Cataluña se convierte en banco de pruebas de las políticas contra el burka

La comunidad acumula el 27% de la población musulmana, mientras dos extremas derechas compiten en ella por la bandera de la islamofobia

Diario Vasco, Iva Anguera, 21-02-2026

Con el 27% de la población musulmana de España y dos extremas derechas – Vox y Aliança Catalana – que compiten dentro de ella por la bandera … de la islamofobia, Cataluña se ha convertido en el banco de pruebas de las políticas de gestión de la inmigración. Por eso, cuando esta semana se reabrió el debate sobre la prohibición del burka y el niqab en el Congreso de los Diputados a propuesta de Vox, muchos miraron hacia la comunidad que hoy comanda el socialista Salvador Illa. No en vano hace ya 15 años que un alcalde también del PSC, Ángel Ros, intentó prohibir por primera vez el uso del velo integral en su ciudad, Lleida.

El Tribunal Supremo sentenció entonces que tal prohibición estaba muy por encima de las competencias de un ayuntamiento. Pero la puerta abierta por Lleida fue aprovechada, en el ínterin hasta que llegó la sentencia, por otros consistorios con un elevado componente de inmigración en sus calles. El regidor, asimismo socialista, de Tarragona intentó lo propio de la mano de CiU; y otro tanto hicieron los gobiernos locales de Reus, El Vendrell y Cunit en la provincia tarraconense y Cervera y Tárrega en la leridana.

Por su parte, el entonces alcalde de Barcelona y actual ministro de Industria, Jordi Hereu, se manifestó a favor de introducir la prohibición en la capital catalana. En un inesperado golpe de autoridad el entonces primer edil anunció su intención de prohibir el velo integral en todos los edificios de titularidad municipal, amparado en un informe de los servicios jurídicos del ayuntamiento de la ciudad condal.

Así, Hereu anunció la prohibición del burka y el niqab en los edificios que dependían al 100% del consistorio, tales como mercados, bibliotecas o centros cívicos. Por el contrario, el veto en la vía pública podría ir en menoscabo de los derechos fundamentales de las personas, por lo que fue descartado.

Los socialistas catalanes (PSC), sin embargo, parecen ahora lejos del partido que en su momento encarnaron esos alcaldes. Esta semana, Vox ha llevado la propuesta de prohibición del burka en las dependencias de titularidad municipal – lo mismo que en su día propuso Hereu – al Ayuntamiento de Barcelona. Y su petición fue rechazada con los votos en contra de Junts, PSC, BComú y ERC. Solo el PP apoyó a los de Santiago Abascal, como ya había sucedido un día antes en el Congreso.

Tanto el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, como el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, han coincidido durante la última semana en señalar su oposición al uso del velo integral. Pero ambos han exhibido un discurso muy poco trabado frente a las propuestas de Vox o Aliança Catalana, que ya defendió la prohibición de cualquier tipo de velo en el Parlament hace un año.

«No me gusta el burka», han asegurado tanto Illa como Collboni en sendas entrevistas televisivas esta semana. Pero más allá de expresar este rechazo y de pedir un debate alejado de los extremos, no han sido capaces de articular una propuesta. Tampoco han encontrado argumentos los líderes de ERC, Oriol Junqueras y Gabriel Rufián, que se han expresado igualmente en contra del uso del velo integral. El argumento de unos y otros contra la propuesta de Vox fue, simplemente, que venía de Vox.

Otro tanto defendió Junts. Pero el partido de Carles Puigdemont, además, propuso una iniciativa propia en contra del burka y el niqab, que los socialistas sí se han abierto a estudiar. Junts compite en su espacio electoral con Aliança Catalana, que ha hecho del rechazo a la inmigración de origen magrebí su gran argumento.

Su líder, Sílvia Orriols, ha arrinconado a los de Puigdemont con este debate. Lo hizo la pasada primavera cuando presentó una moción en el Parlament para prohibir el uso del velo islámico en todos los espacios públicos. Aunque los junteros votaron en contra junto al resto de partidos integrantes del «cordón sanitario» contra la extrema derecha, se declararon a favor de prohibir el velo en las escuelas. Pero meses antes los neoconvergentes se habían negado a una prohibición así en Ripoll, donde Orriols es alcaldesa.

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