Los colegios de Gipuzkoa pierden más de un centenar de aulas en los últimos cinco años

Tras el cierre de La Anunciata, el centro público Katalina Erauso de Donostia no tendrá aula de dos años el próximo curso

Diario Vasco, Eneko P. Carrasco, 02-02-2026

Las aulas de los colegios de Gipuzkoa siguen vaciándose. Curso tras curso se constata que sobran sillas y pupitres porque cada vez hay menos … niños, una situación que afecta por igual a los centros educativos de la red pública y a los de la concertada –ikastolas y Kristau Eskola–. La caída de la natalidad es implacable y se deja sentir, sobre todo, en la educación. Para muestra, el reciente cierre del colegio concertado de La Anunciata, en Donostia, que adelantó este periódico y deja situación comprometida a las familias de los 207 alumnos que estudian en sus instalaciones en este curso.

A esta noticia se suma que el departamento vasco de Educación, según ha podido saber este periódico, ha retirado al colegio público Katalina Erauso, en el barrio de Amara en Donostia, el aula de dos años para el curso 26/27, abocando así al centro, que recibe en sus aulas a una importante cantidad de alumnos migrantes o de origen migrante, a una futura desaparición. La escuela, que cuenta con una clase por curso y hasta ahora ofrecía formación desde los 2 a los 12 años, pierde así buena parte de su atractivo para las familias, al quedarse sin la opción de matricular en el primer ciclo de Infantil.

Lucía Torrealday, viceconsejera de Políticas Educativas y mano derecha de la consejera, Begoña Pedrosa, ya reconoció el pasado 23 de enero en una intervención en la televisión pública vasca que «el departamento está trabajando en un proceso de integración de centros públicos en Donostia. Si no es para el siguiente curso –la fusión–, será para el siguiente», afirmó.

Tras la consulta de este periódico, Educación niega que vaya a haber «ninguna fusión de centros públicos en Donostia en el curso 26/27», posibilidad que, por las palabras de Torrealday, no estaba descartada del todo. Así las cosas, si nada se tuerce la fusión de colegios públicos en la capital del territorio va a ser una realidad en el curso 27/28. Las conversaciones de la consejería con las direcciones de los centros escolares de Katalina Erauso y Amara Berri, el tercer elemento de la ecuación, están muy avanzadas y fuentes cercanas al departamento de Educación apuntan a que «cristalizarán con éxito en los próximos meses», propiciando que ambos colegios se fusionen. Amara Berri, pieza clave en este tablero, acabaría así acogiendo en sus aulas en septiembre de 2027 a los cerca de 140 niños de Katalina Erauso.

Las direcciones de ambos centros han rechazado hacer ninguna declaración a este medio sobre esta información. Las direcciones de los otros colegios públicos que comparten área de influencia con Katalina Erauso, que son Orixe, de la Parte Vieja, e Ikasbide, en Riberas de Loiola, también han optado por mantenerse al margen de esta noticia sin hacer ningún comentario en un sentido o en otro cuando fueron cuestionadas por ello.

Los números y las estadísticas oficiales no engañan y ponen de relieve que el descenso de la natalidad se está reflejando en el sistema educativo vasco, cuyo mapa de centros escolares se tiene que retocar prácticamente de forma anual. Solo en Gipuzkoa, según los datos del Gobierno Vasco, se han cerrado ya desde 2020 más de 100 aulas en los colegios públicos y concertados que imparten formación en las etapas de Infantil (de 2 a 6 años) y Primaria (6 a 12), y eso que Educación aún no ha actualizado las tablas estadísticas correspondientes al presente curso, el 25/26.

Desde el periodo lectivo 2020/2021 las aulas de Infantil y Primaria de los centros escolares de Gipuzkoa se han vaciado con un descenso de 5.165 niños menos, que es la diferencia entre la matriculación del curso 24/25 y la del 20/21. Es esta enorme bajada en el número de matriculaciones escolares la causante de que los colegios del territorio hayan perdido más de un centenar de aulas en tan solo cinco años, anticipando un futuro a corto y medio plazo complejo e incierto en el sistema educativo.

En este sentido, del curso 23/24 al 24/25, los dos últimos con cifras oficiales, la red pública de centros educativos de Euskadi perdió cerca de 3.000 críos, pasando de 100.987 matriculados en 2023 entre Infantil y Primaria a los 98.149 de este año. En la privada – concertada ese descenso fue similar entre las mismas etapas. 90.594 niños en 2023 y 87.758 en 2024.

La caída en las cifras de nacimientos de niños en los tres territorios vascos no es algo nuevo. El descenso es notable desde finales del pasado siglo y esto ha empujado al Gobierno Vasco a modificar las ordenanzas por las que se rigen los centros educativos para formar sus aulas. Así, en 2023 Educación aprobó que en la red concertada, por ejemplo, se pudiera sacar una clase en Primaria o Infantil con 13 niños, cuando hasta entonces la cifra mínima era de 17. En la pública, se decidió que la ratio máxima de alumnos en Primaria bajara de 25 a 23 niños, y en Bachillerato bajó también de 30 a 27.

A esto hay que sumarle que el aumento de la matrícula viva –alumnos que llegan con el curso empezado–, que ha pasado de 2.500 niños en el curso 20/21 a 8.000 en el 24/25 según aseguró Begoña Pedrosa hace solo unos días, genera «nuevas necesidades y obliga a repensar el mapa escolar, reforzar la equidad y asegurar que todos los centros cuenten con proyectos sólidos y capacidad para atender a un alumnado cada vez más diverso».

Las declaraciones de la consejera se vieron enmarcadas en las explicaciones del departamento de Educación sobre los procesos de integración de centros de la red pública que va a acometer el Gobierno Vasco en Bizkaia y Álava el próximo curso. La estrategia anunciada por el Ejecutivo autonómico provocó una gran polvareda y una fuerte polémica en el seno de la comunidad educativa vasca. Los sindicatos consideran que estas fusiones «tienen intereses economistas».

Pedrosa detalló con mayor exactitud los procesos de integración de centros que se van a llevar a cabo en Bizkaia a partir del próximo curso, donde 12 escuelas de la red pública de las localidades de Bilbao, Basauri, Getxo y Leioa van a verse envueltas en seis procesos diferentes de fusión. Es decir, seis colegios vizcaínos van a desaparecer. La finalidad de este «cierre encubierto» de colegios, según lo tildan los sindicatos del sector, es «evitar la segregación escolar», defiende Educación.

La estrategia de la fusión de centros en la red pública, explicaron desde el Gobierno Vasco, atiende a criterios pedagógicos, al compartir «índices elevados de complejidad educativa, desequilibrios en la composición socioeconómica de su alumnado» y baja matriculación. En la mayoría de los casos afectados en Bizkaia, los centros tienen menos de 60 alumnos.

Pedrosa recordó en su comparecencia que «la realidad sociodemográfica de Euskadi obliga a decisiones valientes, tras una caída de la natalidad que ha supuesto en el conjunto del País Vasco la pérdida de más de 13.000 alumnos en Educación Infantil y Primaria desde 2020». Igualmente, para el próximo curso también se espera que en Álava se culminen dos procesos de integración –el CEIP San Ignacio y Adurtza Ikastola de Vitoria – Gasteiz–, tal y como avanzó Lucía Torrealday.

2027

todo apunta a que será el año en el que Katalina Erauso y Amara Berri se fusionen.

8.000

alumnos llegaron a colegios vascos en el curso 24/25 con las clases ya empezadas.

5.165

niños menos matricularon los colegios de Gipuzkoa en 2024 respecto a los datos de 2020.

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