La guerra contra la inmigración: de promesa estrella de Trump a su dolor de cabeza en las encuestas
En medio de su caída de popularidad, el presidente está perdiendo fuelle incluso en uno de los temas donde siempre había sido fuerte.
Público, , 16-02-2026La inmigración siempre ha sido la cuestión en la que Donald Trump, y los republicanos en general, se han hecho fuertes. En ambas campañas electorales, la gran promesa estrella tenía que ver con la gestión migratoria: en 2016 fue la proclama de construir el muro con México; en 2024 el de la deportación masiva “más grande de la historia”. Trump se mueve como pez en el agua cuando se trata de inmigración, hasta tal punto que nunca perdió el control del relato ni cuando en su primer mandato aparecieron las imágenes de niños dentro de jaulas. Tampoco cuando lanzó el bulo de que los haitianos se comían “perros y gatos” en Ohio. Pero ahora las imágenes de violencia y brutalidad parapolicial del ICE en Minesota están convirtiendo lo que era tierra firme en suelo resbaladizo.
Los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes de antiinmigración fueron la gota que colmó el vaso después de semanas con escenas de violencia y brutalidad en las calles de Mineápolis: hombres encapuchados que salían de un coche sin rotular para secuestrar a personas a plena luz del día; Liam Ramos, un niño de cinco años, apresado por un grupo de hombres armados; los agentes del ICE armados tocando en las puertas de las casas para llevarse a la gente. Todo ello ha generado una ola de indignación y rabia contra el presidente estadounidense que también se refleja en las encuestas en un momento en que su popularidad ya estaba en caída libre.
Desde que arrancó el 2026, las cifras de aprobación de Trump han ido desplomándose. Actualmente, el índice de aprobación neta del republicano se sitúa en cifras negativas: -18 puntos, unos 0,3 puntos más bajos que la semana pasada, según el indicador de The Economist. Según el acumulador, el presidente solo tiene un 38% de aprobación, mientras que un 56% de los ciudadanos suspenden su gestión y un 6% no está seguro.
En esta línea curva hacia abajo se enmarca la última encuesta de Reuters/Ipsos que constata cómo el presidente también ha tocado mínimos en su segundo mandato en cuanto a inmigración: solo un 39% está de acuerdo en cómo Trump maneja su campaña de deportaciones masivas, mientras que el 58% considera que su agresividad ha ido demasiado lejos. En comparación con el mes de febrero del año pasado cuando justo arrancó con las redadas de ICE el ratio de aprobación en este área ha caído 11 puntos.
Mientras que nueve de cada diez encuestados se identifican como demócratas, consideran que los agentes antiimigración han ido demasiado lejos con sus acciones. Mientras que entre los republicanos el ratio es de dos de cada diez, y entre los votantes independientes seis de cada diez también consideran que está siendo excesivo.
Incluso antes del asesinato de Alex Pretti los propios votantes de Trump criticaban su gestión. En una encuesta hecha por Politico y publicada el 24 de enero, la fotografía era similar entre sus seguidores: una de cada cinco personas que le votaron en el 2024 consideran que la campaña de deportaciones masivas es demasiado agresiva, y más de un tercio de los votantes decían que, aunque están de acuerdo con sus objetivos, desaprueban cómo se está implementando.
A finales del 2025 las encuestas ya mostraban que Trump estaba perdiendo apoyo entre los votantes latinoamericanos, uno de los grupos clave en su victoria del 2024. Ahora, los sondeos son aún más desalentadores para el presidente. Una encuesta realizada por Pew Research entre más de 5.000 latinos muestra que un 70% suspende su gestión; y de ese 70%, una mayoría (un 55%) dice que la suspende “firmemente”. Entre los hispanos que votaron al republicano, Trump también ha perdido fuelle: del 93% en el inicio del segundo mandato al 81%, una caída de 12 puntos en el primer año.
Del mismo modo que en un inicio la imagen de Trump suponía un activo para los republicanos de cara a las elecciones de medio mandato, ahora amenaza con convertirse en un lastre. El presidente es consciente de cómo de erosionada está su imagen y en parte, la desescalada en Minesota, responde a esta necesidad de contener la caída. La semana pasada el ‘zar de la frontera’, Thomas Homan, a quien Trump envió a la ciudad para rebajar el ambiente dio la macrooperación de ICE por concluida.
El objetivo ahora es desviar el foco de la ciudad y, por ende, de cómo se llevarán a cabo las investigaciones sobre los asesinatos de Pretti y Good. Los demócratas en el Congreso están presionando para lograr el compromiso con la administración para que se lleve a cabo una investigación independiente sobre los casos. Especialmente después de que el presidente acusara sin pruebas a ambas víctimas de ser “terroristas domésticos”, algo por lo que aún no se ha disculpado a pesar de haber rebajado el tono.
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