Un hombre «duro pero justo» para relevar al polémico Bovino
El envío del 'zar de la frontera' a Mineápolis revela la disputa dentro del Ejecutivo de EE UU sobre la aplicación de la política migratoria de Trump
Diario Vasco, , 27-01-2026Cuesta encontrar en la Administración Trump alguna voz que lleve la contraria al presidente. Si la hay, calla o la callan. Pero la orden de … enviar a Tom Homan, conocido como el ‘zar de la frontera’, a una Mineápolis en llamas y relegar al hasta ahora jefe de la Patrulla Fronteriza, el polémico Gregory Bovino, revela la disputa existente dentro del Gobierno de Estados Unidos sobre la aplicación de la agenda migratoria del líder republicano. Y Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional y una de las figuras más leales al magnate dentro de su gabinete, se ha situado por primera vez en el lado de los perdedores, aquellos que abogan por las tácticas más agresivas. El mandatario conversó el lunes durante dos horas con ella y algunos medios norteamericanos la sitúan ya en la picota, aunque él la ratificó el martes.
Hace meses que, según cuentan funcionarios estadounidenes a la cadena CNN, Noem no se habla con Homan, el elegido por el presidente para rebajar la tensión en Mineápolis tras el asesinato de Renee Good (el 7 de enero) y Alex Pretti (el 24) a manos de agentes federales. Su trayectoria le avala, con más de cuatro décadas de experiencia en las fuerzas del orden y un profundo conocimiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en el que ya trabajó durante la ‘era Obama’. Entonces encabezó el programa de deportaciones y después, entre 2017 y 2018, en el primer mandato de Trump, fue la cara pública de algunas de sus políticas antiinmigración más controvertidas.
Es un hombre «duro pero justo», dijo el inquilino de la Casa Blanca sobre este exagente de la Policía de Nueva York que en 1984 se enroló en el Servicio de Inmigración y Naturalización –precursor del ICE– y que, tras servir en la primera Administración Trump, se apartó de la política. No se alejó, sin embargo, del debate migratorio, en el que siempre ha defendido una ejecución estricta de las leyes. Homan se convirtió en comentarista de Fox News, afín a los republicanos, y formó parte de ‘think tanks’ como la conservadora Heritage Foundation, que alumbró el documento Proyecto 2025, una especie de hoja de ruta para el segundo mandato del magnate. «No va a ser… una redada masiva en los vecindarios. No vamos a construir campos de concentración. Es ridículo», anticipó durante la última campaña electoral a la presidencia.
Trump recuperó a Homan, de 64 años y originario de West Carthage, en el Estado de Nueva York, como ‘zar de la frontera’ en su regreso a la Casa Blanca, consciente de su filosofía común en cuestiones como la lucha contra las llamadas ciudades santuario –donde los indocumentados suelen encontrar refugio, como Chicago, Los Ángeles y San Francisco– y de su mano dura. De hecho, muchos consideran al nuevo enviado a Minesota como ideólogo de la política de separación de menores de sus padres en la frontera como método de disuasión para las familias que pretenden entrar de manera ilegal en EE UU. Una medida que descartó en su vuelta al política, enfocada inicialmente en los extranjeros clasificados como amenaza a la seguridad nacional.
Su desembarco en Mineápolis, donde ejercerá como «principal punto de contacto sobre el terreno» con el Gobierno, pretende redirigir el despliegue de fuerzas antiinmigración y, sobre todo, dejar atrás las tácticas más agresivas contra la población encarnadas en la figura de Gregory Bovino. El hasta ahora comandante de la Patrulla Fronteriza –a la que rebautizó como «la maquinaria verde»– en esta ciudad se había convertido en un elemento incómodo para Trump, bajo presión por la violencia de los agentes que se cobró la vida de dos estadounidenses. El lunes decidió relegarle, en favor de Homan, después de que defendiera el trabajo de sus efectivos y de un cúmulo de declaraciones controvertidas. «Somos expertos tratando con niños», soltó tras el arresto de un menor de 5 años y su progenitor.
Bovino, de 55 y criado en una familia italo – estadounidense en Carolina del Norte, suma casi tres décadas de trabajo en la Patrulla Fronteriza, «Es la obra de mi vida», admite. Desde su jefatura lideró redadas masivas en urbes como Charlotte o Nueva Orleans en las que, a diferencia de sus agentes, nunca cubrió su rostro. Pero no fue esa imagen la que le causó más daño, sino su reciente aparición con un abrigo de estilo militar salpicado de insignias en Mineápolis. «Como si hubiera comprado indumentaria de las SS», denunció Gavin Newsom, gobernador de California. Ahora se espera que regrese, precisamente, a ese Estado, al sector denominado El Centro, limítrofe con México, a la espera de su jubilación.
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