En busca de un piso

La falta de vivienda es mucho más mortífera para la supervivencia de la sociedad democrática

La Razón, , 16-02-2026

Entre los problemas irresolubles a medio plazo en España destaca el de la vivienda. El alquiler está por las nubes y la gente joven no tiene donde cobijarse. Tampoco los que vienen de fuera con el hato al hombro, ni las clases autóctonas más desfavorecidas. El problema es morrocotudo. Es una de las razones por las que sube como la espuma, entre la juventud y las clases trabajadoras, la derecha populista y radical, aunque ésta no haya presentado, que se sepa, ningún programa solvente para hacer frente a esta situación, que se hará insostenible con la avalancha migratoria que promueve el Gobierno. El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía prevé que el número de inmigrantes que se acogerán a la generosa oferta gubernamental – ni siquiera se les exige un contrato de trabajo – alcanzará el millón doscientos mil, doblando ampliamente las previsiones oficiales. A los que hay que añadir otro cuarto de millón que serán atraídos del espacio Schengen. No es extraño que estos planes migratorios de Sánchez levanten inquietud en Europa y sospechas electoralistas en España.

¿Dónde van a vivir los que vienen tumultuosamente de fuera – basta ver las colas en los Consulados – si no hay sitio para los de dentro? Ante esta situación límite, el presidente Sánchez se ha sacado un nuevo conejo de la chistera: un fondo soberano de 23.000 millones, titulado «España crece», para construir 15.000 viviendas al año. No se sabe muy bien si esta vez va en serio tras el rosario de promesas incumplidas en este campo, anunciadas solemnemente y que han quedado en nada. ¿Por qué tan tarde después de ocho años en el poder? Desde la oposición aclaran que se trata de préstamos europeos, que generan deuda y no propiamente de una inversión que aumente el patrimonio. Sea como fuere, el Gobierno pone por fin sobre el tapete el problema que más preocupa a los españoles ahora mismo y que ya había sido abordado, con un plan ambicioso y bien elaborado, por el Partido Popular. Se nota que se acercan las elecciones.

Dejó escrito Le Corbusier que «la muerte de la sociedad actual está inscrita en la degeneración de la vivienda». Habría que añadir que la falta de vivienda es mucho más mortífera para la supervivencia de la sociedad democrática. Si a eso se une la avalancha migratoria sin control, estamos ante la tormenta perfecta. La mano de obra barata que viene de fuera, destinada a construir los pisos, necesita un piso barato y digno donde vivir. Si no, la vida en los barrios se volverá insoportable.

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