André Ventura, el mesiánico líder ultra que replica con éxito en Portugal la estrategia de Marine Le Pen en Francia

El líder de la extrema derecha se enfrentará al socialista António José Seguro en la segunda vuelta de las presidenciales tras conseguir un 23% del voto, el doble que en las elecciones de hace cinco años.

Público, Néstor Prieto Amador, 21-01-2026

“Soy el nuevo líder de la derecha”, proclamó exultante André Ventura tras conocerse los resultados electorales de la primera vuelta de las elecciones presidenciales portuguesas. Ventura (Lisboa, 1983), no había ganado las elecciones; de hecho, el candidato socialista, António José Seguro, había conseguido una distancia más holgada que la que proyectaban las encuestas (31%). Pero el triunfo simbólico el pasado domingo fue para la extrema derecha, que volvió a romper su techo electoral con un 23% del voto y consiguió pasar, por primera vez en la historia, a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Portugal, uno de los últimos países europeos en tener representación legislativa de la extrema derecha —su estreno parlamentario data apenas de octubre de 2019—, ha vivido en menos de una década un ascenso vertiginoso de la formación ultra Chega! (basta en portugués). Un movimiento político ultranacionalista nacido bajo el liderazgo mesiánico de André Ventura; quien hace cinco años debutó como candidato presidencial con un 11,9% del voto que ahora ha duplicado.

Todos los sondeos publicados hasta la fecha coinciden en señalar que Ventura, excomentarista deportivo, no podrá vencer al veterano militante socialista António José Seguro. Pero en las filas de Chega impera un optimismo estratégico. La formación ultra sostiene que su avance sostenido acabará por neutralizar el “voto del miedo” y el “voto útil” al que llaman la mayoría de los partidos en esta segunda vuelta. Los de Ventura, están convencidos de que el escenario luso replica el fenómeno de Marine Le Pen en Francia: las alianzas transversales para frenarlos, lejos de debilitarlos, termina incrementando su apoyo en el medio plazo.

Una década de crecimiento sostenido
Chega se fundó en abril de 2019 como una escisión del Partido Social Demócrata (PSD), la formación de la derecha tradicional portuguesa, con el objetivo de presentarse en las elecciones europeas celebradas en mayo de ese año. Su líder desde la fundación del partido ha sido André Ventura, un joven abogado asiduo en medios de comunicación; además de exmilitante y exconcejal del PSD, al que abandonó por su “debilidad” en temas como migración y seguridad.

El éxito de Chega reside en el hiperliderazgo de André Ventura, su hábil manejo de redes sociales, su hiperactividad en medios de comunicación y su capacidad para hibridar el liberalismo económico con un autoritarismo social que resuena en las zonas rurales y los cinturones industriales.

Al desplazar el foco hacia la “inmigración descontrolada” y la “inseguridad ciudadana”, Chega ha logrado captar no solo al votante desencantado del centro-derecha, sino también a las fuerzas de seguridad y a un electorado de clase trabajadora que se siente “abandonado” por las élites de Lisboa.

Ventura, pese a provenir de una familia acaudalada, agitó la bandera del discurso “antiélite” en un país sacudido por la crisis económica del 2008 y una grave crisis de gobernabilidad en la última década.

La trayectoria de la formación refleja una escalada sin precedentes en la democracia lusa: del marginal 1,29% obtenido en su estreno parlamentario en las elecciones europeas de 2019, ha pasado a consolidarse como la segunda fuerza política del país tras conseguir un 22,76% del voto en las elecciones legislativas de mayo de 2025. Menos de medio año después, Ventura ha mejorado en unas décimas el resultado y se ha reivindicado como el nuevo líder de la derecha portuguesa.

No obstante, la primera gran victoria de Chega ha sido condicionar los gobiernos en minoría del PSD. El primer ministro luso, Luis Montenegro, se ha visto forzado a adoptar algunas de las posiciones de Chega, que en los últimos años ha conseguido situar en el centro del debate la migración y la seguridad como temas estrella.

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El mapa electoral muestra un apoyo significativo en el sur y en el interior del país. André Ventura ha consolidado el sur como su gran feudo, imponiéndose en el Algarve y avanzando en el Alentejo, antiguo bastión del Partido Comunista. El dato más elocuente se registra en Penedono, el municipio con el salario medio más bajo de Portugal, donde Ventura se ha alzado como el candidato más votado, demostrando que su mensaje antisistema ha calado en las rentas más bajas y en las zonas rurales que se sienten olvidadas por la administración central de Lisboa.

Un tibio socialdemócrata como rival
António José Seguro encarna el retorno de la vieja guardia institucional a la primera línea política lusa. Curtido en la gestión ministerial y con experiencia parlamentaria tanto en Lisboa como en Bruselas, su liderazgo al frente del Partido Socialista (2011-2014) estuvo marcado por un pragmatismo de Estado que hoy es su mayor activo —y su flanco más criticado por la izquierda portuguesa—. Su histórica decisión de facilitar los presupuestos de austeridad del conservador Passos Coelho en 2012, en el epicentro de la crisis financiera, le definieron como un “moderado” que priorizaba “la estabilidad sobre la ideología”. Una hoja de ruta que ahora recupera para erigirse en el último dique de contención frente al discurso de ruptura de la derecha radical.

Natural de Penamacor, un municipio rayano en la frontera con Extremadura, el candidato socialista ha recogido la idea de un “frente amplio” frente a la extrema derecha que lo sitúa como el claro favorito para la segunda vuelta del próximo 8 de febrero.

Seguro ha articulado una campaña de carácter “transversal”, reivindicándose como el garante de la paz social y la arquitectura democrática del país. Su mensaje de “reconciliación nacional”, centrado en reforzar el papel moderador de la Presidencia, busca los votos del debilitado PSD, cuyo candidato quedó en quinta posición con un 11,3% del voto.

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