Diego Rosales, periodista salvadoreño detenido en Sevilla: "Bukele me ha condenado antes que un juez"
El fotoperiodista que llegó a España huyendo de la persecución policial en su país cree que en El Salvador le depara cárcel, tortura o desaparición
El Mundo, , 11-02-2026El periodista salvadoreño Diego Rosales, actual colaborador de Zuma Press, quien también trabajó en medios como El Faro, The Guardian y Europa Press, fue detenido el pasado 2 de enero en una comisaría de Sevilla, cuando llegó a la primera entrevista de su proceso deasilo. Llevaba dos meses viviendo en España porque, según denuncia, en El Salvador sufrió acoso policial. La Audiencia Nacional ha ordenado su libertad, pero su país tiene hasta el 12 de febrero para solicitarle en extradición.
Sobre él y dos miembros de su familia pesa una orden de captura por tráfico de bitcoin. El informador de 25 años, quien en el pasado publicó en la radio YSUCA reportajes sobre la precariedad del sistema de salud público de su país, cree que la persecución judicial contra su familia es en represalia a su trabajo, ya que su padrastro también es periodista. Para él, su proceso es otro ejemplo más de la hostilidad que el Gobierno salvadoreño mantiene contra la prensa.
Tras su liberación en España, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, lo ha tildado de delincuente y ha cuestionado a las autoridades españolas. Rosales conversa con EL MUNDO sobre el proceso judicial en su contra y sobre sus temores de ser enviado a las cárceles de Bukele.
PREGUNTA. ¿Por qué está solicitando asilo en España?
RESPUESTA. Porque desde la mitad del año pasado mi familia y yo empezamos a recibir acoso policial, recibimos tres visitas de policías en mi domicilio. La segunda vez que llegaron fue la que más nos alarmó porque ese día, el 1 de septiembre, yo regresé al país. Ni siquiera alcancé a llegar a mi casa. No tengo garantizada mi seguridad en El Salvador, tengo temor de regresar y el asilo me daría seguridad jurídica.
Lo que ocurrió aquí en España es la muestra más grande de que la persecución del Gobierno de Bukele no termina únicamente en los 21.000 kilómetros cuadrados de El Salvador, sino que se extiende a otros territorios en el mundo. Algo llamativo de este caso es que él se pronunció sobre mí como delincuente, sin antes haber tenido un juicio. Yo no he asistido ni siquiera a una sola audiencia porque no he tenido derecho a hacerlo. El presidente de la República ya me juzgó antes de que lo hiciera un juez.
P. ¿Podría narrar lo que pasó cuando llegó a la comisaría en Sevilla?
R. Era la primera entrevista de mi proceso de asilo. Yo lo había solicitado el 19 de noviembre. Presenté mis credenciales de prensa, cartas de Reporteros Sin Fronteras (RSF), de la Asociación de Periodistas de El Salvador, de medios de comunicación, para acreditar mi trabajo periodístico. También presenté las fotografías de las visitas policiales que recibimos. Casi al final de la entrevista manifesté que tenía temor de haber llegado porque no estaba completamente seguro de si podría tener una difusión roja de Interpol.
Al momento de salir, un oficial me llamó a su despacho junto a mi abogada y nos dijo que sería trasladado a Madrid esa misma tarde por la difusión roja que existía. Me trasladaron hacia la oficina central de policía, donde se me se me informó que este proceso era para el cumplimiento de mi extradición. Luego me llevaron a un calabozo y fui informado que iba a tener audiencia en la Audiencia Nacional a las dos de la tarde.
P. ¿Qué pasaba por su cabeza en ese momento?
R. Todo el tiempo pensé que era una situación muy injusta. Perdí la noción del tiempo. Me pusieron grilletes al momento de trasladarme desde la celda hasta la Audiencia Nacional. Ya en la audiencia se me preguntó si yo quería ser devuelto a El Salvador, dije que no. También me preguntaron si quería que se informara formalmente a la embajada de El Salvador en España y también dije que no. Luego la jueza me preguntó dónde había sido detenido.
La audiencia fue bastante corta y, aunque estaba bastante nervioso, yo tenía la certeza de que en un país mínimamente democrático, que respete mínimamente el Estado de derecho, al leer el expediente, se darían cuenta de que es una acusación sin fundamento.
P. Se le acusa de tráfico de criptomonedas en El Salvador, ¿Qué originó esta acusación?
R. Se origina por una transferencia bancaria que recibí de mi hermano, que vive en Argentina. Lo que mi hermano hizo fue vender criptomonedas, que se llama comerciante P2P. Él tiene recibo de que vendió un servicio lícito. Mi hermano me depositó dinero, como me ha depositado desde que tenemos cuenta bancaria. Y la acusación se basa prácticamente en esa transferencia bancaria. Ni siquiera hay un solo mensaje en el que se nos vincule y la acusación es contra tres miembros de mi familia, incluida mi madre, quien tampoco vive en el país. Mi hermano tiene pruebas de sobra para argumentar que esas acusaciones no se sostienen. Yo nunca ocupé bitcoin, nunca ocupé ningún activo digital. El caso es tan absurdo que Interpol admitió mi solicitud de eliminación de la difusión roja. Me dijeron que mi caso es accesible. Yo he planteado que hay documentación que legitima que los fondos no provienen de ningún ninguna actividad criminal.
P. ¿Cree que esta causa judicial es represalia por el trabajo que hacía?
R. En mi familia no soy el único periodista, mi padrastro también lo es. Podría ser una represalia por el trabajo de ambos. Incluso en mi solicitud de asilo presenté dos notas que a mí me parecen muy importantes: en una denuncié el caso de una joven que dio a luz en el baño de su casa por no ser atendida en el sistema de salud pública. No es un ataque hacia mí, sino hacia mi familia porque mi padrastro también tuvo que salir del país.
P. Bukele ha mantenido una narrativa antiprensa, ¿Por qué se ensañó contra los periodistas?
R. Porque le resultaron incómodos, porque publicaron información que revelaba pactos con pandillas, corrupción, no únicamente de él, sino de su grupo cercano, incluso varios miembros de su Gobierno fueron incluidos en la Lista Engel. Los periodistas le resultaron incómodos a tal punto que llegó a fabricar su propio medio de comunicación oficial, en el que parece que estamos en un país perfecto. Bukele ha ejercido una persecución directa contra periodistas y contra medios de comunicación en El Salvador.
El periodista salvadoreño Diego Rosales, de 25 años, ha publicado en medios como El Faro.
El periodista salvadoreño Diego Rosales, de 25 años, ha publicado en medios como El Faro.
P. ¿Ya no es posible ejercer el periodismo libremente en su país?
R. No es posible ejercer periodismo crítico en El Salvador. Es muy difícil, no únicamente para los periodistas, sino para las fuentes. Cada vez es más común que una fuente no quiera hablar o que no quiera dar su nombre. Cada vez es más común el anonimato o no firmar una nota periodística. No es posible ejercer periodismo en El Salvador sin tener un ataque como consecuencia.
P. Usted es el tercer periodista salvadoreño que llega a España, según Reporteros Sin Fronteras. ¿Por qué escogió este país para buscar el asilo?
R. Porque es un país que me garantiza seguridad jurídica y respeta el trabajo de los periodistas.
P. El día de su captura, Bukele tuiteó: “El nuevo fuero es ser periodista”, ¿Qué opina de esa afirmación?
R. Ningún periodista en el mundo tiene ningún fuero. La razón por la que estoy libre es porque soy inocente, así como tantas personas capturadas en el régimen de excepción en El Salvador. Antes que ser periodista, soy una persona inocente. A Bukele le conviene mantener esta narrativa de que el periodista ocupa su profesión como fuero, pero ninguna asociación de periodistas en el mundo ha pedido fuero para nosotros. Son los políticos de El Salvador, con tanto caso de corrupción documentado, quienes tienen fuero y no nosotros los periodistas. No se les persigue. El fuero lo tienen ellos.
Bukele demostró con ese mensaje que persigue periodistas. La persecución no inicia cuando tienes una acusación formal en el sistema de justica, inicia en las coberturas cuando, por ejemplo, un policía le toma foto a tu credencial de prensa.
P. ¿Siente que con ese mensaje ya se le condenó mediáticamente?
R. Bukele me ha condenado antes que un juez. Si el presidente de El Salvador, que controla el Órgano Judicial, ya dijo que soy un delincuente, pues el juez que vea el caso ya estará directamente condicionado. Es muy difícil que con ese nivel de presión un juez pueda dictar mi inocencia. Bukele no únicamente me ha condenado mediáticamente, sino que al final puede intervenir en el proceso formal de nuestro caso. Actuó como juez y ni siquiera leyó el expediente. En El Salvador no existe la presunción de inocencia y él lo manifestó a través de ese mensaje.
P. El presidente salvadoreño también acusó a las autoridades españolas de “darle protección a los delincuentes” cuando se refirió a su caso…
R. Si el presidente dice que eres delincuente, entonces para el sistema judicial que él controla lo eres. Yo no vería anormal que en El Salvador se me condenara, si al final no he tenido derecho a audiencia. Mi abogado no pudo acreditarse como defensor hasta ahora en enero.
P. ¿Teme ser extraditado a El Salvador?
R. Confío mucho en que las autoridades españolas van a reconocer mi protección internacional. Lo único que yo tengo garantizado en El Salvador es la cárcel. Y posterior a ello, todo lo que conlleva estar detenido: la tortura, la desaparición y la muerte. Eso es algo que temo. En El Salvador me depara cárcel, tortura o desaparición. En España incluso puedo ejercer mi profesión sin ningún tipo de problema, como sí lo tendría en El Salvador, no solamente yo, sino cualquier periodista que se atreve a cuestionar al Gobierno.
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