La justicia y el Congreso de EE UU intentan acabar con la impunidad de los agentes del ICE
Trump refuerza su apoyo a la secretaria de Seguridad y califica la muerte de Pretti como un «caso muy triste»
Diario Vasco, , 27-01-2026El eslogan de «Abolir ICE», popular desde que la agencia migratoria de EE UU iniciase el año pasado sus violentas redadas, acaba de sufrir una … actualización acorde a los tiempos. «¿Y por qué no abolir el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) por completo?», se preguntaba el diario ‘Minnesota Star Tribune’. Después de todo, los agentes que dispararon contra Alex Pretti no trabajaban para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), sino para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), que dirige el defenestrado Greg Bovino.
Un primer paso podía ser despedir a su líder, la secretaria Kristi Noem, que como gobernadora de Dakota del Sur había presumido en su biografía de matar de un disparo a su perro de 14 meses, por considerarlo «ingobernable». En esos tiempos se barajaba su nombre como candidata potencial a vicepresidente de Donald Trump. Esa anécdota y otras muchas que aparecían en el libro avalaban su firmeza extrema a la hora de aplicar decisiones moralmente sensibles. «No fue una tarea agradable, pero era necesaria y tenía que hacerse», resolvió.
Los demócratas del Congreso han empezado a sumarse a la investigación de ‘impeachment’ que introdujo sin pena ni gloria el pasado día 14 la congresista Robin Kelly, por haber «violado la confianza pública al autorizar arrestos sin órdenes judiciales ni debido proceso y permitir uso excesivo de la fuerza». Para entonces, el país ya estaba impactado por la muerte de Renee Good en Minneapolis a manos de un agente de ICE, precisamente cuando los vídeos grabados en la escena demostraban que esta mujer compasiva de 37 años, madre de tres hijos y devota cristiana, había intentado desescalar la tensión en la escena. «Tranquilo tío, no estoy enfadada contigo», le dijo segundos antes de que le disparase tres veces a la cara.
Los vídeos sobre la muerte de Pretti son incluso más perturbadores. Cuatro días después, los medios de comunicación siguen ralentizando las imágenes fotograma a fotograma y cada análisis resulta más escalofriante que el anterior. «La gente al mando nos ha mentido y nos piden no creer lo que hemos visto con nuestros propios ojos», dijo el lunes el expresidente Bill Clinton en un comunicado.
A falta de una conclusión judicial, que puede no llegar nunca, las imágenes no dejan dudas de que Pretti fue ejecutado. Su único delito fue filmarlos con su teléfono y tratar de proteger a dos mujeres a las que media docena de agentes empujaban y arrastraban violentamente, mientras les rociaban la cara de gas pimienta. El autor de ese abuso le golpea repetidamente con la lata mientras sus compañeros le tienen inmovilizado en el suelo. Es el mismo que se suma a los disparos, después de que lo hayan desarmado, y le sigue disparando a cierta distancia cuando yace inerte. Los vídeos demuestran, además, que Pretti nunca sacó su arma, sino que otro agente la descubrió y se la extrajo del cinto. Para cuando empezaron los disparos, este agente ya había cruzado la calle llevándose el arma.
No importa cuántas veces se vea, la ejecución de un ciudadano estadounidense de 37 años en plena calle a la luz del día hipnotiza a la audiencia y la llena de rabia. Algo a lo que los demócratas no pueden quedarse impasibles, por mucho que sepan que no tienen ninguna posibilidad de sacar adelante el impeachment de la secretaria de Seguridad Nacional.
Los líderes demócratas de la Cámara Baja han avisado de que, si no hay acción ejecutiva, procederán a abrir una investigación de impeachment a Noem, pese a no contar con ningún voto del Partido Republicano. «La violencia que ha desatado el Departamento de Seguridad Nacional contra el pueblo estadounidense debe cesar de inmediato», dijeron en un comunicado. «Kristi Noem debe ser destituida inmediatamente».
Trump se reunió con ella el lunes durante dos horas, a petición suya. Este martes, antes de partir para Iowa, el presidente ha reiterado que no piensa destituirla y ha alabado el «gran trabajo» que está haciendo. «Tenéis que recordar, la frontera era un colador y ahora no entra nadie», ha insistido. El presidente ha calificado la muerte de Pretti de «un caso muy triste».
A esas horas los agentes del CBP protagonizaban otro incidente armado en Arizona, cerca de la frontera con México, donde dispararon contra una persona que tuvo que ser evacuada en helicóptero en condiciones «críticas», ha informado el sheriff del condado de Pima a la agencia Associated Press. En la frontera, donde los agentes federales lidian a diario con narcotraficantes y emigrantes indocumentados, pocos cuestionaban sus tácticas, pero ahora que las han trasladado a las principales ciudades de EE UU, con una impunidad «absoluta» en el ejercicio de sus labores, les defendió el vicepresidente J.D. Vance, estos cuerpos se han convertido en una fuerza paramilitar a la que la justicia y el Congreso intentan controlar, sin cooperación del ejecutivo.
Según una investigación del ‘Washington Post’, de los 16 casos en los que los agentes del Departamento de Seguridad Nacional han abierto fuego en ciudades como Los Angeles o Chicago, en todos y cada uno de ellos se ha considerado «justificado» el uso de armas de fuego antes incluso de que concluyese la investigación.
La noción de que Pretti se lo buscó por acudir armado a una protesta está poniendo a los defensores de las armas en aprietos. Hasta ahora los amantes de la segunda enmienda constitucional aparecían en los mítines de Trump portando orgullosos sus rifles y los exhibían de forma intimidatoria frente a los colegios electorales el día de las elecciones. Ahora, según la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, deben tener en cuenta que «cuando se va armado y uno se enfrenta a las fuerzas del orden, se está asumiendo el riesgo de que se utilice la fuerza contra esa persona».
Eso explica que el senador republicano Rand Paul haya convocado una audiencia en el Senado para el 12 de febrero, en la que se interrogará a las cabezas de las principales agencias del DHS involucradas en las redadas masivas de Trump. Antes, un juez de Mineápolis interrogará este viernes a Todd Lyons, director en funciones de ICE, para que explique por qué incumple sistemáticamente las órdenes judiciales para que la agencia respete las garantías legales de los inmigrantes detenidos, incluida la posibilidad de presentarse ante un juez para poder salir bajo fianza. La América de Trump empieza a parecerse al Salvaje Oeste y corresponde a los jueces y al Congreso devolverla a los estándares conocidos.
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