Francia prohíbe la entrada de diez ultraderechistas británicos por violencia contra los migrantes
Todos ellos son militantes de un movimiento radical que «confiscaba» las lanchas o acosaba a los extranjeros acampados en la costa gala a la espera de cruzar el canal hacia el Reino Unido
Diario Vasco, , 14-01-2026Francia reacciona ante las agresiones de ultraderechistas británicos en el litoral del norte del país. El Ministerio del Interior prohibió este miércoles la entrada en … territorio galo a diez militantes del colectivo xenófobo Raise the Colours que habían agredido de manera física y verbal a migrantes en playas cercanas a Dunkerque. «Les hemos prohibido a partir de ahora su entrada y estancia», indicó en el comunicado en que anunció la medida. «Diferentes actores nos habían avisado varias veces sobre la presencia de estos activistas de extrema derecha», añadió.
La Justicia francesa investiga desde finales del pasado verano a estos ultras británicos por «actos de violencia grave». Durante la noche del 9 al 10 de septiembre, cuatro hombres que llevaban banderas de Inglaterra y el Reino Unido habían insultado y pegado a migrantes y refugiados que dormían en condiciones de gran precariedad en las playas y bosques de Grand – Fort – Philippe, cerca de la localidad portuaria de Dunkerque. Aparte de esa acción más mediática, el mismo grupo había llevado a cabo otras; por ejemplo, pinchando las pequeñas barcas de plástico con las que esas personas extranjeras querían alcanzar el territorio británico.
Estos ultras «alteraron de manera grave el orden público», recordó el Ministerio francés del Interior. «El Estado de derecho no es algo negociable. Las acciones violentas o destinadas a provocar el odio no tienen cabida en nuestro territorio», aseguró en la red social X su titular, Laurent Nuñez, que asumió el cargo en octubre.
La decisión de este miércoles representa una de las primeras del Ejecutivo de Sébastien Lecornu contra los activistas británicos, cuya presencia en el norte de Francia se ha vuelto más frecuente en los últimos meses coincidiendo con el auge en el Reino Unido de la formación euroescéptica y nacionalista Reform UK de Nigel Farage. Además de la franja litoral que abarca desde Calais hasta Dunkerque, han actuado en París. Ryan Bridge, uno de los fundadores de Raise the Colours, se había grabado en directo en las redes sociales en noviembre mientras molestaba a jóvenes extranjeros que dormían en tiendas de campaña en las frías y húmedas calles de la capital gala.
Las asociaciones humanitarias que ayudan a migrantes y refugiados en París y el litoral septentrional han dado la bienvenida a la decisión del Ministerio del Interior, aunque la han considerado insuficiente. «Es un primer paso que va en la buena dirección, pero llega demasiado tarde», ha declarado la portavoz del colectivo Auberge des migrants, que ha descrito a esos activistas racistas «como gente peligrosa. Algunos de ellos estuvieron en prisión y mantienen vínculos estrechos con movimientos neonazis». Esta medida «no impedirá que vengan otros ni que se propaguen sus ideas», ha alertado la ONG bretona Utopia 56.
En cambio, la organización xenófoba la ha tachado de «absolutamente escandalosa» y ha afirmado que todavía no ha recibido «la notificación formal» de la prohibición de desplazarse al territorio francés. «Raise the Colours siempre ha defendido que sus acciones deben ser pacíficas y acordes con la ley», ha afirmado en un comunicado. En ese mismo mensaje ha criticado la política migratoria de las autoridades galas: «No hacen absolutamente nada para expulsar a los inmigrantes presentes en la región de Calais».
Casi una década después del desmantelamiento de la Jungla de Calais – era entonces el campamento improvisado más grande en Europa – , el despliegue de importantes medios policiales y medidas de seguridad (muros, alambres de espinos…) no ha mejorado la crítica situación en esa zona. Varios miles de jóvenes sudaneses, afganos, eritreos o iraníes se suceden cada año por las afueras de Calais y Dunkerque. Allí duermen en la calle o en bosques varias semanas o meses a la espera de poder cruzar el Canal de la Mancha. Hasta 41.472 de ellos lo hicieron de manera clandestina el año pasado, siendo el segundo con una mayor circulación de migrantes solo por detrás de 2022. Y al menos 29 murieron ahogados en alta mar.
Ante la presión de una opinión pública derechizada, además de una situación humanitaria preocupante, el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, firmaron un acuerdo en julio para mejorar la situación. Este consiste en devolver al territorio galo a los migrantes detenidos en el Reino Unido que cruzaron la frontera de manera clandestina y a cambio de ello aceptar a otros que lleguen por medios legales. Seis meses después de la firma, el pacto aún no ha aportado los resultados esperados.
(Puede haber caducado)