Portugal elegirá presidente entre el socialista Seguro y el ultra Ventura

Los lusos volverán el 8 de febrero a las urnas tras una primera vuelta marcada por una gran participación y el ascenso de la extrema derecha

Diario Vasco, María Rego, 18-01-2026

Los portugueses deberán volver el próximo 8 de febrero a las urnas. Las elecciones presidenciales más reñidas en décadas se resolverán en una segunda vuelta … después de que este domingo ninguno de los candidatos cosechara el mínimo exigido de votos –la mitad, sin contar los depositados en blanco– en el primer asalto, que redujo la lista inicial de once aspirantes a ocupar el Palacio de Belém a un par: António José Seguro (30% de las papeletas) y André Ventura (25%). La izquierda del Partido Socialista (PS) y la ultraderecha de Chega. El sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa, que vivió los comicios desde Estonia, donde está de viaje oficial, se encuentra en una de estas dos formaciones con propuestas antagónicas.

Hace cuatro décadas –desde que el socialista Mário Soares se impuso al demócrata – cristiano Diogo Freitas do Amaral en 1986– que el país vecino no se asomaba a una segunda vuelta para elegir a su jefe de Estado. Las encuestas ya vaticinaban un resultado ajustado que propiciaría este escenario poco habitual para los lusos, que acudieron de forma masiva a los colegios electorales. La participación se disparó hasta el 45,5%, ocho puntos por encima de las generales de 2021. La diferencia entre los dos aspirantes que volverán a medirse en las urnas dentro de tres semanas, sin embargo, fue mayor de la esperada. Tampoco se cumplió la victoria pronosticada en los sondeos del populista Ventura, al que adelantó el exministro Seguro.

El aspirante socialista, de 63 años, jugó en la reciente campaña la baza de la moderación frente al extremismo y apeló al voto útil de la izquierda, consciente de la larga crisis que arrastra su formación y la previsible división de los electores –11 millones de personas estaban llamadas a las urnas– entre las once candidaturas existentes, una cifra récord para Portugal. La presencia de Seguro en el duelo electoral final de febrero da oxígeno a un partido, el PS, muy tocado desde la renuncia de António Costa como primer ministro en 2023 después de que saliera a la luz un caso de corrupción que involucraba a varios miembros de su gabinete y que le señalaba directamente. La Justicia reconoció meses después que hubo un error en la investigación, que confundió al líder progresista con otro hombre con el mismo nombre y apellido.

Aquel escándalo y los problemas domésticos de los portugueses –el acceso a la vivienda, el deterioro de la sanidad pública, la fuga de talento joven…– pasaron factura al socialismo, que parece haber resucitado con Seguro. El antiguo secretario general del PS sabe bien lo que es imponerse contra pronóstico después de que parte de los barones de la formación trataran, sin éxito, de proponer un nombre alternativo para estos comicios. Sus críticos aún le recuerdan, además, cómo en la época de la troika, en 2012, se abstuvo para facilitar la aprobación de los presupuestos del conservador Pedro Passos Coelho, que incluían un controvertido recorte de varias pagas extra a los funcionarios.

El apoyo a Seguro no ha podido, eso sí, frenar el ascenso populista. Ventura, de 43 años, obtuvo este domingo los mejores resultados para su formación desde su fundación en 2019. En los anteriores comicios presidenciales, en 2021, logró el 11,9% de los votos. En las últimas legislativas, el pasado mayo, sumó el 22,7% y situó a Chega, hermanada con Vox, como segunda fuerza de Portugal. El candidato de extrema derecha ha hecho campaña ahora bajo el lema de inspiración trumpista ‘Los portugueses primero’, con un duro discurso contra inmigrantes y el colectivo gitano.

Sin embargo, el crecimiento de Chega –en línea con lo ocurrido en los últimos años con otras fuerzas ultraderechistas en el resto de Europa, como la AfD alemana– tiene cierto sabor agridulce para Ventura, a quien los analistas no dan opciones de vencer en la cita –la definitiva– de febrero. Se cumplan o no los pronósticos, el resultado de este domingo es ya una victoria en sí misma para el aspirante populista, autoproclamado como «candidato del pueblo», que ha prometido una presidencia intervencionista en caso de ganar la segunda vuelta frente a Seguro.

La figura del jefe de Estado en Portugal es lo más parecido a un árbitro –neutral pese a sus atribuciones, como la capacidad de veto de leyes– pero el líder de Chega (Basta en castellano) no ha ocultado su intención de ejercer de oposición al primer ministro, el conservador Luís Montenegro, desde Belém. Y el Gobierno de Lisboa, en minoría, depende ya en buena medida de la extrema derecha para sacar adelante su programa.

Fuera ya de juego, al no pasar a la segunda vuelta, se han quedado los otros nueve aspirantes a relevar a Rebelo de Sousa, que se despide de Belém a los 77 años y con dos mandatos a sus espaldas, el último especialmente convulso, convertido en una sucesión de miniciclos electorales. Joao Cotrim de Figueiredo (Partido Liberal) quedó tercero con el 14% de los votos, el socialdemócrata Luís Marques Mendes (de la formación del primer ministro) se situó cuarto con el 13% y el almirante Henrique Gouveia e Melo, con una candidatura independiente aunque apoyado por buena parte del oficialismo, acabó quinto con el 12%. Sus votantes podrían inclinar la balanza en febrero a favor del socialismo o la extrema derecha.

cosechó el socialista António José Seguro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Portugal, diez puntos más de lo que le daban las encuestas.

sumó André Ventura, líder de la ultraderechista Chega, que partía como favorito y al que los analistas no le conceden opciones en la segunda vuelta.

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