El Benfica - Real Madrid se para por un insulto racista a Vinicius
El jugador del Real Madrid aseguró al colegiado que el rival Prestianni le había insultado
La Razón, , 17-02-2026El
Estadio Da Luz
vivió uno de esos momentos que desbordan el fútbol. El partido par porque
Vinicius Júnior
corrió hacia el árbitro
François Letexier
con el dedo apuntando a un jugador rival, con la cara desencajada, con algo que decir que no tenía nada que ver con esquinas ni fueras de juego. El protocolo antirracismo se activó en el minuto 51 y el Da Luz se congeló.
Pero para entender lo que pasó, hay que contar cómo se llegó hasta ahí.
El
Real Madrid
llegó a Lisboa con la memoria del partido de ida todavía fresca, como una herida.
Aquella actuación había sido tan floja
que el regreso al
Da Luz
casi obligaba a demostrar que aquello fue una anomalía. Y durante los primeros minutos, el
Benfica
no facilitó precisamente la rehabilitación. Los portugueses salieron con intensidad, atacando por la banda derecha con Prestianni y aprovechando la cobertura histórica de Vinicius. Ya lo había advertido
Mourinho
antes del partido: sabían exactamente por dónde hacer daño.
En el minuto tres,
Rüdiger
tuvo que aparecer para cortar un pase peligrosísimo de Aursnes dentro del área. El alemán, providencial. Fue una advertencia clara de que la noche no iba a regalar nada.
Sin embargo, el Madrid fue ajustándose.
Camavinga bajó a cubrir a Carreras
en el costado izquierdo para compensar el pobre trabajo defensivo de Vinicius, un sacrificio táctico enorme del francés que terminó siendo la clave para que Prestianni fuera desapareciendo del partido. El equipo de
Álvaro Arbeloa
tomó el control de la pelota con paciencia, moviéndola de lado a lado, sin precipitarse, esperando los espacios. Tácticamente irreconocible respecto a la visita anterior.
Paradón de Courtois
En el minuto 23 llegó el susto más serio de la primera parte: disparo de
Aursnes
que rozó en alguien y cambió de trayectoria, ajustado al palo. Courtois reaccionó de manera extraordinaria. Fue una de esas paradas que no ocupan portadas pero que definen partidos.
El
Real Madrid
siguió llegando.
Mbappé
tuvo varias, demasiadas para un delantero de su categoría. Al larguero, bloqueado, fuera. Arda Güler también probó con un zurdazo en el 44 que Trubin despejó de manera sensacional. El portero ucraniano fue el mejor del
Benfica
durante toda la primera mitad, el muro que mantuvo intacto el cero en el marcador cuando el partido ya parecía inclinarse claramente hacia el Madrid.
Al descanso, empate sin goles. El marcador mentía un poco.
La segunda parte arrancó con el
Benfica
pidiendo penalti por una caída de Pavlidis sobre Rüdiger, pero había fuera de juego previo de Rafa Silva y Letexier no dudó. El Madrid retomó el hilo del partido y en el 49, llegó el gol.
Prestianni, a por Vinicius
Vinicius
recibió un balón, hizo la diagonal hacia dentro del área y sacó un disparo perfecto, ajustadísimo, a la escuadra. Imparable. El 0 – 1 que el juego venía reclamando desde hacía mucho tiempo. El delantero se fue a celebrarlo con los aficionados del Real Madrid y ahí empezó todo lo demás.
Prestianni
fue a por él. No de una manera habitual, no en el calor normal de un gol encajado. Fue a por
Vinicius
de una manera que encendió todas las alarmas. El árbitro mostró la amarilla al brasileño por la celebración y el ambiente en el estadio se calentó de golpe. Pero lo que vino después fue más grave.
En el minuto 51,
Vinicius se acercó a Letexier, el árbitro.
Lo buscó con determinación, señalando hacia la zona donde estaba
Prestianni
, y le comunicó que había recibido un insulto racista. El árbitro frances detuvo el partido. El protocolo antirracismo, ese mecanismo que existe precisamente para estos momentos, se activó en el Estádio da Luz.
El partido se paró. Los jugadores quedaron en el campo sin saber muy bien qué hacer con las manos. El estadio, que segundos antes rugía, se encontró de repente frente a algo diferente, algo que obliga a otro tipo de silencio. En el minuto 52, para añadir más tensión al momento, uno de los miembros del cuerpo técnico de
Mourinho
fue expulsado en medio del lío que se montó entre ambos banquillos.
Vinicius
lleva tiempo siendo protagonista de estos episodios. No es la primera vez que señala, que para, que obliga al mundo del fútbol a mirarse al espejo. Esta vez, en Lisboa, con el partido recién abierto y un gol que ya suma el undécimo de la temporada en
Champions
, con once asistencias también en su cuenta, el atacante de São Gonçalo volvió a hacer lo que considera su obligación: no callarse.
El partido, después, se reanudó.
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