Vinicius, último protagonista del protocolo contra el racismo
El colegiado Letexier realizó la seña cruzando los brazos a la altura de las muñecas en forma de aspas, un gesto para tratar de erradicar las conductas racistas en los campos
Diario Vasco, , 18-02-2026Este martes se volvió a ver un gesto universal contra el racismo. Un presunto insulto de Prestianni sobre Vinicius en el duelo de ida de … la repesca de la Champions entre el Benfica y el Real Madrid obligó al colegiado francés Francois Letexier a realizar la seña cruzando los brazos a la altura de las muñecas en forma de aspas y dedo índice señalando el logo ‘No to racism’, para activar el protocolo antirracista de la FIFA.
Después de que Vinicius adelantara al Real Madrid en el estadio Da Luz con un golazo, el brasileño se cruzó en el camino con Gianluca Prestianni, jugador del Benfica que presuntamente le habría llamado «mono». El extremo del Real Madrid acudió de manera inmediata al colegiado, que enseguida hizo la seña correspondiente, denominado «gesto de incidente racista».
El jugador del Real Madrid decidió entonces sentarse en el banquillo como símbolo de protesta y reclamó que se activara el protocolo acuñado por la FIFA en un congreso celebrado en Bangkok en 2024. Un gesto universal en el mundo del fútbol cuyo origen se remonta al Mundial Femenino sub – 20 de Colombia, celebrado a finales de verano de ese mismo año.
La idea era elegir un gesto muy claro e identificativo para que todo el público y el mundo en general conozca que se ha producido en ese momento un posible incidente de racismo. También puede ser realizado por los propios futbolistas para comunicarle al árbitro principal que están siendo objeto de insultos racistas.
El caso contra Vinicius no es el primero ni el segundo que le sucede al Real Madrid. En un partido del Mundial de Clubes contra Pachuca el conjunto blanco se vio implicado en un incidente similar. En aquel encuentro, el colegiado brasileño Ramon Abatti fue quien activó el protocolo por presuntos insultos de Cabral a Rudiger. Unas medidas que también adoptó la Federación Española de Fútbol (FEF) para todas sus competiciones.
Algo similar se pudo ver en el partido entre la Real Sociedad y el Real Madrid de ida de las semifinales de la Copa del Rey de la temporada pasada, cuando el colegiado José María Sánchez Martínez se dirigió a la banda para hablar con ambos entrenadores y también con Vinicius, que estrenaba capitanía con el conjunto blanco. A través del vídeomarcador y de la megafonía se solicitó que se cesaran los cánticos «racistas, xenófobos e intolerantes».
Ese mismo fin de semana, Iñaki Williams, el capitán del Athletic instó a Guillermo Cuadra Fernández a que activara el protocolo, después de que la grada del Espanyol le gritara ‘puto moro’ a su compañero Maroan Sannadi. Al igual que sucedió en Lisboa, el partido estuvo detenido durante unos minutos siguiendo el procedimiento habitual.
Una vez activado el protocolo se pone en marcha un procedimiento en tres niveles previsto para estos incidentes. El primer paso es interrumpir el partido, al mismo tiempo que se emite un anuncio en el estadio en el que se informa de las razones. En caso de que el comportamiento no cese, se aplica el segundo escalón: suspender temporalmente el partido.
Si no se pudiera erradicar estos comportamientos con estos dos procedimientos, el colegiado suspenderá el encuentro de manera definitiva, tras previa consulta con las autoridades y expertos pertinentes, y si considera que es seguro hacerlo. Letexier activó el primer nivel y el encuentro se pudo reanudar minutos después de la denuncia de Vinicius.
Este protocolo consiste en convertir el racismo en una infracción concreta, en la que se incluyen sanciones donde la multa máxima por agresiones racistas asciende ahora a 5 millones de francos suizos (5,48 millones de euros) o incluso la derrota automática. Además, la FIFA podrá intervenir si considera que no se han tomado medidas suficientes.
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