Gipuzkoa cerró 2025 con 3.000 muertes más que nacimientos pese al ligero repunte de la natalidad

En 2025 fallecieron en el territorio 7.644 personas y nacieron 4.551 bebés, un 2,7% más que el año anterior

Diario Vasco, Lara Ochoa, 18-02-2026

La brecha entre los nacimientos y las defunciones en Gipuzkoa vuelve a ampliarse. A pesar del ligero repunte de la natalidad, sobre todo empujada por … una tendencia ascendente desde el pasado verano, el territorio cerró 2025 con un déficit poblacional de más de 3.000 personas. El dato refleja una realidad cada vez más preocupante. La balanza demográfica del territorio no se sostiene y solo la llegada de migrantes permite mantener la piramide poblacional.

Según el último informe de nacimientos y fallecimientos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el crecimiento vegetativo del territorio (el resultado de restar las muertes a los nacimientos) sigue siendo claramente negativo. Para equilibrar las cifras actuales, en Gipuzkoa deberían nacer cada año 3.000 bebés más. En 2025 se registraron 4.551 nacimientos en el territorio, lo que supone un leve aumento respecto a 2024, cuando nacieron 4.430 bebés (2,7%). Sin embargo, las defunciones también crecieron. El pasado año se contabilizaron 7.644 fallecimientos, frente a los 7.337 del ejercicio anterior (4,18%). El resultado es un saldo vegetativo negativo que vuelve a ampliarse.

A pesar de este repunte puntual de la natalidad – una tendencia que también se ha reflejado tanto en Euskadi como a nivel estatal – el descenso estructural sigue siendo alarmante. Actualmente nacen en Gipuzkoa casi 1.800 bebés menos que hace una década y 2.200 menos que hace veinte años. Si se amplía la perspectiva hasta el inicio de la serie histórica, el desplome es aún más acusado. Los nacimientos han caído un 60% en cincuenta años, al pasar de 11.458 en 1976 a los 4.551 actuales.

En paralelo, el número de defunciones sigue una tendencia en general ascendente, con 700 fallecimientos más que en 2015 y 1.500 más que en 2005. Esta evolución dibuja un vacío demográfico que, por ahora, solo la inmigración compensa para evitar la pérdida de población total.

Uno de los factores que explican este descenso de la natalidad está en el progresivo retraso de la edad de maternidad. Según los últimos datos del INE, los nacimientos se concentran en mujeres de 35 a 39 años (1.527), seguidos de cerca por las de 30 a 34 años (1.439). Además, en 2025, hubo casi el doble de nacimientos en mujeres de más de 40 años (470) que en féminas de menos de 25 años (255), un indicador claro del cambio de tendencia a este respecto.

En Euskadi, por primera vez en los últimos diez años los nacimientos cerraron 2025 al alza. El pasado año nacieron 13.344 bebés, lo que supone un incremento del 3% respecto a 2024, en el que nacieron 12.950 niños. Sin embargo, el saldo vegetativo fue negativo, con un déficit de 10.080 personas, ya que hubo un total de 23.424 defunciones, un 4,6% más que el ejercicio anterior.

En el conjunto del Estado, los nacimientos también aumentaron el año pasado por primera vez en más de una década. Nacieron 321.164 bebés, 3.159 más que doce meses antes, con una subida del 1%, según los datos del INE. Esta leve recuperación de los partos coincide con la llegada masiva de inmigrantes en los últimos tres años y medio, que han aportado al censo nacional cerca de un millón de nuevos residentes cada ejercicio desde finales de 2022.

Al igual que ocurre en Gipuzkoa, en el conjunto del Estado la inmigración es el único factor demográfico que posibilita que España aumente su población porque, pese al leve repunte de los alumbramientos de 2025, el crecimiento vegetativo sigue siendo negativo. El pasado año murieron un total de 446.982 personas, unas 10.000 más que un año antes y muchísimas más que los recién nacidos, lo que arroja un retroceso natural de la población española (sin tener en cuenta las migraciones) de 122.167 personas.

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