Seis siglos de la presencia del pueblo gitano en España: "El antigitanismo no es un residuo del pasado"

Un libro de la VIU y la Fundación Secretariado Gitano aborda el "relato de persecución" desde múltiples perspectivas

El Mundo, Noa de la Torre, 13-01-2026

Seis siglos después de la llegada documentada del pueblo gitano a la península Ibérica, su historia sigue atravesada por una realidad: la exclusión. Y así lo revela una obra que hace un repaso a siglos de persecución, racismo estructural y estigmatización: Pueblo Gitano. 600 años de historia y cultura en España. El libro, coordinado por Gonzalo Montaño, Joan M. Oleaque y Arnau Vilaró, es una obra colectiva editada por la Universidad Internacional de Valencia (VIU) y la Fundación Secretariado Gitano que sitúa el antigitanismo en el centro del relato.

La obra reúne a autores de referencia —entre ellos, Ismael Cortés, Pastora Filigrana o Lola Cabrillana— para dar forma a una historia poliédrica que va más allá de la conmemoración simbólica de un aniversario, y que se inicia con el salvoconducto concedido en 1425 a Juan de Egipto Menor. El libro aborda cómo el antigitanismo ha sido una constante histórica en España, desde la primera “pragmática antigitana” de 1499 hasta sus formas contemporáneas, muchas veces normalizadas.

En esta línea, Oleaque advierte de que no se trata tanto de celebrar una efeméride como de recordar “una historia dura, un relato de persecución que nos debe servir para mirar hacia delante”. Y ahí es donde se inserta uno de los ejes del libro, que analiza el paso del exotismo al antigitanismo.

Ismael Cortés reconstruye el entramado legal que convirtió al pueblo gitano en sujeto sospechoso durante siglos. “No es un pasado arqueológico: explica la forma presente de la exclusión y cómo la ley puede producir desigualdad cuando fija quién merece protección y quién es amenaza”, apunta en el libro. El autor rechaza explicaciones culturalistas o moralizantes sobre la situación social del pueblo gitano: “No es una maldición”.

Más bien, todo lo contrario, pues “es el resultado de siglos de decisiones políticas, muchas de ellas racionalizadas como ‘progreso’ o ‘seguridad’”. Una herencia que, según el autor, se manifiesta hoy en “los barrios marginados, en las cifras de abandono escolar, en el desempleo estructural o en la desconfianza institucional”. En su opinión, “el antigitanismo no es un residuo del pasado”.

El ensayo de Francisco Suárez Montaño abre precisamente la obra con una reflexión sobre la manipulación del relato histórico y la exclusión sistemática de lo gitano. “Nuestra historia, como ideó Borges, es la Historia universal de la infamia”. En el terreno lingüístico, Iván Periáñez-Bolaño alerta de que “la pérdida de la lengua implica el borrado de una parte fundamental de la memoria de los grupos humanos”, tras siglos de prohibiciones del romanó y el caló.

La cultura tampoco queda al margen. En el análisis sobre flamenco, Tere Peña y Gonzalo Montaño denuncian una paradoja persistente: “El flamenco se celebra como patrimonio universal, pero su raíz gitana sigue siendo invisibilizada”. Una forma de apropiación cultural que, según el libro, reproduce viejos esquemas de exclusión bajo una apariencia de reconocimiento.

Como resume Oleaque, el libro aspira a algo más que a llenar un vacío historiográfico: “Hoy, más que nunca, es necesario que distintas voces gitanas puedan tomar la palabra y compartan su experiencia para construir nuestra memoria colectiva”. Porque 600 años después, la historia continúa escribiéndose.

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