«El chico quemado no llevaba tanto en mi chabola, no estaba en enero»

Los vecinos de Altza que utilizaban en su huerta la caseta que ardió el viernes desconocen también la identidad del fallecido, ya que «de vez en cuando la okupaba gente diferente»

Diario Vasco, Oskar Ortiz de Guinea, 16-02-2026

Ni en el propio asentamiento de mayoría magrebí en el barrio donostiarra de Altza, ni las redes de solidaridad ciudadana que apoyan a migrantes en … situación de calle han podido confirmar la identidad del hombre que falleció el sábado en el incendio de una chabola. Persiste el silencio institucional y la Ertzaintza tampoco aportó ayer más detalles de una investigación que «sigue abierta». Si el sábado varios marroquíes que se cobijan en esta zona, a la altura del número 22 del paseo de Altza, sugerían que la víctima «no podía llevar mucho tiempo» en el lugar porque no la conocían, la misma sospecha tenían ayer los vecinos de Altza que «desde hace 17 ó 18 años» empleaban la caseta quemada para guardar útiles de su huerta. «El chico no llevaba tanto en la chabola porque en enero vinimos y él no estaba».

Sus tres usuarios acudieron ayer a comprobar la chamusquina a la que ha quedado reducido su pequeño rincón de ocio. «Esta mañana –por ayer– la Ertzaintza ha venido a mi casa para dar el aviso», cuenta el trío. Habían leído la noticia de la tragedia, pero como la Policía vasca había impedido hasta ayer acceder a la estancia quemada, en la prensa habían salido fotos de la chabola de su vecino, y creían que era aquí donde había fallecido la víctima.

Lo que más les llamaba la atención al supervisar ayer las cenizas era un somier de muelles, todo ennegrecido por el fuego. «Nunca hemos tenido cama aquí. Si él estaba dormido, lo raro es que no se despertara, porque la caseta tenía ventanas y puerta para salir sin problemas».

No era la primera vez que era okupado su chamizo, hecho con madera de palés, tarima, parqué y una lona como techumbre. «De vez en cuando veías algún resto de que alguien había andado aquí. En general los chavales que vienen no dan problemas, pero es verdad que ya no guardábamos herramientas aquí porque alguno las robaba», explican.

Desde que a finales de enero fue desalojado un pabellón okupado en Herrera, en Altza el vecindario del barrio percibe «más movimiento de chavales que viven por las huertas», según explican a este periódico. «Alguno de estos será el fallecido, porque en el barrio no falta nadie», coinciden en tres bares, la gaceta oficiosa de la calle.

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