El mundo distópico y real de George Orwell
Raoul Peck firma un apabullante documental que demuestra la vigencia de las advertencias contra el totalitarismo del autor de '1984'
Diario Vasco, , 26-02-2026«Pensar que el arte no tiene nada que ver con la política ya es una actitud política». La frase pertenece a George Orwell (1903 – … 1950) y se escucha en el apabullante documental de Raoul Peck, 27 de febrero en cines, confeccionado a partir de los textos y cartas del escritor británico. El autor de ‘1984’ y ‘Rebelión en la granja’ advirtió en sus obras contra cualquier forma de totalitarismo y fascismo. Apeló siempre a la inteligencia, la independencia de pensamiento y la humanidad. Extrajo enseñanzas de su propia vida que le hicieron desengañarse del sistema de clases en el Reino Unido tras haber estudiado en Eton, del colonialismo tras ser policía militar en Birmania y del periodismo tras su paso por la radio de la BBC. «Lo que vi en España me hizo aborrecer la política», se escucha en ‘Orwell 2+2 =5’. Abrió los ojos en las milicias del POUM en el Frente de Aragón en 1936.
La biografía de Eric Arthur Blair fue lo suficientemente intensa y variada como para no aburrir. Raoul Peck la recorre ayudado por la voz del actor Damian Lewis, que lee las palabras del escritor. También se sirve de fragmentos de películas que han adaptado su obra, sobre todo ‘1984’ de Michael Radford, estrenada ese mismo año, y la versión de 1956 de Michael Anderson. Asimismo, recurre a títulos como el ‘Oliver Twist’, de David Lean, ‘Memorias de África’ o ‘La guerra de los mundos’ y ‘Minority Report’, de Spielberg.
Sin embargo, lo que dota de vigencia y una ambición sin límites este documental estrenado en el Festival de Cannes, lo que lo convierte en hipnótico y estremecedor, es el empleo de imágenes documentales que demuestran el caracter profético de las novelas de Orwell. Sus distopías son hoy realidad. Del Berlín arrasado de 1945, con todos los edificios en ruinas tras los bombardeos, saltamos a Mariúpol, en Ucrania, otro paisaje de la devastación. Al insoportable ajusticimiento de una docena de nazis en Kiev en 1946, ahorcados ante la vista del populacho vociferante, se sucede la toma del Capitolio por las huestes de Trump. Todo es cíclico. Cometemos los mismos errores a lo largo de la Historia una y otra vez.
Raoul Peck sabe lo que es vivir en regímenes dictatoriales. Creció en el Haití de Duvalier y se exilió en el Zaire bajo la bota de Mobutu Sese Seko. Vio a su padre encarcelado como opositor y se dedicó a la política, llegando a ser ministro de Cultura de Haití. Sus documentales, como ‘I am not your Negro’, dedicado al escritor James Baldwin y al racismo en EE UU, y el más reciente ‘Ernest Cole: Lost and Found’, sobre un fotógrafo negro en la Sudáfrica del apartheid, arrastran al espectador gracias al virtuosismo con el que combina un aluvión de imágenes y una música omnipresente.
Cuando Orwell escribió ‘1984’, su última novela, en la vacía isla de Jura en Escocia quizá no podía imaginar que la Policía del Pensamiento y el Gran Hermano iban a llegar gracias a empresas tecnológicas que recibimos con los brazos abiertos como un heraldo de libertad. Mark Zuckerberg balbuceando en el Senado de EE UU simboliza la invasión de la intimidad y el comercio de nuestros datos, que hemos aceptado gustosos.
«Mi esperanza es que la gente común no olvide su código ético», confiaba George Orwell, al que siempre movió un sentido de la justicia. Sus llamadas a despertar y movilizarse resultan dolorosamente actuales en estos tiempos de desinformación. «Todo lo que importa ya ha sido escrito», se lee en un filme que debe su título a la ‘reeducación’ del protagonista de ‘1984’, al que mostraban cuatro dedos de una mano, torturándolo hasta que, efectivamente, veía cinco.
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