Sénior solidario: José Luis Villanova, de ingeniero a docente voluntario con jóvenes migrantes
Su primer contacto con la población africana a través de una ONG francesa cambió sus prioridades de vida.
Público, , 14-02-2026José Luis Villanova es un ingeniero jubilado que cada semana se traslada en su bici a la ONG donde colabora como docente para formar a jóvenes, la mayoría migrantes. Podría pegarse la vida padre, que se lo ha ganado a pulso. Pero desde que conoció África y su población como voluntario a través de una ONG francesa cambiaron para siempre sus prioridades. Es un sénior vital, en plenas facultades y útil con la sociedad y la realidad que le ha tocado vivir.
No sabe dónde leyó que para saber lo que realmente quieres hacer en tu vida, “debes pensar que vas a morir”. Y así, José Luis (Pepe para los amigos) lo tuvo claro: quería conocer África. Su primer contacto con la población africana fue mediante una etapa de voluntariado con una ONG francesa que tenía como fin trabajar con los chicos. Ya había vivido varios años en París y conocía a la perfección el idioma. Así colaboró durante varios años en esta causa.
Con esta experiencia, un familiar le propuso dar clases en una organización que trabaja en promover el desarrollo y la integración social y laboral de personas vulnerables.
Profesor voluntario
Pepe explica a Público que la conexión que se genera con los chavales va más allá de una relación profesor-alumno. Poco a poco llegan a formar parte de su vida, tanto los que se quedan en España como los que buscan una oportunidad en otros países. A pesar de las advertencias de no involucrarse demasiado con estos jóvenes, José Luis no puede evitar estrechar vínculos con ellos. Cuando por fin cogen confianza y se atreven a contarle su historia, este viejo profesor comprende que son historias muy duras, mucho más terribles de lo que se transmite.
“A estos chicos y chicas les cuesta confiar, abrirse y hablar. Han vivido un infierno y no son capaces ni de contarlo. Quizá no saben casi ni cómo hacerlo”, explica este voluntario sénior. Y poco a poco, Pepe les da confianza y también esperanza. Y así esta labor se ha convertido en algo imprescindible para él. También para sus alumnos.
Muchos llegaron solos, otros llegan por reagrupamiento familiar, pero todos ellos lo hacen en busca de un futuro mejor. Y allí está Pepe cada jueves para enseñar a estos jóvenes tecnología eléctrica. El voluntariado que realiza supone formar parte de quienes consiguen darles una formación que les permita encontrar un trabajo y su lugar en el mundo.
Da dos clases, la primera a las 10 de la mañana, aunque llega una hora antes para prepararla, saludar y recibir a los chicos. José les facilita las hojas donde tienen los ejercicios impresos. Por lo general, todos están atentos y motivados. En cuanto termina de explicar, abandona la pizarra y se acerca a sus alumnos, uno a uno, preguntándoles si encuentran dificultades, intenta personalizar la atención y ayudarles a que no pierdan el ritmo. Tiene algunos aliados: los más ágiles colaboran con él para que sus compañeros resuelvan los ejercicios.
Futuro antropólogo
José Luis estudia Antropología en la UNED desde su jubilación. Desde antes, incluso. Durante su último año como ingeniero industrial decidió matricularse en el grado, y se dio cuenta de que compatibilizarlo con el trabajo era imposible. Entonces anunció a la empresa que deseaba prejubilarse y le pusieron problemas porque tenían iniciado un proyecto que no podía abandonar. Un año más y podía marcharse, fue lo que acordaron, y tal como habían pactado al año siguiente dejaría su trabajo en el mes de julio para poder matricularse en la universidad en septiembre.
Desde que inició la carrera sabía que quería estudiar los equipos de fútbol y su similitud con las religiones, pero un profesor le recomendó que no lo hiciera por su fervor por el Atlético de Madrid. Entonces decidió que iba a estudiar la soledad del emigrante, algo que conecta directamente con su faceta de voluntario. Una muestra de que el voluntariado es un intercambio constante. Lo que él da a modo de enseñanza, lo recibe en forma de experiencia y aprendizaje.
Además, por si todo lo anterior fuera poco, José Luis es un deportista muy activo. Sus inicios en el deporte tienen que ver con un cambio de vida y de rutina: hasta los 40 años se fumaba tres paquetes de cigarrillos, hábito que dejó y comenzó con el ejercicio. En el caso de la bici, resalta que “es el único medio de transporte que te permite desplazarte y al tiempo ver lo que ocurre alrededor”. Tiene 12 bicis y las usa igual o más que el coche en su día a día, siempre que el clima se lo permite.
Este jubilado en plena actividad es un ejemplo de la nueva longevidad. Sin embargo, José Luis no se siente especial y en eso radica su encanto.
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