La muestra 'Memoria de la deportación' se inaugura mañana en Aiete Kultur Etxea
Gogora expone objetos personales y, a modo de reconocimiento, los nombres de los 260 vascos que hasta hoy se conoce que fueron víctimas de campos nazis
Diario Vasco, , 03-02-2026El pijama de rayas que perteneció a un deportado del campo de concentración de Buchenwald, el reloj de bolsillo del elgetarra Pascual Askasibar Iriondo que … falleció a escasas dos semanas de que fuera liberado el campo de Neuengamme o una estilográfica que perteneció al beratarra Victor García – Serrano Retegui, del mismo campo de concentración nazi, son algunos de los objetos históricos que componen la exposición ‘Memoria de la deportación. Testimonios vascos de los campos nazis’, organizada por Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, en colaboración con la Diputación de Gipuzkoa y Donostia Kultura, que se inaugura este miércoles a las 18.00 horas en Aiete Kultur Etxea.
La muestra, que permanecerá abierta hasta el próximo 19 de abril, forma parte del proyecto ‘Memoria de la deportación 1945 – 2025’ con el que Gogora trata de saldar una deuda que la sociedad vasca tiene con las personas deportadas y sus familias. En ella, se podrán leer, a modo de reconocimiento, los 260 nombres de los vascos que hasta hoy se conoce que fueron víctimas de la deportación «y concienciar sobre el sufrimiento y la injusticia».
Con esta muestra, Gogora intenta recrear de forma rigurosa y visual el drama de la deportación vasca a través de testimonios de supervivientes, así como de objetos y publicaciones conservados por las familias, amistades, asociaciones e instituciones empeñadas en que su memoria no se pierda. Su colaboración ha sido fundamental para poder hacer realidad esta muestra, que es una adaptación de la que se pudo ver en Vitoria el pasado otoño.
Esta exposición y las iniciativas llevadas a cabo en 2025 con motivo del 80 aniversario de la liberación de los campos son fruto de la colaboración entre Gogora y Deportazioaren Memoriarako Euskal Koordinakundea 1940 – 1945 que aglutina a las asociaciones que llevan muchos años trabajando en este ámbito.
La exposición sitúa al visitante en el contexto histórico de la Alemania nazi, la ubicación de los campos y la simbología para distinguir a los prisioneros. También se explica que esta realidad está ligada al exilio republicano, en el caso de la ciudadanía vasca el exilio comenzó en 1937 y se sumó después al gran éxodo de febrero de 1939, desde Cataluña a Francia, donde aún se conoce como la Retirada: la llegada masiva de personas refugiadas por la frontera española de los Pirineos Orientales.
En el periodo de tiempo que va desde el momento en el que se producen las primeras deportaciones en 1940 hasta la liberación de los campos en 1945, se distinguen dos etapas. En una primera fase, entre agosto de 1940 y comienzos de 1942, deportaron a los vascos que en 1939 se habían tenido que enrolar en el ejército francés y que posteriormente fueron hechos prisioneros de guerra. Los vascos que fueron deportados en esta primera fase lo serían en exclusiva a Mauthausen, por aquel entonces, el centro de detención más severo con el que contaba el Tercer Reich.
Sin embargo, el exterminio masivo mediante la cámara de gas que tan popular se ha hecho en el imaginario colectivo, aún no se había producido, sino que llegó a partir de otoño de 1941. Por aquel entonces, la SS mataba a base de tiros o dejaba la labor más sucia en manos de los kapos, pero sobre todo se mataba mediante un extremo proceso de desgaste. El centenar de vascos que fueron deportados en esta fase, todos varones, habían llegado a Mauthausen tras haber sido capturados durante la conquista nazi de Francia.
En cuanto a las víctimas, su ciclo se completó en tan sólo unos meses y dos de cada tres vascos que ingresaron en esta etapa fueron asesinados. Estrechamente ligado a este campo estaba el de Gusen, a escasos tres kilómetros, en teoría este campo no tenía como último fin el exterminio de la población presidiaria, pero en la práctica se le asignó la función de rematar a los moribundos que se le enviaban desde Mauthausen.
En una segunda fase, desde principios de 1942 hasta mayo de 1945, deportaron a los resistentes de todas las nacionalidades que lucharon contra la ocupación alemana de Francia, en la operación ‘Noche y Niebla’, que tenía como objetivo la desaparición forzada de sus enemigos políticos.
Los vascos deportados en esa etapa eran individuos que no habían sido enrolados en el ejército francés, y se trataba de personas que, tras la ocupación de Francia, actuaron en diversos tipos de resistencia, aunque también hubo quien fue detenido y deportado simplemente por ser sospechoso. En cuanto a los lugares de destino, éstos se diversificaron. A partir de entonces también se deportaría al campo de Mauthausen, pero no sólo a este: Buchenwald, Dachau, Neuengamme, Ravensbrück o Sachsenhausen adquirirían una importancia notable. En el caso de las mujeres deportadas, el campo de referencia fue Ravensbrück.
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