Nebil 'El Lobo': el guardia civil campeón de jiu-jitsu al que unos antidisturbios de uniforme llamaron "chimpancé"

Amanda acompañaba a su pareja, Nebil Mohamed Amarouch, cuando un uniformado de la Policía Nacional le profirió insultos racistas en una cafetería de Melilla. Allí el agente es una celebridad: 'El Lobo' es campeón de España de jiu-jitsu, acumula títulos que luce con su uniforme y tiene medallas policiales

El Mundo, Antonio Sempere, 09-02-2026

La mujer también viste uniforme como vigilante de seguridad. Subraya que nunca han tenido problemas con la justicia ni con compañeros de la Policía. «Jamás», insiste. Precisamente por eso, lo que más le duele no es el altercado en sí, sino la actitud de uno de los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que profirió los insultos racistas y de odio hacia su pareja.

Amanda recuerda que en la mañana del sábado 30 de enero, en una mesa contigua a la de la familia de Nebil, desayunaba un grupo de agentes de la UIP. Uno de ellos reconoció a Nebil, sacó el móvil y dijo en voz alta: «Este hombre es campeón de España». Fue entonces, siempre según el testimonio de Amanda y que han confirmado testigos, cuando otro agente respondió: «Este es un moro, a este chimpancé yo me lo cargo en tres».

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Sucesos. Investigados varios agentes de la UIP por insultos racistas a un guardia civil en una cafetería de Melilla
Redacción:ANTONIO SEMPERE Melilla
Investigados varios agentes de la UIP por insultos racistas a un guardia civil en una cafetería de Melilla
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Según su relato, los insultos fueron explícitos, de carácter racista y xenófobo. «Moro», «chimpancé». Pero lo que le causó un impacto mayor fue lo que consideró una amenaza, que dijera que lo «machacaba en tres», que lo «partía en tres». No por miedo —aclara—, sino por lo que significa escuchar algo así de boca de un miembro de un cuerpo policial, vestido de uniforme, delante de cuatro niños y de una mujer, en un momento en el que la cafetería estaba abarrotada de personas.

Amanda recuerda quedarse totalmente aterrorizada porque quien profirió los insultos era un agente veterano, de alrededor de 50 años. «Me dio vergüenza», afirma, sobre todo por el ejemplo que estaba dando a los hijos de Nebil, sentados justo al lado. Fue ella quien le afeó la conducta en ese mismo momento, no para provocar una discusión, sino para reprocharle unas palabras que consideró impropias, más aún por venir de un uniformado delante de cuatro niños.

Para Amanda, no hay justificación posible. Insiste en que comportamientos así no tienen cabida ni en una ciudad como Melilla ni en un cuerpo como la Policía Nacional. «Eso no representa ni a Melilla ni a la Policía», concluye. Lo que más la encendió fue como se dirigió a Nebil, en tono jocoso, para pedir disculpas y dijo: «Los canarios somos así». La unidad desplazada en este turno a Melilla es la UIP X, con base en Canarias.

FRUSTRACIÓN Y ANSIEDAD
Nebil llegó a casa visiblemente afectado. La frustración por lo ocurrido derivó en llanto y ansiedad. Ante la gravedad de los hechos, la pareja decidió interponer la correspondiente denuncia.

Los hechos ocurrieron en la Cafetería Zafira, en el barrio del Real, una zona conocida por su vida cotidiana y su carácter multicultural. «Aquí todo el mundo se conoce», explica un vecino. Cuando se pregunta a alguien dónde le gustaría vivir en Melilla, el Real aparece de forma recurrente. Es un sitio donde la gente hace vida normal. En las terrazas y en los bares conviven a diario vecinos de distintas sensibilidades de la ciudad, una convivencia asentada desde hace siglos que hace aún más difícil entender lo ocurrido.

El barrio del Real es de población mixta y un referente dentro de la ciudad. Cuenta con todas las comodidades y servicios, un mercado central muy luminoso, colegios y guarderías. Conviven melillenses musulmanes de origen rifeño (amazig) y melillenses cristianos, sin que esa convivencia se haya visto nunca dañada por acciones racistas o xenófobas. No es una barriada céntrica y, aunque en Melilla todo está cerca, se encuentra a poca distancia de la frontera de Beni Enzar.

Siham es vecina del Real. Explica que, por parte de los melillenses de «pura cepa», existe un respeto máximo hacia las sensibilidades religiosas de las distintas comunidades. Señala, no obstante, que quienes llegan desde fuera no conocen la realidad cotidiana de la ciudad. Por ese motivo, rechaza los discursos que algunos políticos peninsulares —«los de siempre», dice en referencia a Vox— intentan trasladar interesadamente sobre Melilla. Los califica de colonialistas, propios de épocas pasadas, y sostiene que la identidad melillense no puede entenderse sin la aportación de la cultura rifeña, un pueblo milenario que ha poblado estas tierras desde hace siglos. «Los blancos aquí también son rifeños», afirma. «La religión no importa, y mucho menos quienes la utilizan para dividir».

Sobre Nebil, es tajante: «Todo el mundo quiere a esa buena persona. Ha salvado vidas». En su opinión, solo personas «paletas», carentes de sensibilidad, pueden comportarse como lo hicieron los implicados.

“DISCUSIÓN FUERA DE CONTEXTO
Tras lo ocurrido, las reacciones institucionales no se hicieron esperar. La delegada del Gobierno en la ciudad autónoma, Sabrina Moh, publicó un mensaje de condena en su cuenta de X. «Las actitudes racistas son incompatibles con nuestras instituciones. Nada más conocer los insultos de los agentes de la UIP a un melillense, hemos activado todos los mecanismos de investigación para depurar responsabilidades. Ante el racismo y el insulto, tolerancia cero», escribió.

Ese posicionamiento provocó la reacción del Sindicato Unificado de Policía (SUP), sindicato mayoritario en Melilla. A través de su representante, Jesús Ruiz, el sindicato difundió un comunicado en el que lamentó que se condenara «sin juicio previo» a un grupo de agentes de la UIP por los presuntos insultos racistas y vejatorios dirigidos al guardia civil cuando se encontraba fuera de servicio. El SUP reiteró su rechazo a cualquier forma de discriminación, pero advirtió de que este tipo de pronunciamientos pueden generar animadversión social y mediática hacia estas unidades, y anunció que aguardará el recorrido judicial o administrativo de los hechos, poniendo sus servicios jurídicos a disposición de los agentes implicados.

En declaraciones a Crónica, Jesús Ruiz aseguró que cuando envió el comunicado no conocía el contenido concreto de los insultos y explicó que la versión trasladada al abogado del sindicato por los agentes implicados es que se produjo una «discusión sacada de contexto», una interpretación también difundida por otro sindicato policial de carácter ultra y recogido por otro medio de comunicación nacional.

Posteriormente, Ruiz insistió en que la obligación del SUP es prestar asesoría jurídica a sus afiliados para garantizar una defensa justa, siempre desde el respeto a la presunción de inocencia. Recordó que los hechos ya han sido judicializados tras la denuncia presentada por Amanda ante la Policía Nacional el mismo sábado, así como por la interpuesta por el propio guardia civil ante la Comandancia de Melilla. Consideró, además, que la delegada del Gobierno debería haber sido más comedida, al entender que sus palabras estigmatizan a agentes desplazados a la ciudad para prestar un servicio esencial.

En este sentido, el Ministerio del Interior respondió a Crónica remitiéndose al comunicado difundido por la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, en un respaldo explícito a la actuación de la responsable del Estado en la ciudad.

Ese mismo día, el jefe Superior de Policía de Melilla, Juan de Dios Piedra, confirmó que la investigación interna estaba en marcha, que el caso ya se encontraba en manos de un juzgado de Melilla y que los hechos habían sido puestos en conocimiento de los responsables policiales en Madrid. Lo hizo durante un acto de condena y un minuto de silencio celebrado a las puertas de la Delegación del Gobierno por la última víctima de violencia de género ocurrida en Galicia, junto a mandos de la Guardia Civil y de la Policía Local. Según explicó, no se han adoptado medidas cautelares contra los agentes implicados, que continúan desempeñando sus funciones y prestando servicio de seguridad en la frontera de Beni Enzar.

En ese mismo acto, presidido por la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, esta señaló en conversación con este medio que había visto el vídeo en el que quedarían recogidos los hechos, grabado por un testigo en la cafetería y solicitado por la Policía para incorporarlo como prueba. Moh se ratificó en el contenido del comunicado remitido a los medios, al que Crónica ha tenido acceso, en el que la Delegación del Gobierno trasladó su apoyo y solidaridad al guardia civil insultado y confirmó la apertura de los procedimientos pertinentes para depurar responsabilidades. Subrayó, no obstante, que «actitudes puntuales no deben manchar el buen hacer de nuestros agentes», y puso en valor el trabajo de los profesionales de la Jefatura Superior de Policía y de la Comandancia de la Guardia Civil.

La condena tuvo también eco en una publicación del presidente de Melilla, Juan José Imbroda, quien se pronunció de forma explícita: «Quiero condenar los insultos racistas de los que fue objeto el GC Nebil Mohamed Amarouch. Espero que la Justicia determine las responsabilidades pertinentes. No al racismo, venga de donde venga».

“una buena persona”
Un compañero de Nebil, que prefiere mantener el anonimato y es amigo suyo desde hace años, no alcanza a comprender cómo alguien que porta el uniforme de una institución como la Policía pudo pronunciar, presuntamente, palabras como las que se le atribuyen al agente implicado. «Nebil es un profesional respetado y una buena persona», afirma. «En Melilla nadie puede hablar mal de él, porque siempre ha estado al servicio de los demás».

Recuerda que, en casi tres décadas de servicio en la Guardia Civil, Nebil ha intervenido en situaciones de riesgo en las que no dudó en anteponer la seguridad de otras personas a la suya propia. La más reciente ocurrió hace unas semanas, cuando atendió a una mujer que sufría un ictus en el paso fronterizo de Beni Enzar. Nebil fue uno de los agentes que identificó la gravedad del cuadro, coordinó la asistencia sanitaria y permaneció con la afectada hasta la llegada de los servicios médicos, que la trasladaron al Hospital Universitario de Melilla.

La actuación fue posteriormente reconocida de manera oficial por la familia de la mujer, que trasladó su agradecimiento por la rapidez y la profesionalidad con la que actuó. Su compañero añade que, más allá de las medallas obtenidas en competiciones de la disciplina deportiva que practica y enseña, Nebil siempre pone por delante el servicio a la Guardia Civil. Tiene concedida, además, la Medalla al Valor con Distintivo Rojo, una distinción que reconoce actuaciones en las que se han salvado vidas, incluso poniendo la propia en grave riesgo.

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