.000 euros acordados. Hasta ahí, un canje fraudulento más, de no ser porque el recibo entregado (con la fecha y la oficina, a imagen y semejanza de los originales) era directamente ficticio.
De hecho, la propia intermediaria emplazó a su presa a quedar el día marcado para acompañarle a efectuar la gestión en la oficina. Pero llegado el momento, allí no se presentó nadie y el comprador de la cita se dio cuenta entonces de que todo era una farsa. Con las cartas encima de la mesa, los agentes de Extranjería de la Jefatura Superior de Madrid comenzaron las averiguaciones a fin de comprobar la veracidad de los hechos e identificar a la señalada, la cual el 27 de enero fue finalmente arrestada por estafa. Fuentes policiales señalan a ABC que tiene antecedentes por este mismo delito, así como por el de falsedad documental.

Llamadas automatizadas
Esta detención llega apenas tres meses después de que la Policía Nacional apresara también en la capital a dos individuos, en este caso peruanos, por utilizar un programa informático para reservar de forma masiva citas en las Oficinas de Extranjería y Asilo y revenderlas después a cambio de 50 euros. En aquella ocasión, fue una patrulla la que levantó la liebre al observar el comportamiento sospechoso de estos sujetos en el interior de un vehículo estacionado en Puente de Vallecas. A través de cuatro teléfonos móviles manejados al mismo tiempo, los uniformados descubrieron que efectuaban numerosas llamadas automatizadas a la línea oficial de cita previa de estas unidades administrativas.

Esta modalidad delictiva, se suma al negocio de las citas ilegales, por el cual las mafias bloquean las fechas para después revenderlas

Además de los terminales con los que operaban, en el registro se intervino una agenda con nombres y datos personales de numerosos ciudadanos extranjeros, entre ellos algunos concretos que se solicitan para regularizar su situación en territorio nacional. Los pagos los recibían mediante transferencias bancarias, por lo que finalmente resultaron acusados de los delitos de daños informáticos y estafa.

Esta práctica, recuerdan los que más saben del fraudulento negocio, supone la obstaculización por saturación de un servicio público de interés general, alojado en un sistema de información, lo que a la postre provoca una extraordinaria dificultad para los que legítimamente necesitan hacer uso del mismo y obtener una fecha. Delincuentes sin escrúpulos hacen de la extrema vulnerabilidad de las víctimas su luctuoso campo de acción.

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