Suspendidos los dos agentes que mataron a Pretti para «rebajar la tensión» en Mineápolis
Stephen Miller, asesor de Trump e ideólogo de la línea dura de su gabinete contra la inmigración, admite que los uniformados pudieron violar el protocolo policial
Diario Vasco, , 28-01-2026Cuatro días después de que Alex Pretti fuera asesinado a plena luz del día en Mineápolis, los agentes que dispararon contra él han sido … suspendidos, a la espera de que se produzca una investigación concluyente. Hasta ahora seguían en activo, aunque habían sido trasladados «a otro Estado» que sus jefes no quisieron revelar.
En cualquier cuerpo de Policía basta con que un agente accione el arma de fuego para que sea suspendido inmediatamente hasta que se aclaren las circunstancias, mucho más si ha causado la muerte de alguien. En el caso de Pretti, los altos mandos del Gobierno de EE UU se apresuraron a calificarlo de «terrorista doméstico», según dijo la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, cuya intención era «infringir el máximo daño» a los uniformados. Ha sido necesario un auténtico clamor popular, que ha abierto grietas en el propio Partido Republicano, para que se suspenda a los dos efectivos de la Patrulla Fronteriza que descargaron hasta diez balas sobre el joven enfermero de 37 años, muchas de ellas por la espalda.
Para cuando se produjeron los disparos, seis agentes se habían enzarzado en reprimir a este y a otras dos manifestantes, a los que rociaron con irritantes químicos en plena cara y empujaron violentamente al suelo. Los vídeos revelan que a Pretti le tenían inmovilizado sobre el asfalto mientras le golpeaban con una lata. Uno de los uniformados ya le había encontrado la pistola de nueve milímetros que cargaba legalmente en el cinturón, sin que en ningún momento la empuñase o desenfundase. Ese efectivo se la extrajo, sin pronunciar la frase protocolaria de haberla retraído, y había cruzado ya la calle con ella en la mano cuando sonaron los tiros de sus compañeros.
El informe preliminar que el Departamento de Seguridad Nacional ha enviado al Congreso revela que, de los cinco agentes que le rodeaban en ese momento, solo dos dispararon sus armas. Uno de ellos lo hizo a corta distancia. Los vídeos, tomados desde varios ángulos por los testigos, y desmenuzados milimétricamente por los medios de comunicación, no dejan lugar a dudas: el que le había rociado con gas pimienta y golpeado en el costado con la lata descargó su arma desde más lejos, posiblemente por la espalda.
El propio informe interno del Departamento de Seguridad Nacional y el malestar expresado por numerosos miembros del aparato republicano han forzado algunos cambios insólitos en el Gobierno de Trump. El presidente ha decidido «bajar la tensión», reconoció el martes en una entrevista con Fox News, lo que a su juicio «no significa dar marcha atrás». El mandatario ha relevado del mando al jefe de las Patrullas Fronterizas, Gregory Bovino, y lo ha reemplazado con su ‘zar de la frontera’, Tom Homan, que ya se ha reunido con las autoridades locales y estatales. Su objetivo es pactar una reducción de los agentes del ICE desplegados en Mineápolis a cambio del compromiso de que les entreguen los inmigrantes que pasen por su sistema judicial.
El cambio más llamativo ha llegado del asesor del presidente, Stephen Miller, ideólogo de la línea dura de su gabinete contra la inmigración. El martes admitió que «puede que los agentes no estuvieran siguiendo el protocolo». Parece obvio, pero viniendo de quien ha llamado a Pretti «terrorista doméstico», es todo un cambio de actitud. Bovino había sostenido que sus hombres eran «las verdaderas víctimas» del caso.
La situación no era sostenible. La Fiscalía de Minesota ha solicitado por via judicial el acceso a todas las pruebas recabadas por el Departamento de Seguridad Nacional, incluidos los vídeos completos sin editar y las comunicaciones internas que los agentes implicados grabaron con sus propias cámaras corporales, al considerar que la investigación federal carece de garantías de independencia. Paralelamente, varios congresistas demócratas han reclamado la apertura de una comisión especial en la Cámara de Representantes y han reiterado su negativa a seguir aprobando partidas extraordinarias para el ICE mientras no se depuren responsabilidades.
La alcaldía de Mineápolis, por su parte, ha confirmado que mantiene congelada cualquier cooperación adicional con las operaciones federales de inmigración desplegadas en la ciudad, hasta que los agentes del ICE se retiren, algo que según el regidor, Jacob Frey, ya está sucediendo. Mineápolis puede vencer, tras haber pagado con la sangre de dos de los suyos y el frío gélido de decenas de miles de ciudadanos que han patrullado las calles para defender a sus vecinos inmigrantes. Una victoria «para la izquierda radical», ha dicho Miller, que preocupa a las facciones más duras del Gobierno de Trump.
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