«Tener papeles significa poder trabajar de forma legal y vivir con dignidad»
Yomira Romero, venezolana que reside en Zumaia desde hace ocho meses y ha solicitado el asilo, aplaude la nueva normativa del Ejecutivo central
Diario Vasco, , 28-01-2026Yomira Romero es venezolana y reside en Zumaia desde hace casi ocho meses. Su situación laboral y administrativa refleja la de miles de mujeres migrantes … que sostienen el trabajo de cuidados en Euskadi mientras esperan una respuesta institucional que les permita salir de la irregularidad. «Actualmente estoy con y sin trabajo», explica. Hasta hace poco cuidaba por las noches a un hombre mayor, pero la familia decidió prescindir de sus servicios ya que esta persona terminó por recuperarse. «Ellos me pagaban aunque no tenía el curso sociosanitario y tampoco tenía el permiso de trabajo». La alternativa que le ofrecieron fue un empleo parcial: limpieza dos días a la semana durante dos horas.
Para Yomira, la iniciativa del Ejecutivo Sánchez para regularizar la situación de extranjeros genera esperanza, aunque también dudas. Quiere saber si quienes han solicitado asilo pueden acogerse a esta vía. Su experiencia previa en Chile le hace pensar que sí. «Me acogeré a cualquiera de las dos que salga primero», afirma. «Lo importante es regularizar y resolver el problema de la cantidad de personas que estamos aquí sin documento y que nos cierran las puertas». Acreditar el tiempo de estancia será clave. Empadronamiento, contratos, tarjetas de transporte o cualquier documento que pruebe la permanencia en el territorio pueden servir. Yomira los conserva desde su llegada.
Esta venezola que reside enZumaia estudia un curso de formación profesional de apoyo administrativo, contable y financiero a través de Lanbide, que finaliza en septiembre. Formación y empleo se entrecruzan con un obstáculo constante: la falta de papeles. «No tienes permiso, no puedes trabajar; si no tienes residencia, no te contratan», resume. «Es como que no sales del bucle».
Ante esta realidad, forma parte de Malen Etxea, asociación que acompaña a mujeres migrantes en situación de vulnerabilidad en Euskadi. «Esta asociación apoya muchísimo a las mujeres migrantes que están en una situación similar a la mía, que no tienen trabajo, que están en proceso de obtener una residencia. No es fácil».
Como otras personas venezolanas, Yomira solicitó asilo al llegar a España. «Nosotros los venezolanos podemos optar al asilo. Obviamente yo opté por ello». En su caso, el proceso se activó en septiembre y el permiso de trabajo llegará, previsiblemente, en marzo, tras seis meses de espera. Sin embargo, el camino es largo y lleno de incertidumbre. Tras la conocida «hoja blanca», llega la tarjeta roja y, solo después, una posible residencia por razones humanitarias. «Eso es cuestión de suerte, no todos los casos son iguales», señala. «Estamos en el limbo, a la espera de esa resolución que no se sabe cuánto tiempo tardará.Puede que la nueva ley de extranjería llegue antes».
Su historia no es una excepción. Es el reflejo de un sistema que necesita respuestas urgentes para quienes ya forman parte de la sociedad, cuidan, trabajan y se forman, pero siguen esperando un reconocimiento legal. Como ella misma dice, «regularizar es precisamente eso: poder acceder a un trabajo legal y a una vida digna»
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