EE UU desafía a la ONU con su Junta de Paz para Gaza

España no ha respondido aún a la invitación para entrar en el organismo, que concentra todos sus poderes en Trump y contará con Israel, Hungría o Bielorrusia

Diario Vasco, Mikel Ayestaran, 21-01-2026

Donald Trump presentará este jueves al mundo su Junta de Paz para Gaza en Davos, mientras operarios israelíes seguirán una jornada más con el derribo … de la sede de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA) en Jerusalén Este. El presidente de Estados Unidos plantea un nuevo orden mundial que nace en mitad de los escombros del cuartel general de uno de los recursos más antiguos del organismo internacional, fundado en 1949. «Ojalá la ONU pudiera hacer más. Ojalá no necesitáramos una Junta de la Paz, pero, con todas las guerras que resolví, la ONU nunca me ayudó en ninguna», soltó en su intervención por el primer aniversario de su investidura.

Washington ha invitado a más de medio centenar de países a formar parte de la Junta de Paz y, por el momento, ha recibido la respuesta positiva de Israel, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Argentina, Hungría, Kazajistán, Vietnam y Bielorrusia. En Europa se sigue el proceso con cautela porque se considera un marco paralelo que puede debilitar a la ONU e Italia, Francia, Noruega o Suecia ya han respondido de forma negativa. España, que ha recibido también la invitación de EE UU, aún no ha respondido.

Trump vendió al Consejo de Seguridad de la ONU la idea de una Junta de Paz para supervisar el acuerdo de alto el fuego en Gaza y logró su apoyo en la votación de noviembre, con las abstenciones de China y Rusia. Lo que sucede es que este nuevo organismo se ha convertido con el paso de las semanas en algo mucho más ambicioso que amenaza el futuro de Naciones Unidas y coloca al dirigente republicano como una especie de jefe absoluto.

Medios como el diario ‘The Guardian’ han tenido acceso al documento enviado por EE UU a decenas de países como invitación, que ni menciona el nombre de Gaza y habla de un organismo permanente «destinado a promover la paz y el buen gobierno en todo el mundo». Un sistema «pragmático» y «orientado a resultados», «más ágil y eficaz» que las instituciones existentes, y con «el valor de apartarse de enfoques que han fracasado con demasiada frecuencia». Trump, que ejercerá como su presidente, tiene todos los poderes para seleccionar y destituir miembros, agendar reuniones, emitir resoluciones y aplicar vetos. En caso de que algún Estado quiera tener una membresía permanente deberá pagar unos 920 millones de euros.

El tema de la aportación económica fue uno de los que trató el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, en el mensaje televisado en el que informó que formaría parte de la Junta de Paz. Según la interpretación del aliado del jefe del Kremlin Vladímir Putin, quien también ha sido invitado, «se necesita mil millones (en dólares) si dentro de tres años todavía quieres seguir trabajando. Si cooperas y trabajas bien en nombre de la paz, entonces puedes seguir trabajando incluso sin mil millones. Yo me estoy centrando en la segunda opción».

La presentación de la Junta de la Paz coincide con la puesta en marcha de la segunda fase del alto el fuego en Gaza. El órgano presidido por Trump tiene la misión de supervisar a un consejo ejecutivo en el que están presentes Turquía y Catar, mediadores clave en el conflicto, lo que ha provocado malestar entre los israelíes. También está bajo su control el nuevo gobierno de tecnócratas palestino, responsable de tomar el relevo de Hamás en la administración de la Franja, aunque de momento los israelíes les obligan a reunirse en El Cairo y no tienen acceso al enclave.

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, no asistirá a la puesta de largo de la Junta de Paz en Davos, según informó el Canal 12, debido a la orden internacional de arresto que pesa sobre él. El ministro de Finanzas hebreo, Bezalel Smotrich, declaró a los medios que «ha llegado el momento de explicarle al presidente (Trump) que su plan es malo para el Estado de Israel y de cancelarlo». El Ejecutivo se opone a avanzar en una tregua que devuelva el control de la Franja a los palestinos o conceda a otros países poder en las decisiones de un enclave ocupado por el ejército.

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