La España que no funciona
Bruselas ya se ha pronunciado al respecto, afirmando que el Gobierno de España tiene competencia para hacerlo, pero que Sánchez debe garantizar a la UE que su iniciativa no va a generar «consecuencias negativas» para el resto de países
La Razón, , 11-02-2026Ya comentamos la situación que va a generar la regularización masiva de inmigrantes ilegales, consecuencia de la concesión de Sánchez a Podemos para recuperar el apoyo de sus cuatro votos en el Congreso. Y por parte de Podemos, para «barrer España de fachas y racistas», en expresión de Irene Montero, la voz más representativa actualmente del espacio podemita. Una iniciativa que, además de marginar del Congreso su debate y aprobación, está abriendo grietas en la UE. Sin excluir, por supuesto, su impacto en España, que ha tenido su primera respuesta el domingo por parte de los aragoneses, colocando al Partido Sanchista en su mínimo histórico en la región con 18 diputados, y a Podemos con «0», situándolo fuera de las Cortes de Aragón: extraparlamentario. En cuanto a la UE, Bruselas ya se ha pronunciado al respecto por boca del Comisario de Migraciones, competente en la materia, afirmando que el Gobierno de España tiene competencia para hacerlo, pero que Sánchez debe garantizar a la UE que su iniciativa no va a generar «consecuencias negativas» para el resto de países de la UE. Lo que está correctamente fundamentado en el «efecto llamada» que, por supuesto, va a generar, y que va a afectar a los demás países pertenecientes al «espacio Schengen», dada la libertad de circulación existente entre ellos. Por si fuera poco este problema, la borrasca Nils, sucesora de Marta, ya está dejando su huella, mientras el «galgo de Paiporta», en expresión de Feijóo, regresa al Congreso –ausente en él desde diciembre pasado y 24 días después del accidente– para hablar de la tragedia de Adamuz, sin aportar ninguna nueva información. Con «banquillo», «crímenes» y «negligencias» como palabras destacadas por un lado, y «bulos», «mentiras» y «ultraderecha» por el otro. A los 47 fallecidos entre Adamuz y Gelida, ahora se añade como consecuencia una gran crisis de confianza en los usuarios del transporte ferroviario, tanto en la alta velocidad como en el de Cercanías. Lo que es un lamentable ejemplo de lo que el «progresismo» sanchista ha conseguido con lo que era un modelo de extraordinaria calidad en el transporte ferroviario a nivel mundial: un daño tan grave como lamentable a la reputación internacional de España. Y para que no falte de nada en la actualidad española, la gente del campo llena de casi 500 tractores las calles de Madrid en protesta del acuerdo Mercosur, que en su opinión va a ocasionar un grave daño a nuestra agricultura y ganadería. No le faltan motivos a Felipe González cuando dice que España «no funciona». Ante lo que el portavoz sanchista en el Congreso, Patxi López, dice, Felipe «le da mucha pena».
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