¿Quién fue Alex Pretti? El enfermero asesinado en Mineápolis por agentes del ICE

«Quería ser útil, ayudar a la humanidad e impulsar el bien en el mundo», aseguran sus familiares

Diario Vasco, Alin Blanco, 25-01-2026

Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, tenía pasaporte estadounidense cuando agentes de la Patrulla Fronteriza abrieron fuego contra él provocándole la muerte durante las manifestaciones … contra la violencia del ICE. Tenía un permiso de armas y portaba una, aunque durante el forcejeo ni siquiera trató de empuñarla. Pretti no tenía antecedentes policiales salvo un par de multas de tráfico. Nunca había tenido ningún problema con la policía, no era un hombre violento, pero sí estaba indignado con la actuación de los agentes de migración.

Nació en Illinois y creció en Green Bay, Wisconsin, donde jugó a fútbol americano, béisbol y practicó atletismo en la escuela secundaria Preble High School, según relata su familia. Fue un ‘Boy Scout’ y cantó en el coro infantil del pueblo como cualquier otro niño.

Fue a la Universidad de Minnesota, donde en 2011 se graduó en biología, sociedad y medio ambiente. Le preocupaba la naturaleza y la crisis climática. Trabajó como científico investigador durante un tiempo, pero volvió a la universidad para convertirse en enfermero y cuidar de los demás. Hasta este sábado trabajaba en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Asuntos de Veteranos de Minneápolis y vivía en un apartamento situado a 3,2 kilómetros de donde fue tiroteado. Una vecina que vive en la misma urbanización lo describió como tranquilo, solidario y «de gran corazón».

Su familia aseguró a ‘The New york Times’ que se preocupaba mucho por la gente y «estaba muy molesto con lo que estaba pasando en Mineápolis y en todo Estados Unidos con ICE, como millones de personas más». Se manifestaba en contra de «secuestrar a niños y capturar a la gente por la calle». «Él pensaba que era terrible. Se preocupaba por esas personas y sabía que estaba mal, así que participó en las protestas», afirmaron sus padres, Michael y Susan Pretti, que actualmente viven en Colorado.

«Tuvimos esta conversación con él hace dos semanas, le dijimos que protestara, pero que no se involucrara, que no hiciera ninguna tontería. Y él dijo que lo sabía. Lo sabía», aseguraron. Según informa AP, días antes de su asesinato, contó a sus padres que un trabajador latino le reparó la puerta de su garaje y que Pretti le dio una propina de cien dólares por «todo lo que estaba sucediendo con los agentes de inmigración».

Como enfermero trabajaba largas jornadas y en su tiempo libre le gustaba disfrutar de la naturaleza, además de practicar ciclismo. Estaba muy unido a su perro Joule, que murió hace un año. Su madre subrayó que Pretti «amaba este país, pero odiaba lo que cierta gente le estaba haciendo».

Sus amigos y familiares confirmaron que se sentía indignado con las políticas migratorias del gobierno de Trump, así como con las operaciones del ICE en Mineápolis y en todo el país. La muerte de Renée Good –cuya vida comenzó y terminó en lugares y circunstancias muy similares– le hizo implicarse aún más en las protestas. Aseguran que nunca le habían visto salir a la calle con el arma semiautomática que portaba durante la manifestación del sábado. Tenía todos los documentos en regla y el derecho a portarla.

Ruth Anway, enfermera y compañera de Pretti desde 2014, cuando él era asistente de investigación en el hospital aseguró que «quería ser útil, ayudar a la humanidad y tener una carrera que impulsara el bien en el mundo». Ella le impulsó a estudiar enfermería.

Anway asfirmó que Pretti seguía las noticias de cerca y se preocupaba profundamente por la justicia social y la lucha por la equidad. «No me sorprende que estuviera allí protestando y observando».

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