Profesores que siguen en el aula tras jubilarse: «Lo hago para ayudar, la diversidad en clase es enorme»
42 docentes continúan vinculados a la enseñanza en Canarias de forma voluntaria: «Hay muchísimos momentos gratificantes»
Canarias 7, , 26-01-2026«¿Qué significa la palabra ‘rumiar’?». Julia María Arnáiz se desenvuelve en el aula como pez en el agua. Bastan apenas unos segundos para entender que, entre pupitres, juega en casa. Lanza la pregunta al alumnado de cuarto de Primaria del CEIP San Juan de Telde, en Gran Canaria, que no puede esperar a resolver la incógnita. «Significa pensar», dice un estudiante tras haber alzado, raudo, la mano. «Reflexionar», apunta otra. «También ocurre cuando las vacas comen hierba, que la mastican mucho», agrega un tercero. Julia asiente sin desprenderse de ese semblante desenfadado de quien se sabe plena.
La profesora de Lengua lleva más de 45 años vinculada a la docencia. Supera la edad de jubilación, pero cada lunes acude al centro teldense de forma voluntaria para ejercer de refuerzo y apoyo en las dos clases de cuarto de Primaria. Su función consiste, fundamentalmente, en «ayudar» al alumnado ampliando su vocabulario, que es «la única forma de acceder al conocimiento». La poesía se convierte en su mejor aliada para ello. Tanto, que el estudiantado enloquece por salir a la pizarra a recitar a la graciosera Inocencia Páez o a la argentina María Elena Walsh.
«Lo hago porque tengo tiempo. El profesorado de Primaria, quizás, siempre siente que no acaba de hacer todo lo que debe hacer. Primero, porque los currículos son intensos; segundo, porque la diversidad en las clases es enorme», expone.
Precisamente por esa diversidad, siempre echó en falta «otro profesor más en el aula» y, ahora, es ella esa segunda de a bordo que tanto extrañó. Julia trabaja codo con codo y totalmente coordinada con la maestra Francisca Álvarez, conocida como Paqui.
Para la profesora de Lengua, que ha desempeñado un cargo directivo durante buena parte de su trayectoria, este ‘anexo’ profesional supone un gesto de solidaridad con las «necesidades de los niños y del profesorado» y se confiesa «encantada» por poder desarrollarlo.
El de Julia no es un caso aislado. En Canarias son 42 los docentes ya jubilados que, pese a ello, siguen militando en la enseñanza como colaboradores, según datos de la Consejería de Educación.
El profesor de Biología José Luis Barba ayudando a un grupo de alumnas con sus prácticas de laboratorio.
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El profesor de Biología José Luis Barba ayudando a un grupo de alumnas con sus prácticas de laboratorio. Cober
A 36 minutos en coche del CEIP San Juan de Telde, en dirección norte, otro docente se resiste a colgar las botas. Se trata de José Luis Barba, profesor de Biología en el IES Villa de Firgas. «Siempre me he involucrado mucho en la enseñanza, siempre», confiesa desde el laboratorio del instituto, donde echa una mano a un grupo de alumnas con unas prácticas.
José Luis pudo haberse jubilado con 60 años, al contar con los 30 correspondientes cotizados. La edad le pilló, entonces, con un proyecto de Erasmus de volcanes en marcha y no quiso «dejarlo a medias». Su espíritu inquieto le delata, pues impulsó la Olimpiada Española de Biología, entre otras iniciativas. En aquel momento aceptó la petición del director del centro de permanecer unos años más como jefe de estudios.
Al alcanzar la edad oficial de jubilación, los 65 años, continuó en el instituto como colaborador: «Durante estos años he ayudado en el diseño de proyectos Erasmus, he estado pendiente del tema de la inmigración, a raíz de que tuviéramos al primer estudiante migrante, he ayudado en prácticas de laboratorio en Primero de la ESO o en las salidas al campo con el alumnado, que siempre he hecho».
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A José Luis y a Julia les unen cuatro décadas al servicio de la enseñanza. También los recuerdos, sobre todo, los buenos. «Hay muchísimos momentos gratificantes. Yo es que me lo he pasado muy bien, he tenido mucha suerte, pero destacaría el proyecto Erasmus de volcanes, que fuimos con el instituto a Azores, Sicilia… y fue un ‘planón’, cuando un grupo de alumnos ganó el sorteo de jóvenes investigadores o cuando el alumno al que le cuesta más saca la PAU», detalla, en un derroche de vocación.
A Julia lo que «más» le «fascina» es «poner a los alumnos en situación de éxito», algo que ocurre «continuamente»: «Por ejemplo, cuando logran hablar en público o exponer en la pizarra. Hoy mismo ocurrió. Entre miradas, alumno y profesor nos damos cuenta de que se ha superado esa dificultad. Eso es el éxito y hay que llevarlos a él, que conozcan el esfuerzo para alcanzarlo, que, a su vez, van a aplicar en otras pequeñas situaciones. Es un poquito de magia y tengo fe en eso, porque lo he visto».
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