La estimación de edad de migrantes: el error es que a un mayor le traten de menor
La antropóloga forense del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas, Diana García defiende las pruebas actuales y resalta que prevalece el bien superior del niño
Canarias 7, , 23-02-2026La antropóloga forense Diana García, del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas, rechaza la idea de que las pruebas médicas que se utilizan en la actualidad para estimar la edad de menores migrantes puedan sobrestimar su edad real hasta en casi dos años. La crítica la hacía recientemente el investigador Isidro Miguel Martín en su tesis doctoral defendida en la Universidad de La Laguna. Sin embargo, dice García, no es realista porque para estimar la edad de los migrantes se realizan varias pruebas si fuera necesario. De hecho, asegura, «el posible error es que se trate a un mayor, con edad próxima a los 18 como menor, pero no al contrario».
Además de la entrevista personal, y la exploración general y oral, se pueden realizar varias pruebas de imagen, teniendo siempre en cuenta y diferenciando todos los estudios de referencia entre hombres y mujeres, explica la experta. La primera prueba para estimar la edad es una radiografía de la mano no dominante. Y esta se compara, en primer lugar, con un atlas que se utiliza en la ciencia forense a nivel internacional. Y efectivamente, dice la experta, se hizo con población caucásica, americana de los años 50. Sin embargo, aclara, el desarrollo óseo no está relacionado con la etnia o el origen ancestral, sino con los factores socioeconómicos. Esta comparativa permite obtener únicamente un estándar de edad, que posteriormente se comparará con estudios estadísticos realizados en población de edad conocida, para con ello «obtener una edad mínima, una edad máxima y una edad media más probable», señala.
Martín defiende que los errores se producen especialmente con la población subsahariana, que tiene un desarrollo distinto, pero la forense niega este aspecto. «La falta de alimentación y una alimentación de baja calidad», por no contar con recursos económicos suficientes, «hacen que la maduración ósea vaya con retraso», advierte. En este sentido, dice, en realidad a la población migrante, que suele huir de condiciones económicas desfavorables, más que sobreestimar se le está subestimando la edad, añade la experta.
Además, si en este primera prueba el resultado fuese un estándar de 18 o 19 años se realiza una segunda prueba de imagen, que es la radiografía dental (ortopantografía). Con ella se puede ver el desarrollo de la raíz del tercer molar, las llamadas muelas del juicio. Y aquí, explica la experta forense, hay que tener en cuenta que el desarrollo dental sí que está influido por el origen étnico, más que por el desarrollo socioeconómico.
En este caso inicialmente se obtiene un estadio de desarrollo que posteriormente, como ocurre con la radiografía de la mano «se comparara con estudios estadísticos realizados en grupos de población caucásica y negroides, hombres y mujeres de edad conocida». El desarrollo de la mandíbula es «una cuestión antropológica y en las personas negroides es de mayor tamaño y por tanto los dientes se desarrollan con mayor facilidad», y esto se tiene en cuenta en la estimación de la edad. Con las pruebas se obtiene «una edad mínima, una edad máxima y una edad más probable. Y esto es lo que utilizamos», afirma Diana García.
La forense recuerda que si aún tuviesen dudas razonables sobre la estimación existe una tercera prueba. «Se trata de un TAC, o escáner, no una resonancia». Volvemos a establecer un estándar y de nuevo comparamos este con publicaciones de población de edad conocida y ahí podemos estimar cuál puede ser la edad mínima y la máxima.
Con todo, la forense insiste en que lo que se da es una horquilla en la que puede estar la edad. «Nosotros no podemos determinar la edad cronológica, la única que lo sabe es la madre», asegura. La ciencia no se ha desarrollado aún tanto, «pero sí se puede estimar la edad basándonos en el desarrollo biológico; maduración ósea y desarrollo dental».
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