La izquierda y Vox abordan a Ayuso con la inmigración en la vuelta a la Asamblea: "¿Dónde está la empatía de cuando dice que caben todos los acentos?"

Los de Abascal pedirán que la Comunidad informe sobre el "origen de nacimiento" de los delincuentes

El Mundo, Vicente Coll, 03-02-2026

«Por fin vuelven las sesiones parlamentarias», celebraba ayer la portavoz de uno de los cuatro partidos que habitan la Asamblea de Madrid, que tras un mes de parón recupera esta semana la actividad. El orden del día de la primera sesión de control del año, prevista para el jueves, se apoya como es habitual en los puntos de tensión sobre los que se articula la actualidad política nacional. No es de extrañar, pues, que la inmigración marque ese año nuevo que en Vallecas se celebra siempre en febrero.

Una cuestión, la situación migratoria, que viene amplificada por la regularización de medio millón de inmigrantes por parte del Gobierno y la doble vara de medir, opinan tanto en la izquierda como en la derecha, de Isabel Díaz Ayuso a la hora de evaluar esta decisión de Moncloa: mientras la presidenta regional aboga por un Madrid abierto en el que caben todos los acentos, recela de una medida que ve «electoralista» y para «manipular el censo».

Es decir, que frente a la acogida realista que defiende Ayuso con la vista puesta en el Madrid de los ocho millones de habitantes, el Gobierno transforma poco a poco el país hasta que «colapsen los servicios públicos». Esta fue la posición que defendió ayer la presidenta regional en una entrevista y que minutos más tarde los tres partidos de la oposición en la Asamblea reprocharon y tildaron de incoherente.

«No se trata de reemplazar, sino de mezclarnos e integrarnos», opinó la presidenta madrileña en referencia a la polémica declaración de Irene Montero, ex ministra de Igualdad y dirigente de Podemos, acerca del siguiente paso tras la regularización: «Darles la nacionalidad para que voten». «Buscan poner al inmigrante en el centro, cuando la culpa es del Gobierno que no gestiona», defendió Ayuso para cargar contra el Gobierno, al mismo tiempo que incidió en que Pedro Sánchez busca alterar los censos con fines electoralistas, motivo por el que por ahora no convoca elecciones.

Un asunto, el de la inmigración, que especialmente Vox está intentando convertir en espinoso para el Partido Popular. Se vio en los últimos meses del año pasado: Ayuso e Isabel Pérez Moñino confrontaron modelos y desataron los mayores choques de las últimas sesiones de control. Los de Santiago Abascal, sabedores del auge en las encuestas nacionales en los últimos tiempos, aprovechan la polémica para desplegar su programa.

De ahí que Vox haya propuesto que la Comunidad de Madrid haga público el «origen de nacimiento» de los delincuentes. Una medida sin ningún tipo de recorrido, ya que no cuenta con ningún apoyo parlamentario. «Plantean cosas ilegales o que no se pueden hacer», expresan en el PP para cerrar la puerta a esta idea. Vox, por el contrario, opina que medidas de este tipo tumban el argumento que habitualmente esgrime Ayuso relativo a que las regiones poco pueden hacer en materia de inmigración al no tener competencias específicas en esta materia. Pero no es el único partido que buscará horadar el discurso de Ayuso con los mismos argumentos: «¿Dónde está su empatía de cuando dice que caben todos los acentos?», se preguntaba ayer la portavoz socialista, Mar Espinar.

La cuestión migratoria abre el año en una Asamblea de alto voltaje en los primeros plenos de febrero. En el siguiente, el jueves 12, se debatirá la reprobación de Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Ayuso, después de que el Tribunal Constitucional haya obligado a la Mesa a aceptarla.

Una propuesta llevada a la Asamblea por Más Madrid que en el PSOE ven con buenos ojos, aunque previsiblemente no saldrá adelante, ya que la mayoría absoluta del PP tumbará cualquier opción de que prospere la petición de cese de Rodríguez. «Para hacer eso tendrían que ganar unas elecciones», avanzaba ayer el portavoz popular, Carlos Díaz-Pache. «Es el brazo ejecutor de las prácticas mafiosas de Ayuso», critican en Más Madrid, donde ya el año pasado intentaron sin éxito debatir sobre Rodríguez.

Entonces, la izquierda pedía su declaración para que aclarase si había distribuido «bulos» a periodistas y así defender a la pareja de Ayuso. Más Madrid también pedía aquellos días que el propio Alberto González Amador diera explicaciones en la Asamblea por su «experiencia como contacto del grupo Quirón».

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