EEUU 'ICE Out': una huelga general y cientos de protestas llenan las calles de Mineápolis este viernes

La movilización ciudadana, que no amaina para sorpresa del Gobierno de Trump, pide cerrar colegios, oficinas y tiendas, "abolir el ICE" y la liberación de los detenidos, tanto inmigrantes como manifestantes

El Mundo, Pablo R. SuanzesEnviado especial Mineápolis Enviado especial Mineápolis, 30-01-2026

Treinta y dos personas murieron bajo custodia del Servicio de Inmigraci�n y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en 2025 (y otras dos huyendo de ellos), y ocho m�s “han muerto, o han sido asesinadas”, en incidentes relacionados con ICE solo este mes. Datos sin equivalente en los �ltimos 20 a�os. Desde diciembre, el ICE y la patrulla fronteriza han arrestado a alrededor de 3.500 ni�os y adultos en Mine�polis (Minnesota) y han matado a dos ciudadanos locales, Renee Good y Alex Pretti, adem�s de herir con disparos a un tercero. Por no hablar de los cientos de casos de abusos de poder, violencia gratuita, de capturas de inocentes y su traslado forzoso a la otra punta del pa�s, incluyendo cr�os de menos de dos a�os.

En estas semanas, las calles, a temperaturas de 20� o 30� bajo cero, se han llenado de memoriales, puntos de recuerdo y de personas cada vez m�s enfurecidas. Protestan en iglesias, en los lugares de los tiroteos y frente a los edificios p�blicos en los que trabajan los agentes federales. Y este viernes, volver�n a salir, convocados a una huelga general y a cientos de actos para pedir la libertad de los detenidos, inmigrantes y manifestantes y la desaparici�n del ICE, o por lo menos su salida del Estado. “Hay que abolirlo, el momento lo requiere”, inst� ayer la congresista m�s odiada por Trump, Ilhan Omar.

Las movilizaciones en EEUU no son como las europeas. Tienden a ser mucho menos multitudinarias y mucho m�s dispersas y descentralizadas, pero tambi�n m�s constantes. Especialmente en lugares como Minnesota, “donde los ciudadanos est�n inusualmente comprometidos con su comunidad. Votan y participan como voluntarios m�s que los residentes de casi cualquier otro estado, lo que refleja las ra�ces escandinavas, caracterizadas por la participaci�n ciudadana y el colectivismo. Apoyan un s�lido ecosistema de medios de comunicaci�n locales para fomentar la comunidad y fiscalizar al gobierno. Se preocupan por sus vecinos y est�n dispuestos a ayudar”, escrib�a ayer en el principal peri�dico de la ciudad, el Star Tribune.

A lo largo de todo el jueves, unas decenas de personas, incansables, iban rotando a las puertas del Bishop Henry Whipple, un complejo junto al aeropuerto en el que estaba el ’zar fronterizo de Trump, Tom Homan, para abuchear, insultar e increpar a cualquier coche y trabajador que entrara en el recinto federal. “Cobardes”, “asesinos”, “mierdas”. “Hay que ser mala persona para que alguien de Minnesota te odie”, se escuchaba entre el ruido de los silbatos, de los meg�fonos y las bocinas, especialmente cuando los agentes migratorios, desde sus veh�culos, saludan burlonamente o hac�an peinetas a los congregados.

Justo ah� fue donde la semana pasada cientos de pastores cantaron himnos y rezaron arrodillados en la carretera pidiendo a Trump que retirara a los 3.000 agentes federales de las desplegados en la zona, antes de ser arrestado. Y donde hoy, a las 08:00 de la ma�ana, hora local, ciudadanos y medios de comunicaciones han sido convocados para la protesta que exigir� la liberaci�n de los que han sido bautizados como “los 16 de Minnesota”, los detenidos hace dos d�as y a los que la fiscal general, Pam Bondi, identific� en sus redes sociales colgando sus fotos y nombres, buscando escarmiento. “Si estos 16 son culpables, todos los que tengan conciencia lo son tambi�n”, dice el lema del Ice out of Town.

Protestas antes de ir a trabajar
El Whipple es una de las citas obligatorias para entender lo que est� ocurriendo. Ah� estaban el jueves, fieles a su cita, Rose, Margaret o Andrew. La mayor�a se conoce ya, pero los novatos, intentando recordar nombres, dicen que que “quiz�s es mejor no saberlos, por si nos interrogan”, medio en broma, medio en serio. “Vengo cada d�a antes de trabajar, y si por lo que sea no puedo, me siento mal”, explica uno de ellos. “Vivo a hora y media de donde mataron a Alex Pretti y no pude estar, pero desde entonces no fallo”, afirma con su pancarta criticando a Stephen Miller, el director adjunto de gabinete de Trump y cerebro de las operaciones migratorias y de la ret�rica que define como “agitadores” e “insurrectos” a los que pitan y silban y “terrorista dom�stico” y “asesino” a los que han sido abatidos.

Tambi�n estaba Nate, un hombre que ha recorrido 1.500 kil�metros desde Montana, en su coche, cargado con 1.000 biblias, que ofrece a cada manifestante. “Este es un lugar cargado de odio, de ira y de rabia ahora mismo y lo �nico que nos puede salvar es el amor, el estar unidos. Por eso traigo las biblias”, se�ala antes de calcular que ha repartido unas 45 desde el lunes y de rezar una oraci�n por los periodistas. “No necesito una Biblia, la necesitan los de ah� dentro”, dice uno de los presentes. “Todos la necesitamos, hermano”, responde Nate.

Cientos de personas m�s hacen vigilia permanente en la zona de Eat Street, donde Pretti fue acribillado el pasado s�bado. O en centros comerciales, como el Target de Richfield, tambi�n cerca del aeropuerto, donde hace tres semanas se llevaron a dos trabajadores por la fuerza. Y acuden a las convocatorias de centros sociales o la Iglesia Baptista Universitaria de Mine�polis, para preparar los movimientos del fin de semana. Tambi�n frente a los juzgados, en comisar�as, frente al ayuntamiento. “Se comunican realmente bien”, dijo con una mezcla de admiraci�n e impotencia hace unos d�as, antes de ser cesado, Gregory Bovino, el responsable sobre el terreno de los agentes.

El activismo es incre�blemente activo y din�mico. A trav�s de redes sociales y chats en los que el Gobierno intenta infiltrarse cada d�a. Pero sobre todo en persona. En peque�os locales, restaurantes y tiendas de los barrios. “Es una experiencia profundamente conmovedora ver c�mo una comunidad que ha estado tan dividida se une. Es la experiencia colectiva m�s poderosa de la que jam�s haya formado parte” dijo el martes el ex alcalde de Minneapolis, R.T. Rybak.

Muchos de esos grupos buscar�n hoy un par�n masivo, o al menos potente. Los estudiantes de la Universidad de Minnesota han coordinado un “paro nacional” para “No trabajar. No ir a la escuela. No comprar. Dejar de financiar al ICE”. No todas las asociaciones participantes lo llaman “huelga general”, pero s� buscan “paralizar la econom�a”, para mandar un mensaje. La Asociaci�n de Estudiantes Somal�es, la Uni�n de Estudiantes Negros y el Sindicato de Estudiantes de Posgrado de la Universidad de Minnesota, encabezar�n las sentadas. Al d�a siguiente, la organizaci�n 50501, que propici� las protestas conocidas como No Kings, las m�s multitudinarias contra Trump, ha esbozado el “D�a Nacional de Acci�n para expulsar al ICE de todas partes”, con actos previstos de costa a costa del pa�s.

“Todo el pa�s est� conmocionado e indignado por los brutales asesinatos de Alex Pretti, Renee Good, Silverio Villegas Gonz�lez yKeith Porter Jr. a manos de agentes federales”, afirma la web de National Shutdown. “Mientras Trump y otros pol�ticos de derecha los difaman calific�ndolos de ‘terroristas’, las pruebas en video demuestran sin lugar a dudas que fueron acribillados a plena luz del d�a simplemente por ejercer su derecho a protestar contra las deportaciones masivas, amparado por la Primera Enmienda”.

La huelga general a la que aspira National Shutdown, un movimiento de base descentralizado, no cuenta con el apoyo de todos, pero ha recibido el apoyo de 50501, CodePink, la Campa�a para la Defensa de las Familias Inmigrantes, el Consejo de Relaciones Americano-Isl�micas (CAIR), la Campa�a de los Pobres de Carolina del Norte, la Federaci�n Laboral del �rea del Norte de Texas, la Uni�n de Inquilinos de Los �ngeles o el Movimiento Juvenil Palestino, entre otros. Y recoge el testigo del anterior intento de huelga, el pasado viernes 23, apoyada por algunos sindicatos y organizada por la secci�n local de Indivisible, un grupo de voluntarios “dedicados a fomentar la participaci�n c�vica y la educaci�n sobre pol�ticas progresistas” que sac� a unas decenas de miles de personas y cerr� cientos de negocios con temperaturas g�lidas.

No se espera nada parecido de verdad a una huelga masiva que paralice la ciudad o el estado, No ha ocurrido antes y no pasar� ahora. Pero el movimiento s� ha logrado tracci�n y visibilidad, gracias en parte al apoyo de figuras de Hollywood como Ariana Grande, Mark Ruffalo, Jenna Ortega, Hannah Einbinder, Edward Norton, Jaime Lee Curtis o Pedro Pascal, que en sus redes sociales han usado lemas y frases como “Pretti Good reason for a national strike”, “Muy buenas razones para una huelga nacional”, jugando con los apellidos de los dos muertos a manos de los agentes migratorios en Mine�polis.

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