Muere el reverendo Jesse Jackson, voz de los derechos civiles de Estados Unidos
El activista ha fallecido a los 84 años tras una carrera marcada por su cercanía con Martin Luther King y su doble intento de convertirse en el candidato demócrata a la Casa Blanca
Diario Vasco, , 17-02-2026La lucha por los derechos civiles en Estados Unidos nunca ha sido fácil. Y menos desde la comunidad negra. Lo sabía bien Martin Luther King, … asesinado hace casi seis décadas, y puede contarlo también Barack Obama, que recientemente apareció transformado en mono en un vídeo racista difundido incluso por Donald Trump. Entre estas dos figuras, cronológicamente, se hallaba el reverendo Jesse Jackson, fallecido este martes a los 84 años. Fue uno de los primeros afroamericanos en aspirar con opciones reales a la Casa Blanca, impulsado por una apasionada oratoria donde siempre encontraba hueco para los olvidados. «Mi electorado son los desesperados, los condenados, los desheredados, los irrespetados y los despreciados», proclamó en una convención del Partido Demócrata, el suyo, a mediados de los ochenta.
Jackson conoció el rechazo desde niño. Nacido en Greenville (Carolina del Sur) como Jesse Louis Burns, su padre – un exboxeador 17 años mayor que su madre, menor entonces, y casado con otra mujer – nunca ejerció como tal y su padrastro – limpiabotas que se enroló después del ejército – le dio su apellido pero tampoco lo llegó a aceptar del todo. De hecho, cuando nació su hermanastro fue enviado con su abuela materna, que malvivía en una infravivienda del mismo barrio, uno de los tantos guetos para negros que salpicaban entonces Estados Unidos.
Al reverendo nunca se le olvidaron las burlas que sufrió de otros niños por su situación familiar, ni tampoco la primera vez que se sentó en la parte trasera de un autobús, la única donde un crío como él – negro y sin recursos – podía ocupar. Tal vez entonces comenzó a construir su conciencia política y su propia figura, marcada por «una gran autoestima», recuerda Vivian Taylor, su profesora de inglés en el instituto, en la biografía ‘Jesse: la vida y la peregrinación de Jesse Jackson’. «Era un muchacho extraordinariamente nervioso, jamás se avergonzaba», relata. Y deportista, lo que le valió una beca de fútbol para estudiar en la universidad. Primero en Illinois y después en Carolina del Norte. Allí conoció a su esposa, Jacqueline Lavinia Brown, Jackie, con quien tuvo cinco hijos.
En aquella época, los años sesenta, la lucha por los derechos civiles había desembocado ya en varias protestas, aunque Jackson se resistió al principio a unirse. Pero cuando lo hizo se convirtió en un auténtico líder. En 1963 fue arrestado por primera vez tras encabezar una marcha con cientos de estudiantes y dos años más tarde, subido a una mesa de la cafetería, animó a otros alumnos a acompañarle a Alabama para denunciar las palizas sufridas por manifestantes negros. en sus calles. Un viaje que, sin preverlo, le llevó hasta Martin Luther King. No tardó en convertirse en parte de su círculo íntimo – lo que generó muchos recelos en su entorno – y la historia quiso que fuera una de las personas que le asistió cuando en 1968 recibió un tiro mortal en Memphis.
Fue entonces cuando se engrandeció la leyenda en torno a Jackson pero también las sombras, ya que cambió su relato sobre aquel momento en varias ocasiones – llegó a decir que fue la última persona en hablar con Luther King – y muchos le acusaron de mentir. «Calumnias», respondió él siempre. El reverendo, pese a todo, se convirtió en una figura omnipresente en la vida de los estadounidenses, hasta meterse de lleno en la política. Lo hizo de la mano del Partido Demócrata, y con la organización de defensa de los derechos civiles que él mismo había creado (Coalición Arcoíris) como gran apoyo. Trató dos veces (1984 y 1988) de convertirse en el candidato de los progresistas a la Casa Blanca, pero se quedó en las primarias.
Su máximo reconocimiento político le llegó en la ‘era Clinton’, en los noventa, cuando fue nombrado enviado especial a África y en 2000 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, la mayor condecoración civil de EE UU. Ya en un segundo plano, como voz de los marginados en la izquierda, su figura perdió crédito por las críticas hacia Obama – captadas por un micrófono abierto durante la campaña presidencial en 2008 – y por varias polémicas personales, como la aparición de una hija secreta. «Nuestro padre fue un líder servidor, no solo para nuestra familia, sino también para los oprimidos, los que no tienen voz y los ignorados en todo el mundo», ha reivindicado su familia este martes tras comunicar la muerte de Jackson, que sufría párkinson desde hacía varios años y en noviembre fue ingresado en un hospital por múltiples complicaciones de su enfermedad.
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