Normalidad y exigencia
Pradales urge a Sánchez a dotar de mayores capacidades a Euskadi, sobre todo en gestión migratoria y de aeropuertos, tras la crisis de los traspasos
Diario Vasco, , 28-01-2026El encuentro celebrado ayer en La Moncloa entre Pedro Sánchez e Imanol Pradales devuelve la normalidad a la relación entre los gobiernos central y vasco … como primera lectura tras la crisis de los traspasos, superada hace dos semanas en la Comisión Mixta de Transferencias con un arreón a las competencias comprometidas. Lo que está por ver es la recuperación de la confianza porque el lehendakari ha dado un plazo relativamente corto a Sánchez –dos meses, aunque evitó cualquier tono de ultimátum en la comparecencia posterior a la cita– para dotar a Euskadi de mayores capacidades, especialmente en dos ámbitos sensibles de la gestión: los aeropuertos y el control migratorio, de forma que la Ertzaintza asuma la facultad de expulsar a los delincuentes reincidentes. La exclusión expresa del polémico traspaso del puerto de Pasaia resulta también significativa.
La reunión, la quinta formal entre ambos mandatarios en año y medio, buscaba consolidar un marco de estabilidad y de utilidad para avanzar en el autogobierno, el cumplimiento del Estatuto de Gernika y en la voluntad de entendimiento ante inquietudes comunes como pueden ser la sanidad, la seguridad y la inmigración irregular planteadas por Pradales. Para abordarlas, reclamó «seriedad» al Ejecutivo central, aunque es evidente que las soluciones y prioridades difieran, como queda de manifiesto con la regularización masiva de extranjeros promovida por el PSOE con el apoyo de Podemos. O con la propuesta del jefe del Ejecutivo autonómico de fijar una frontera norte en Euskadi, en un intento por ganar recursos públicos para gestionar los flujos migratorios que cruzan Irun de camino al resto de Europa. Retos que deben estar marcados por la defensa de los derechos humanos, teniendo en cuenta además que la creciente llegada de extranjeros al País Vasco constituye una oportunidad de prosperidad porque está permitiendo sostener su demografía y el mercado de trabajo. Sánchez se afana en atar el apoyo de sus aliados tras la espantada de Junts. Primero lo hizo con ERC, en un cara a cara con Oriol Junqueras, y ahora lo repite con Pradales, que le exige mucho más que gestos: una agenda de temas complejos de traspasar como la inmigración y los aeropuertos. En la renovada relación entre los gobiernos central y vasco, convendría despejar el camino de tentaciones partidistas, en función de las urgencias del líder del PSOE o de las necesidades del PNV, para evitar otra colisión.
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