Albiol retrata el giro catalán ante la inmigración

Cataluña, en pleno auge de discursos radicales contra la llegada de extranjeros, pasa del «queremos acoger» al desahucio de Badalona

Canarias 7, Iva Anguera de Sojo Barcelona, 10-01-2026

En febrero de 2017, unas 160.000 personas se manifestaron por las calles de Barcelona bajo el lema ‘volem acollir’ (queremos acoger). Nueve años después, vecinos de Badalona aplaudían el desalojo de dos centenares de inmigrantes, la mayoría de origen senegalés, del antiguo instituto B9. La batalla política desatada por ese desalojo a las puertas de la Navidad, y por el papel del alcalde de la ciudad, Xavier García Albiol, da la medida del giro experimentado por Cataluña en la última década.

En el edificio del B9 llegaron a vivir unas 400 personas. El día del desalojo, sin embargo, quedaban menos de la mitad. A sus habitantes, la mayoría inmigrantes en situación irregular, se les hizo llegar la advertencia de que el desalojo era inminente, una vez autorizado por la juez. Y de que en él participarían Mossos d’Esquadra y Policía Nacional, con el objetivo de identificar a los sin papeles. La operación, por tanto, no fue responsabilidad exclusiva del alcalde de Badalona. Al contrario, se trataba de una intervención planificada a seis manos por los responsables del Ayuntamiento, la Generalitat y la Delegación del Gobierno en esta comunidad.
El protagonismo, sin embargo, se lo llevó Albiol, ansioso por capitalizar el cumplimiento de una de sus promesas electorales. Desalojar el edificio que acumulaba quejas de sus vecinos de Sant Roc, uno de los barrios más depauperados y conflictivos de Badalona. También uno de los graneros de voto de Albiol.

Mayoría absoluta del PP
En las últimas elecciones municipales Xavier García Albiol obtuvo la mayoría absoluta en Badalona. Durante la campaña, el dirigente popular protagonizó escenas como la intervención de una vecina que se declaraba independentista y votante de Albiol al mismo tiempo. El popular prometía «badalonismo», traducido como el compromiso de «limpiar la ciudad» y restablecer el orden público, priorizando en todo momento a los vecinos.

Se trata probablemente del dirigente popular que más abiertamente ha bordeado el discurso de Vox. El resultado, en la tercera ciudad de Cataluña, fue una mayoría del 55,7% de los votos. Un sueño imposible para el partido de Alberto Núñez Feijóo en el conjunto de la comunidad, último granero de votos socialistas.
Durante los dos primeros años de su mandato, Albiol ha hecho gala de un populismo sin complejos que va desde competir con Abel Caballero por el árbol de Navidad más alto de España a grabarse regularmente en desalojos de okupas. Y aquí entra el desalojo del B9, una de sus promesas electorales. Tras completarse, Albiol advirtió ante los medios de que «el Ayuntamiento no va a gastar ni un solo euro para dar vivienda a personas que se han dedicado a hacer la vida imposible a los vecinos». Mientras, decenas de desalojados se acumulaban bajo el puente de la autopista C-31 para protegerse de la lluvia, que esos días fue constante en Badalona.

Las dos imágenes provocaron un conflicto vecinal que se evidenció dos días después, cuando un grupo de vecinos impidió que una quincena de esos migrantes fueran realojados en una parroquia de la ciudad.

Desgaste para Illa
En términos políticos, sin embargo, el principal perjudicado es el gobierno de Salvador Illa, al que sus socios de ERC y Comunes empezaron a cuestionar por no haber previsto una salida para los desalojados del B9. Tanto es así, que el conflicto ‘in crescendo’ en los medios de comunicación provocó una dura llamada del president al alcalde, que Illa no dudó en airear soterradamente ante los medios de comunicación catalanes.

En este contexto, Albiol ha pasado la última semana haciendo equilibrios para mantener su discurso sin incurrir en un delito de odio, por el que los Comunes ya lo han denunciado ante la justicia. No es la primera vez. En su primera campaña electoral fue denunciado por un folleto en el que asociaba a los gitanos rumanos con la delincuencia en Badalona. Tres años después fue absuelto.

Desde entonces, Albiol siempre ha bordeado esa delicada frontera que le ha convertido en alcalde indiscutible de Badalona, ciudad en la que no ha entrado Vox. Quizá por eso Alberto Núñez Feijóo volvió a cerrar filas con Albiol en su balance de fin de año. Para el líder del Partido Popular, lo único que hace el alcalde de Badalona es hacer cumplir la legislación vigente en su municipio. «Si hay personas que ocupan edificios públicos o privados de forma ilegal, deben saber que en España se respeta la ley», señaló Feijóo después de que la portavoz del Gobierno y ministra de Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, criticara el «silencio atronador» del líder de la oposición sobre este tema.
El último sondeo de Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat el CIS catalán destaca un incremento exponencial del voto a la extrema derecha en Cataluña con dos grandes beneficiarios: Vox y Aliança Catalana (AC). En las generales, el PP se estanca frente al crecimiento de los de Santiago Abascal, lo que situaría, de cristalizar en las urnas, a ambas formaciones en empate técnico en la segunda plaza, con un PSOE disparado. De ahí el interés por las fórmulas de Albiol.

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