«Durante un año recibí la negativa de 20 inmobiliarias guipuzcoanas por mi origen»

Yahya Aaboud, vecino de Irun, se felicita por la primera sanción impuesta por Cataluña por racismo inmobiliario, algo que el marroquí lleva años peleando en los tribunales

Diario Vasco, Jorge Napal, 12-02-2026

La trayectoria de Hamid y de Yahya Aaboud guarda muchas similitudes. Ambos se han sentido «maltratados» en reiteradas ocasiones. La negativa al arrendamiento por su … origen ha sido una constante para estos dos marroquíes. La diferencia entre ambos es que Hamid, vecino de Mataró (Barcelona), ha conseguido finalmente esta semana un reconocimiento institucional al imponer Cataluña la primera sanción por racismo inmobiliario a una agencia que se negó a alquilarle un piso.

El marroquí había denunciado hasta trece oficinas por el mismo motivo: a pesar de cumplir todos los requisitos, siempre recibía un no por respuesta. «Es exactamente lo mismo que me ha ocurrido a mí. Durante un año llegué a recibir la negativa de 20 inmobiliarias guipuzcoanas por mi origen», confiesa Aaboud, vecino de Irun, que también ha acudido a los tribunales aunque con un resultado desigual.

A fecha 2 de junio de 2022, Aaboud presentó denuncia «por discriminación residencial» ante la Delegación Territorial de Vivienda de Gipuzkoa contra la inmobiliaria y los propietarios de una vivienda de Irun por la que se interesó. Se vio obligado a realizar una labor casi policial para demostrar la discriminación racial que dice haber vivido, y que alcanzó su máxima expresión el 20 de abril de 2022, tras encontrar el joven una vivienda de su interés en Irun a través del portal inmobiliario Idealista.

Contactó telefónicamente con la agencia encargada de la gestión. Durante la conversación se acordó realizar la visita a la vivienda ese mismo día a las 17.30 horas. Con la ilusión de haber encontrado por fin un piso de su agrado, para las 10.18 horas Aaboud ya había mandado toda la documentación requerida. «Queríamos ir a visitarlo cuanto antes, y para agilizar el trámite mandé toda la documentación necesaria». Pero algo cambió a partir del momento en que la agencia supo que era marroquí.

A las 12.19 horas la empleada le escribió un whatsapp para cancelar la cita. Según adujo, el propietario «prefería esperar a la respuesta del dossier que estamos esperando». Es a partir de ese momento cuando el joven comenzó a recabar el mayor número de pruebas. Su objetivo, demostrar «lo que realmente ocurría». Le dijo a una compañera de trabajo que llamara a la misma agencia. «A ella le dieron la visita para ver el piso ese mismo día, media hora después de habernos dicho a nosotros que ya estaba alquilado». Esa misma compañera se personó en la vivienda de Irun. Acudió con el joven marroquí.

La acompañante de Aaboud no se anduvo con rodeos. «Él es quien te había mandado la documentación. Él es quien está realmente interesado por el piso», le dijo a la empleada de la inmobiliaria que, sin argumento alguno al que aferrarse, se vio obligada a confesar la verdad. El marroquí grabó con su móvil la conversación, que ha guardado como carga de prueba. La agente inmobiliaria se sinceró. «He visto las nóminas que has aportado, y son estupendas. Pero el propietario no quiere a nadie de fuera. ¿Qué pasa? Que yo por teléfono no te puedo decir que porque te apellides Abdoul o como sea no te puedo alquilar… El caso es que con este tío (por el propietario del piso) no hay manera…».

Es la misma situación vivida por Hamid, el vecino de Mataró que se levantó contra el racismo inmobiliario porque «las administraciones no hacen nada», y al que le han acabado dando la razón. Cansado de ver cómo el mercado discriminaba a personas como él, este comercial de origen marroquí decidió iniciar una campaña para denunciarlo.

Gracias al acompañamiento del Observatorio Desca, la Oficina de Igualdad de Trato y No Discriminación (OITND) de la Generalitat, se abrieron en septiembre de 2025 los primeros expedientes. El caso por el cual se ha impuesto la primera sanción se remonta a principios de 2024, cuando Hamid solicitó información sobre un piso y la agencia respondió que ya estaba alquilado. Un compañero suyo realizó la misma consulta, la agencia le informó de que seguía disponible, y pasó a detallarle los requisitos económicos para la visita.

Situaciones que bien conoce Abdoud. «Mi hermano ha llegado a usar el nombre de Unai para hacer la prueba. Es curioso. No hay problema cuando ha hecho la solicitud con un nombre de aquí», subraya el marroquí, a quien durante su pelea ante los tribunales, el 9 de enero de 2023 la Delegación Territorial de Vivienda de Gipuzkoa le comunicó el archivo de las diligencias incoadas por el Servicio de Inspección en relación a la denuncia.

El marroquí recurrió el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV). La Sección primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo ha estimado parcialmente el recurso planteado, si bien no contempla ninguna sanción. «De alguna manera reconocen que sí hubo conmigo un trato discriminatorio, pero parece que no es suficiente para que haya una sanción. He ganado en lo formal, pero he perdido en lo esencial». La resolución se fundamenta en que «no existen elementos suficientes» para demostrar que la inmobiliaria ha llevado a cabo acciones u omisiones que supongan acoso inmobiliario o discriminación. «Yo no estoy diciendo que esa inmobiliaria sea racista. Lo único que digo es que en mi caso me negaron la vivienda por mi origen», matiza.

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