Ignacio FariñaDirector de Acogida e Integración de las Personas Inmigrantes
«La regularización extraordinaria agilizará el empleo a los inmigrantes»
Las empresas necesitan contratar «rápidamente», pero hasta ahora había unos tiempos de espera «muy largos», que viene a resolver la nueva medida
Diario Vasco, , 08-02-2026Con la regularización extraordinaria de personas migrantes, «desde el momento en el que se inicie la tramitación, esa persona ya va a poder trabajar», avanza … Ignacio Fariña, director de Acogida e Integración de las Personas Inmigrantes.
– ¿Qué valoración hace de la nueva medida anunciada?
– En el marco actual puede ser muy beneficiosa para Euskadi. Vista la alta demanda de empresas en las contrataciones, la inserción de las personas en el mundo laboral es uno de los grandes problemas que estamos teniendo. Ante esa necesidad de mano de obra, esta regularización generará itinerarios mucho más rápidos hacia el empleo de personas extranjeras que llevan tiempo viviendo entre nosotros.
– ¿Se precisa mano de obra con carácter general?
– Es que ya no se puede hablar ni siquiera de nichos de mercado. Nos referimos a los cuidados, pero también al sector industrial y a la hostelería. En la construcción, por ejemplo, se está viendo una gran demanda de personal, de trabajadores y trabajadoras que ya se encontraban entre nosotros en situación irregular. Esta medida supondrá también un itinerario más claro para personas que a pesar de encontrarse en situación regular no acababan de ver su proceso administrativo despejado.
– ¿En qué sentido?
– Me refiero a personas que tienen dudas sobre la continuidad de su itinerario. En ocasiones, se producen situaciones de irregularidad sobrevenidas, por ejemplo, cuando una persona no es capaz de renovar su permiso de residencia y trabajo. Ocurre también con solicitantes de asilo en situación regular que ven cómo, de repente, se les deniega esa solicitud y pasan a una irregularidad sobrevenida a pesar de estar trabajando en Euskadi. Se trata de situaciones que ocurren muy a menudo. Además, hasta ahora los tiempos de resolución por arraigo eran tan largos que generaban muchos problemas a las empresas, obligadas a aguardar hasta medio año para poder contratar a una persona.
– ¿Todo ello se va a agilizar a partir de ahora?
– En teoría sí, porque no es una regularización supeditada a una oferta de empleo.
– ¿El Gobierno Vasco conoce ya la «letra pequeña» y los detalles concretos de implementación?
– No, todavía no. La medida está en una fase de aportaciones y todavía tenemos alguna duda por resolver, pero se puede decir que el marco pinta bien, nos parece interesante, precisamente, por los tiempos de resolución por arraigo socio – laboral que comentábamos antes. Las empresas necesitan contratar rápidamente, pero hasta ahora había unos tiempos de espera muy largos.
– ¿Cuál es la principal ventaja?
– A partir de ahora, desde el momento de la tramitación, esa persona ya podrá trabajar. Si la resolución es positiva, ya está empleada, y si es negativa estaría obligada a dejar el trabajo. Es una medida que recoge esta regularización extraordinaria y que nos parece muy interesante porque desde el momento en el que la solicitud es admitida a trámite esa persona ya puede trabajar.
– ¿Les ha sorprendido que esta medida no haya pasado por el Congreso y salga adelante por decreto ley con tramitación de urgencia?
– Nos ha sorprendido mucho. No ha habido ni una sola consulta antes de llevar a cabo la medida. Veníamos de una situación en la que la reforma del Reglamento de Extranjería, que entró en vigor el 20 de mayo de 2025, había dejado una falla importante en relación a personas que llevaban tiempo entre nosotros. La mayoría son mujeres latinoamericanas que se han dedicado a los cuidados, que han reagrupado a sus familias y a las que el nuevo reglamento de extranjería les dejaba fuera de una regularización por arraigo en el caso de que la resolución de protección internacional fuera negativa. Eran personas establecidas aquí, con sus hijos en las ikastolas, y se veían obligadas a dejar sus empleos y volver a empezar, lo que iba a tener unos efectos desastrosos en Euskadi, sobre todo entre sectores como el de cuidados.
– ¿La nueva regularización extraordinaria despeja ese escenario?
– En realidad, pensábamos que iba a haber alguna actuación para arreglar ese efecto negativo que iba a producir el nuevo reglamento. Pero desde luego que nos ha llamado la atención la forma sorpresiva en la que se ha anunciado la nueva regularización, sin ningún tipo de consulta. Vemos que han introducido aspectos que hemos sugerido desde hace tiempo, pero no ha habido un diálogo previo. Nos han sorprendido las formas.
– ¿Qué cifras estimadas maneja el Gobierno Vasco sobre el número de personas que podría acogerse a la regularización?
– Se ha hablado de un mínimo de 20.000 personas, pero serán más porque solicitantes de protección internacional pueden ver una posibilidad de tener aquí un itinerario de regularización, y sobre todo de renovaciones, que puede resultarles más interesante.
– En cualquier caso, no se trata de un proceso sencillo.
– No, desde luego que no es la panacea. Se trata de un permiso de un año, y pasado ese plazo se va a producir un efecto de renovación que para muchos va a ser una carrera contrarreloj porque implica que tienen que hacer actividades de formación para aprender los idiomas, conseguir un empleo… Muchos proyectos vitales se pueden caer durante las renovaciones.
– ¿Hay una coordinación ya prevista entre el Ministerio de Inclusión y el Gobierno Vasco para gestionar la regularización?
– Tenemos una coordinación bastante estrecha con las Subdelegaciones de Extranjería, que son las que a priori se van a encargar de tramitar estos permisos. Estamos dispuestos a ofrecer cualquier apoyo para que esto vaya a buen término.
– ¿La población vasca es, en general, favorable a estos modelos de regularización?
– La población vasca lo que no quiere es ver a personas en situación de pobreza y de exclusión. Asumimos con naturalidad que nuestros vecinos o compañeros puedan ser de determinados lugares, pero siempre y cuando veamos que existen oportunidades para las personas. En ese sentido, intuyo que esta regularización puede traer algo bueno desde ese punto de vista porque puede dar acceso más rápido a las herramientas por las cuales las personas que vienen de fuera puedan salir hacia adelante.
– ¿Contribuirá todo ello a reducir la economía sumergida?
– Por supuesto. De entrada, son personas que van a optar a la regularización administrativa con el empleo como base para las siguientes renovaciones, que es, quizá, la fórmula más sencilla. Hasta ahora, las regularizaciones que se producían por arraigo requerían de dos años de estancia, pero en este caso son cinco meses. Son personas que llevan aquí tiempo, muchas de ellas sin acceso a ayudas ni padrón. Es en lo que tenemos que trabajar ahora, sin olvidar el gran reto que se nos plantea, que no es otro que el de la vivienda.
– Un problema visible durante los últimos meses entre solicitantes de protección internacional obligados a pernoctar en la calle. ¿Cuál es la situación actualmente?
– El problema hasta ahora no ha sido tanto de falta de plazas como de gestión de traslados. El objetivo es que las personas solicitantes puedan pasar rápidamente a la red de manera que tengan una plaza disponible en cualquier lugar del Estado. En ese sentido, comienza a haber ahora una mayor implicación. Los traslados se realizan semanalmente, muy adaptados a la vida de cada persona.
– La regularización extraordinaria ha generado debate político intenso, con voces críticas como la del PP insistiendo en que la medida tiene fines electorales. ¿Qué opina?
– No es más que ruido. Es necesario hacer un análisis más profundo de las cosas. El sistema de trabajo no puede basarse en karmas que se vienen sucediendo sin ningún tipo de base, y que no por mucho repetirse se van a producir.
– ¿La presencia de migrantes seguirá creciendo en Euskadi?
– Los flujos migratorios siempre están supeditados al desarrollo que podamos tener. Se trata de una cuestión que el Observatorio vasco de Inmigración, Ikuspegi, lo deja bien claro en su informe anual. Cuando nuestra economía ha sido poco dinámica y ha habido pocas oportunidades de empleo, la inmigración no ha estado interesada en Euskadi. En la medida en que continúe la evolución favorable actual, entiendo que va a seguir creciendo la presencia de la inmigración por las necesidades propias que vamos a tener. El reto está en adaptar todas las estructuras.
– Gipuzkoa ha reorganizado su red de acogida ante la creciente llegada de menores migrantes. ¿Se tensa la situación?
– Se trata de una cuestión que no está resulta todavía. En algunas comunidades sigue sin haber un debate serio y constructivo. La realidad es que hay muchos menores concentrados en determinadas comunidades, y el resto viene a decir que cuantos menos me vengan mucho mejor. Hace falta pensar en un recorrido que sea interesante para ellos y para la sociedad de acogida de manera que estos menores no sean un problema sino una oportunidad. Si tenemos un déficit de personas para acceder al empleo, es necesario hacer un itinerario interesante con ellos. Nos falta una visión estructural en todo el Estado.
– ¿En qué términos?
– Hace falta crear un soporte para que cuando estos menores alcanzan la mayoría de edad puedan continuar con su itinerario, pero debe ser un recorrido consensuado. De lo contrario se va a producir un efecto de atracción.
– En la calle cada vez está más extendido el debate entre la migración y la seguridad.
– Bueno, está extendido el discurso de inseguridad vinculado a situaciones de pobreza. Hemos pasado por bastantes crisis económicas, y al analizar los niveles de inseguridad en las ciudades, la variable no es la inmigración sino las situaciones de pobreza. Ésa esa la clave que nos indica en qué dirección tenemos que trabajar.
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