Noem, Bovino, Walz... Estos son los protagonistas de la crisis de violencia en Mineápolis

El despliegue de agentes federales en esta ciudad de Minesota ha puesto el foco sobre varias figuras a uno y otro lado de las protestas que trata de sofocar Trump

Canarias 7, María Rego, 28-01-2026

La muerte de dos estadounidenses en Mineápolis a manos de agentes federales en las últimas semanas ha dirigido el foco a la actuación de los miles de miembros de las fuerzas del orden desplegados por la Administración Trump en la ciudad en su particular lucha contra la inmigración ilegal. Una atención pública que se concentra sobre todo en un puñado de figuras algunas de discreto perfil hasta ahora situadas a uno y otro lado de la crisis. Estos son los protagonistas del estallido de violencia que ha sacudido Estados Unidos.

Gregory Bovino Comandante general de la Patrulla Fronteriza.
El rostro visible de la campaña antiinmigrantes de Trump.

La política de mano dura promovida por Donald Trump contra los migrantes tiene un brazo ejecutor: Gregory Bovino. O más bien lo tenía, porque el comandante general de la polémica Patrulla Fronteriza responsable de la muerte de Alex Pretti en Mineápolis fue destituido el pasado lunes tras la ola de críticas contra la violencia de los agentes federales en la ciudad. Su voz «sin filtros» a lo largo de sus casi tres décadas de carrera en este cuerpo ha acabado silenciada por el presidente de EE UU, el mismo que le colocó al frente de los despliegues masivos de fuerzas del orden en rincones como Los Ángeles, Charlotte o Nueva Orleans para liderar sus redadas contra la inmigración. «Si hubiera tenido más gas, lo hubiera utilizado», dijo sobre una intervención en Chicago.

Bovino, de 55 años y criado en una familia italo-estadounidense, se había convertido en el rostro visible de la campaña antiinmigrantes impulsada por Trump. Una cara que, a diferencia de sus agentes, llevaba al descubierto durante las actuaciones en estaciones de servicio y tiendas en busca de indocumentados que aterrorizaron a los extranjeros en situación irregular en Estados Unidos. En los últimos días se hizo aún más conocida, con controvertidas apariciones en Mineápolis, donde se plantó recientemente con sus sienes rapadas y un largo abrigo de estilo militar salpicado de insignias. La viva imagen, para muchos, de las SS nazis.

«La Patrulla Fronteriza ha sido la obra de mi vida y así lo diré siempre con orgullo», aseguró hace unos años sobre un cuerpo al que llama «la máquina verde» por el uniforme de sus miembros y cuyos efectivos han recibido sus constantes felicitaciones pese a su brutalidad. Sin excepción, incluido el agente que acabó con la vida de Renee Good a principios de mes. Bovino, licenciado en Conservación de recursos naturales y con un máster en Administración Pública, continuará en sus filas pese a su retirada de Mineápolis. Lo más probable es que regrese a su puesto en El Centro (California), limítrofe con México, hasta su cercana jubilación.

Tom Homan Zar de la frontera.
El ideólogo de la separación de familias de migrantes con menores.

Es un hombre «duro pero justo», dijo el inquilino de la Casa Blanca sobre este exagente de la Policía de Nueva York que en 1984 se enroló en el Servicio de Inmigración y Naturalización –precursor del ICE– y que, tras servir en la primera Administración Trump, se apartó de la política. No se alejó, sin embargo, del debate migratorio, en el que siempre ha defendido una ejecución estricta de las leyes. Homan se convirtió en comentarista de Fox News, afín a los republicanos, y formó parte de ‘think tanks’ como la conservadora Heritage Foundation, que alumbró el documento Proyecto 2025, una especie de hoja de ruta para el segundo mandato del magnate. «No va a ser… una redada masiva en los vecindarios. No vamos a construir campos de concentración. Es ridículo», anticipó durante la última campaña electoral a la presidencia.

Trump recuperó a Homan, de 64 años y originario de West Carthage, en el Estado de Nueva York, como ‘zar de la frontera’ en su regreso a la Casa Blanca, consciente de su filosofía común en cuestiones como la lucha contra las llamadas ciudades santuario –donde los indocumentados suelen encontrar refugio, como Chicago, Los Ángeles y San Francisco– y de su mano dura. De hecho, muchos consideran al nuevo enviado a Minesota como ideólogo de la política de separación de menores de sus padres en la frontera como método de disuasión para las familias que pretenden entrar de manera ilegal en EE UU. Una medida que descartó en su vuelta al política, enfocada inicialmente en los extranjeros clasificados como amenaza a la seguridad nacional.

Su desembarco en Mineápolis, donde ejercerá como «principal punto de contacto sobre el terreno» con el Gobierno, pretende redirigir el despliegue de fuerzas antiinmigración y, sobre todo, dejar atrás las tácticas más agresivas contra la población encarnadas en la figura de Bovino.

Kristi Noem Secretaria de Seguridad Nacional.
La ganadera que «cazaba» extranjeros.

Lo ocurrido en Mineápolis tras el aparente cambio de táctica de Trump para rebajar la tensión en la ciudad, con la llegada de Homan y la caída en desgracia de Bovino, sitúa por primera vez a Kristi Noem en el lado de los perdedores. La secretaria de Seguridad Nacional, una de las figures más leales al presidente dentro de su gabinete, no se habla desde hace meses con el ‘zar de la frontera’. Ella ha cerrado filas con los agentes federales que acabaron con la vida, primero, de Renee Good y, dos semanas después, de Alex Pretti, y ha sostenido siempre la versión desmentida por los vídeos grabados por testigos de que se trataba de «terroristas domésticos» a punto de sembrar el caos

Algunos medios estadounidenses la sitúan en la picota aunque Trump la ha refrendado en su cargo tras la polémica. La exgobernadora de Dakota del Sur, de 54 años, es la aliada perfecta para llevar a cabo redadas contra indocumentados o amenazar desde la megacárcel de El Salvador a quienes pretenden cruzar la frontera. Por algo la llaman «la cazadora de inmigrantes», aunque ella esperaba convertirse en vicepresidenta de EE UU. aupada por el sector más radical del Partido Republicano. Noem, ganadera de profesión, se construyó una mediática carrera antes de su fichaje por el magnate gracias a un par de libros autobiográficos donde confesó haber matado a uno de sus cachorros y a una cabra porque «olía a rancio».

Tim Walz Gobernador de Minesota.
El exprofesor que llama «bicho raro» a Trump.

El gobernador de Minesota no se ha andado con rodeos a la hora de retratar la actuación de las fuerzas del orden federales en su Estado: «Es repugnante». «Saque a los miles de agentes violentos y sin entrenamiento de aquí. Ahora», exigió a Trump, que tiene al político demócrata en su punto de mira mucho antes de que le estallara esta crisis. Tim Walz fue la pareja de Kamala Harris en la carrera hacia la Casa Blanca en 2024, y de haber llegado ella al Despacho Oval hubiera sido su vicepresidente. No lo hizo y este exprofesor de 61 años se quedó en el puesto que ocupa desde hace dos legislaturas y por el que ya ha anunciado que no optara a la reelección.

Pero Walz no se podía imaginar una recta final de su último mandato tan complicada, en la que el presidente estadounidense le llegaría a responsabilizar de llamar a la insurrección con «su retórica pomposa, peligrosa y arrogante». El gobernador ‘sólo’ había puesto en duda la labor de los funcionarios federales a la hora de arrojar luz sobre el asesinato de Pretti. «No se puede confiar en el Gobierno para liderar esta investigación. El Estado se encargará de ello, punto», advirtió. Y arremetió directamente contra los miembros del ICE por su actuación «ilegal».

El líder republicano, a quien Walz calificó de «bicho raro» hace un par de años, no puede culpar al gobernador de Minesota de ser un enemigo de la seguridad nacional, ya que con 17 años se alistó en la Guardia Nacional y sirvió durante más de dos décadas como voluntario. Sus valores, sin embargo, distan mucho de las ideas de Trump. La defensa del aborto o del colectivo LGTBI son sólo dos de las causas que ha liderado quien fuera número dos de Harris. El lunes habló con el ‘zar de la frontera’ en busca de algún punto de consenso para frenar la violencia en Mineápolis.

Jacob Frey Alcalde de Mineápolis.
Un corredor de fondo contra las redadas.

«¿Cuántos estadounidenses más tienen que morir?». La pregunta la lanzó hace unos días Jacob Frey, alcalde de Mineápolis, casi un desconocido fuera de los límites de esta urbe pese a llevar más de siete años en el cargo. El despliegue antiinmigración ordenado por Trump ha puesto bajo la lupa a este exatleta y exabogado metido a político que, a sus 44 años, se ha convertido en una de las caras visibles de la cruzada contra la presencia de fuerzas federales en la ciudad. El martes celebraba la marcha de «algunos» agentes. «Largaos de aquí, no os queremos», les había espetado hacía unas semanas.

Frey cuenta que se enamoró de Mineápolis tras realizar una carrera de fondo por sus calles durante su etapa de corredor hoy se calza las deportivas como aficionado, aunque en 2025 sumó cuatro maratones que le llevó por diferentes puntos de Estados Unidos. En 2009, con el título de Derecho bajo el brazo, se mudó a la ciudad y comenzó una ascendente carrera en la política local, donde logró la alcaldía en 2018. Hizo campaña con dos grandes cuestiones en el centro: el acceso a la vivienda y, curiosamente, una reforma policial.

El regidor vigilará de cerca al ‘zar de la frontera’, que se convertirá en el enlace del Ejecutivo de Trump con el «terreno». Antes de que pisara Mineápolis le avisó: las personas «deben rendir cuentas por los delitos (…) no por su procedencia».

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