La Construcción

«Si no fuera por las cuadrillas de trabajadores rumanos, la mitad de la rehabilitación de las casas no se podría hacer»

El sector defiende su profesionalización y pone en valor el trabajo de los inmigrantes especializados

Diario Vasco, Julio Díaz de Alda, 24-01-2026

Txema Muñoz, presidente de la patronal de la construcción de Gipuzkoa –englobada en Adegi– repasa la historia reciente de un sector al que, reconoce, «la … crisis del 2008 le puso de un bofetón en su sitio, para situarle al mismo nivel en cuanto a peso en la economía que en Europa». El responsable de la organización distingue con precisión tres periodos (que se reflejan muy bien en los datos del PIB) muy diferentes para un negocio, advierte, que maneja «los salarios más altos de todos los convenios de Gipuzkoa, por encima de los del metal». Y pone un ejemplo: un oficial de primera cobra 30.000 euros al año y en encargado, casi 40.000.

Antes de la crisis del ladrillo, el sector fue ganando peso específico hasta suponer un insólito 10,8% del Valor Añadido Bruto (VAB) de Euskadi. Pero todo estalló, y el empleo y el número de empresas, muchas sostenidas por trabajadores autónomos, al igual que la propia actividad, saltaron por los aires.

Desde entonces y hasta 2016 las cosas se fueron enfriando, y fue a partir de ese momento cuando, según Muñoz, la Construcción «empezó a estabilizarse en el entorno del 6% del PIB». Con datos del Eustat de 2024, esa cifra está en el 5,5%, un 1,9% por debajo del guarismo del ejercicio 2000. Muñoz rompe una lanza y las que haga falta por la Construcción, y resalta que «es un sector que se ha profesionalizado muchísimo y ha mejorado en seguridad o prevención» pese a adolecer aún de una imagen de ser poco serio.

Pese a esos salarios, advierte, «sufrimos una crisis de personal terrible». Y en ese marco explica que es perfectamente normal que vengan trabajadores de fuera. «Los rumanos, por ejemplo, se han especializado en la rehabilitación de fachadas. Sin ellos, la mitad de las obras de ese tipo que vemos en Gipuzkoa no se harían», concluye Txema Muñoz.

es la aportación de la Construcción al Valor Añadido Bruto (VAB) del País Vasco; hace 25 años era del 7,4%. Todo cambió en la crisis de 2008.

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