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El candidato aragonés de Vox reclama a Azcón que se pliegue como el PP valenciano para obtener su apoyo

El País, Ángel Munárriz, 29-01-2026

Si una sorpresa en la noche del 8 de febrero no desvela equivocadas las encuestas, Jorge Azcón, candidato del PP, ganará las elecciones en Aragón, pero dependerá de Vox para retener la presidencia. Así que la posición de Vox es clave. En la noche de este jueves, en el debate en RTVE entre los ocho candidatos de partidos con representación en las Cortes autonómicas, el candidato del partido ultraderechista, Alejandro Nolasco, le señaló dónde va a estar el listón de su apoyo: en la Comunidad Valenciana, donde Juan Francisco Pérez Llorca, del PP, se convirtió en president en noviembre tras plegarse a la retórica extremista contra la inmigración y el pacto verde. El adelanto electoral decidido por Azcón, afirmó Nolasco, era innecesario, porque ponerse de acuerdo con Vox es “tan sencillo” como se ha demostrado en Valencia, donde el PP y su partido —dijo— han acordado “algo tan sensato como una bajada radical de impuestos, como luchar contra la inmigración ilegal o limpiar los cauces de los ríos, cosas que son todas de sentido común”. El sonriente Azcón no le dio réplica. Más allá de un par de rifirrafes, los candidatos del PP y Vox se respetaron, dejando tendidos los puentes para un posible acuerdo postelectoral. Cuando Pilar Alegría (PSOE) le afeó Azcón su disposición a pactar con Vox, este sacó el manual clásico del PP: “Usted pacta con los herederos de ETA”. La noche dejó una buena noticia para Azcón. Ni el candidato de Teruel Existe, Tomás Guitarte, ni el del Partido Aragonés (PAR), Alberto Izquierda, descartaron apoyar una investidura del presidente. Se trata de un escenario que los sondeos no pronostican, pero que con datos demoscópicos en mano no puede descartarse. Ni uno ni otro anticiparon expresamente que fueran a respaldar a Azcón, si se diera el caso, pero dejaron la puerta abierta a hacerlo. El primero, afirmando que para él era prioritario demostrar con hechos, no solo de boquilla, que quería limitar el influjo de la extrema derecha. El segundo, asegurando que apoyará al candidato más votado. Y todo apunta a que el candidato más votado será Azcón.No obstante, la hipótesis más verosímil es una mayoría del PP y Vox. Y, a pesar de que Azcón y Nolasco tuvieron algún enganchón, en ningún momento se descartaron como socios, ni se tiraron órdagos de las que el día de mañana pudieran tener que arrepentirse. Los piques entre ambos no fueron nada grave. Cuando Nolasco protestó por los retrasos en la atención de la sanidad pública, Azcón le recordó que cuando era su vicepresidente no le parecía que las cosas funcionaran tan mal. Cuando Azcón acusó a la candidata del PSOE, Pilar Alegría, y a Nolasco de “retroalimentarse”, este le dijo que son socialistas y populares los que pactan en Bruselas. Fue una de las contadas ocasiones en que Nolasco intervino sin citar el tema que atravesó toda su participación en el debate: la supuesta islamización de Aragón, un asunto en el que insistió tanto que llevó a Marta Abengochea, candidata de IU – Movimiento Sumar, a soltar un resoplido de hartazgo que sonó espontáneo. La noche no fue del todo fácil para Nolasco. Unas declaraciones suyas en El Periódico de Aragón, que pueden interpretarse como un respaldo al trasvase del Ebro, le costaron algún apuro. “Si sobra agua, que evidentemente sobra, se puede dar a nuestras regiones vecinas”, había declarado Nolasco, que recibió por ello reproches de Pilar Alegría (PSOE), Jorge Pueyo (Chunta) y Tomás Guitarte (Teruel Existe). Ante los ataques, Nolasco se limitaba a negar con la cabeza y a esbozar aclaraciones que no llegaba a completar. Claramente, es un asunto incómodo para el aspirante ultraderechista, al que todo apunta que sus adversarios restregarán estas palabras durante lo que queda de campaña. Jorge Pueyo (Chunta) le preguntó a Azcón si pactaría con alguien que defiende el trasvase. El candidato del PP le dijo que luego le contestaría, pero no le conestó.Otro flanco por el que atacan a Nolasco es el inusitado protagonismo del presidente de su partido, Santiago Abascal, durante la campaña. Jorge Pueyo (Chunta) lo felicitó irónicamente por que Abascal le hubiera dejado al menos participar en el debate. Alberto Izquierdo (PAR) le preguntó si llevaba “pinganillo”. A pesar de las dificultades que para cualquier intercambio ordenado de ideas supone el formato a ocho, el debate no alcanzó los niveles de desarticulación del que, celebrado con parecido formato, tuvo lugar durante la campaña de Extremadura. Conducido por el periodista Xabier Fortes, tuvo momentos de viveza. Para el nivel de beligerancia que suele verse en el Congreso, sobre todo por la extrema agresividad verbal de Vox, no puede decirse que fuera un debate agrio. Nolasco no consiguió marcar el tono.Azcón adoptó la clásica posición de quien va primero en las encuestas, evitando en lo posible los choques, defendiendo su gestión, mucha sonrisa y tono optimista, en contraste con las críticas de los demás. Siguiendo el guion que ya utilizó en el primer debate, el cara a cara con Pilar Alegría del lunes, volvió a acusar al Gobierno central del que formó parte la candidata socialista de “primar los intereses de los independentistas catalanes” con el sistema de financiación autonómica pactado con ERC. Alegría le respondió sacando un cartelito en el que se leía “630”, el número de millones adicionales para Aragón que supone el sistema. “Con lo de los cartelitos yo no puedo”, dijo la candidata de IU, en otro arranque de apariencia espontánea. Alegría insistió en una idea: hay dos alternativas en liza, o un gobierno de derecha y extrema derecha, o uno progresista liderado por ella, que afirmó que el resto eran fuerzas “mayoritariamente progresistas”, un paquete en el que pareció incluir no solo a IU, Podemos y Chunta, sino también a Teruel Existe y al PAR, que se consideran centristas. Desde el campo progresista, las mayores críticas a Azcón fueron por lo que el PSOE, Chunta, IU y Podemos consideran un deterioro de los servicios públicos, especialmente la sanidad, por la “privatización” de la que acusan al PP. Alegría (PSOE) concretó su acusación con un caso concreto, el de un intento de coger cita con el médico de cabecera un 29 de febrero al que el sistema respondía ofreciendo fecha para casi un mes después, el 24 de febrero. Azcón, aunque orgulloso de su gestión, admitió que había cosas que mejorar. El candidato popular, a pesar de su discurso optimista, se cuidó de parecer triunfalista en una comunidad en la preocupación por la despoblación es generalizada. Entre las fuerzas de izquierdas, apenas hubo choques. Ni siquiera entre las candidatas de Podemos e IU, que compiten por un electorado similar, con el partido morado —según las encuestas— en riesgo de perder su único escaño. La única alusión claramente destinada a diferenciarse por parte de la cabeza de cartel de Podemos, María Goikoetxea, tuvo lugar cuando se preguntó: “¿Voto útil para qué?”. Es un discurso muy usado por Podemos contra Sumar y el PSOE. Pero ni de lejos Goikoetxea fue tan dura con IU – Movimiento Sumar como lo suelen ser sus líderes nacionales, Ione Belarra e Irene Montero.Donde sí saltaron chispas fue entre los partidos regionalistas, que de más a la izquierda a la más a la derecha son Chunta, Teruel Existe y el PAR. Especialmente incisivo estuvo Alberto Izquierdo, del PAR, que una y otra vez buscó las cosquillas a Pueyo (Chunta), al que acusa de estar más pendiente de Madrid que de Aragón, y a Guitarte (Teruel Existe), al que recordó su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez en 2019. La mayoría de las veces en que Izquierdo lo atacaba, Guitarte se limitaba a reírse. Está claro que es él quien está en posición de fuerza con respecto al PAR, que según las encuestas puede perder su escaño por Teruel y quedarse fuera de las Cortes.

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